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Iron Planet.

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1 Iron Planet. el Vie Dic 03, 2010 5:34 pm

Oh, si aqui vengo con otra historia, jojo auque no he terminado la otra pero xD bueno, aqui se las dejo, diganme si les va gustando plis.

Iron Planet




Prólogo

Nos tenían rodeados de nuevo. Miles de ellos se encontraban alrededor de nuestra humilde aldea. Sus frívolos ojos observaban cada movimiento de nuestro cuerpo, no se perdían nada.

Como siempre agachamos la cabeza y caminamos lo más rápido posible, sin llamar la atención. Mamá agarró mi mano, y juntas cruzamos el extenso terreno que quedaba por recorrer hasta la ciudad. Podía sentir fijamente sus ojos en mí, lo percibía con claridad. Bajé un poco más la capucha de la chamarra, no quería que me vieran. Era imposible. Podían detectar a kilómetros de distancia a cualquier criatura que se acercara, estaban programados para eso. Eran IronBots.

Llegamos a la caseta principal. Mamá jaló de mí con fuerza para situarme a su nivel, y así, poder observar a lo que llamaban Iron. Iron, era en simples palabras inmenso. La ciudad que controla y controlará el mundo completo. Edificios de gran tamaño cubiertos completamente de metal, y una gigantesca torre, lo único que alcanzaba a apreciar, todo lo demás que veía era el enorme portón que la cubría.

Nos situamos frente a una pantalla colocada en la caseta. Esta se prendió al percibir nuestra presencia.

Un IronBot, apareció en la pantalla. Aún no podía acostumbrarme a verlos tan de cerca, su piel, o por lo menos a lo que podía llamarse piel, era metal. Sus ojos eran completamente rojos, sin ningún espacio a rellenar. Sus facciones eran como las de un humano, con la diferencia que eran de metal y no expresaban ninguna emotividad.

“¿Puedo ayudarles en algo, humanas?” Preguntó este, su voz, siempre sonando como en una caja de metal. Dura y lenta.

“Vengo a dejar a mi hija…” Mamá pasó saliva, y suspiró. “A mi hija, Elizabeth Blake.”

“Espere un momento por favor, checaré en la base de información.” Y la pantalla se apagó.

Era una ley. ‘Cuando los niños humanos cumplan diez años de vida, deberán ser rotundamente otorgados a Iron, ahí formaran completamente parte de la formación y perderán toda comunicación con los padres. Quien desobedezca la ley, inmediatamente será…’

“Muerte súbita.” Susurré. Toda mi vida supe que llegaría este día, nunca pensé que sería tan rápido.

“¿Has dicho algo, cariño?” Preguntó entre sollozos mamá. No me había percatado de las gruesas lágrimas que corrían por su cara en todo el camino.

“Mami, estaré bien. Cuida bien de Peter.” Sonreí. O por lo menos hice el esfuerzo. Cerré los ojos y lo vislumbré por un pequeño lapso de tiempo, siempre con su sonrisa, abrazando a su oso de peluche. Suspiré al recordar que dentro de cinco años él también estará en este lugar.

“Liz, te prometo que buscaré alguna manera de sacarte de aquí.” Colocó su mano en mi pómulo. “Mi bebé…” Susurró.

La pantalla se prendió de nuevo, mostrando al mismo IronBot.

“Gracias por acatar la ley, el distrito Iron se lo agradece.” Movió lentamente su cabeza hasta fijarla en mí. “Elizabeth, bienvenida a Iron.”

Las enormes puertas compensaron a abrirse de par en par. Un fuerte chirrido acompañaba su movimiento. Una inmensa luz provocó que cerrara con fuerza los ojos, después de un momento el chirrido paró y con ello la luz se esfumó sin más.

Abrí de nuevo los ojos, y en medio, en donde hace un momento se encontraban las puertas, yacía una IronBot parada, mirándome con sus ojos. Observando cada detalle.

“Eres algo pequeña, pero servirás. Por favor acompáñame” Y con eso la IronBot se giró y caminó hacia la ciudad.

Miré por última vez a mamá.

“Te quiero.” Le dije, y corrí tras la IronBot.


Capítulo 1
“Sueños que no son sueños.”



El calor iba subiendo por mis extremidades. No se detenía con nada, no podía hacer nada para que se detuviera. Cerré con fuerza los ojos tratando de eliminar el dolor con simple concentración… nada funcionaba. El fuerte ardor continuaba su trayecto, ahora pasando por mis brazos, tomándose su tiempo en extenderse. Cada vez era menos mi movilidad, todo se hacía tan pesado…

Y solté un grito desgarrador.

¡El fuego había llegado a mí corazón! Recuerdo como sentía el fuego penetrando en lo más profundo del corazón, lacerándolo, quemándolo como nunca antes… Un dolor que no se puede comparar con nada.

Dejé de luchar, dejé de oponer fuerza alguna contra aquella inimaginable fuerza… ya no había razón para luchar en una batalla perdida.

Fue ahí cuando mi corazón dejó de latir…



Me levanté desesperada tomando grandes bocanadas de aire. ¿Qué había sido eso? Pasé mi mano sobre mi frente quitando todo el sudor que se había acumulado. Ese sueño tan raro, siempre era lo mismo… nunca llegaba a ver el final de este, ni lo deseaba. Suspiré y me giré para buscar mis zapatos en el suelo. Frente a mi Zara se encontraba aún dormida, solo una forma deforme bajo el edredón es lo único que se percibía.

Caminé lentamente tratando de hacer el menor ruido posible, me acerqué al marco de la ventana y dejé recargar mi frente en el vidrio. Fresco. Suspiré con satisfacción.

La ciudad de Iron, bien se podía hacer pasar por una ciudad normal y corriente. Grandes edificios deslumbrando con su gran arquitectura, locales de ropa, música, libros…¡hasta una farmacia!

Después de haber vivido siete largos años en esta ciudad, es claro que no es una ciudad común si tienes en cuenta que quienes manejan esos locales, o esas grandes empresas son IronBots. Más de la mitad de la población de Iron son nada menos que Robots, y lo que sobra son humanos, simples e indefensos humanos obligados a acatar sus estúpidas leyes.

Concretamente teníamos obligación de memorizar y realizar tres:

No salir de Iron
No llevar nada de madera contigo
Servir en todo al rey




Diciéndolas parecen unas simples e insignificantes reglas, no salir, no llevar y servir. Fácil. Pero seamos realistas, ¿quién no quiere salir de Iron y regresar con su familia? Aunque, esta ya aprendimos a cumplirla, después de años de tratar de salir te acostumbras a la idea de que no hay salida.

Con la segunda, enserio, les seré sincera, cuando me enteré por primera vez que los IronBots eran alérgicos a la madera… solo reí. Me parecía algo, tan incoherente. Esas enormes “personas” de metal ¿alérgicas a la madera? Y yo era una reina.

Después me explicaron con mejor claridad.

¿Qué es lo que está en constante contacto con la tierra, con el centro del planeta, con la vida? Un árbol, un árbol posee una vida increíble, es algo tan lleno de vida que un pequeño trozo de su corteza es mortal en los IronBots. Pero claro, si es tan fácil ¿porqué no hemos hecho eso? La corteza debe de ser muy vieja, una corteza con muchos años de vida, ¿el problema en este caso? Los IronBots han cortado completamente todos los árboles, han deforestado por completo el único bosque que había en Iron.

Así que, está segunda regla es fácil de llevar.

Y la tercera…

Según la norma que hay en Iron, “…el humano cuando llegue a sus diecisiete años de vida deberá servir por completo al Rey, con cualquier intento de oposición este será automáticamente sentenciado a muerte…” Ahora dime, con una ley así, ¿qué otra te queda?

“¿De nuevo pensando?”

Me sobresalté mientras giraba por completo.

“¡Zara! ¿No puedes avisar que ya te has despertado?” Me crucé de brazos mientras me sentaba de nuevo en la cama.

Roló los ojos. “Oh, sí, claro. ‘Eh, disculpa por interrumpir tus pensamientos, solo quería avisar que me he despertado’” Dijo mientras movía las manos dando más énfasis a sus palabras.

Junté con mayor fuerza mis labios, y entrecerré los ojos.

“¡Oh, vamos Liz! Admite que eso fue gracioso” Zara se colocó frente a mí, y sonrió. Esa sonrisa que cada vez la veía menos. Eso fue lo que me hiso regresarle la sonrisa.

“Ok, ok, tu ganas, fue gracioso” Sonreí y me paré para así estar a su altura. No me había dado cuenta que ya se había cambiado. Llevaba el uniforme de Iron, blusa gris, pantalón gris, y… ¡oh! ¿Cómo adivinaron? Zapatos grises.

“¿Por qué estás cambiada tan temprano?” En Iron, al igual que había reglas, había horarios, teníamos como máximo para despertar a las seis y media de la mañana, y realizar todo nuestro aseo hasta las siete de la mañana, a las siete y veinte deberíamos de estar en el salón principal de Iron, y salir hasta que ‘no-me-veas-que-te-gruño’ quiera. (‘No-me-veas-que-te-gruño’ es la IronBot encargada del grupo 7, en el que estamos Zara, y yo, últimamente está muy gruñona así que la apodamos así.)

“Enserio Liz, no me digas que no sabes qué día es hoy” preguntó Zara con sorpresa.

Traté de hacer memoria a hechos relevantes que hubieran pasado ayer, pero nada, todo ayer fue normal. Giré la cabeza para ver el calendario. 27 de Enero. Oh mierda.

“No me digas que…”

“Sí, hoy es el día en el que nuestro grupo es asignado al rey” Dijo Zara mientras observaba el calendario. ¿Cómo fue que pude olvidarlo?

Y más mierda. Creo que a partir de ahora extrañaría a ‘no-me-veas-que-te-gruño’.

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2 Re: Iron Planet. el Jue Feb 03, 2011 12:22 pm

Jaja la última parte me causo gracia...
Ñam ñam ñam ‘no-me-veas-que-te-gruño’ xD
sip ya sé que la publicaste hace 2 meses o_o
pero yo quiero contiiiii xD sipi??
te dejo ranguitos pa ti xD

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