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Diario de Evi

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1 Diario de Evi el Mar Ene 11, 2011 10:13 pm

bueno, yo tambien quiero un Diario ^^

Diario de Evi!!!












Quejas, Sugerencias, Todas Por Favor Pasar Al Tema De "Culpa a Evi" y ahí lo leeré

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2 Re: Diario de Evi el Vie Ene 14, 2011 7:47 pm

Aquí Criis vino a decirle a Evi que ya leyó su historia y que a pesar de ser sencilla es tan awww y graciosa... no esperé reirme con una historia que tiene algo un tanto triste xD
No es una mala idea darle con un zapato a un chico xD

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3 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 15, 2011 9:52 am

Very Happy

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4 Re: Diario de Evi el Lun Ene 17, 2011 5:33 pm

Desterrados…



Francia, Año 1950




No había dejado de llorar durante toda la noche, no sabía que iba a suceder ni nada con lo relacionado con Christian, lo habían descubierto a él y a Felipe pero no pude hacer nada, me habían encerrado en mi habitación impidiendo que hablara con él, pero aun así Christian se las había arreglado para pasarme notas atrás de la puerta, al parecer Felipe se había marchado sin más, dejando la aldea llevando todas sus cosas, le había dicho que se fuese el también que yo no importaba, pero negó todo, sin mi no se iria.

- No puedes defenderle Meryevs – había dicho mi madre con tono ronco

- Mama es Christian – era lo único que podía decir

- Y a deshonrado nuestra raza – agrego papa que bajaba por la colina

- Pero…

- Se ah dicho debe irse de la comunidad- sentencio papa

- No si el se va yo me voy - dije sin pensar tan si quiera a que me llevaba decir eso.

- Eres igual que el – declamo mi madre golpeándome en seco en la mejilla.

- Te largaras con el –

Me dejaron al pie de la colina, y sentí como todo el cielo se nublaba, eso solo quería decir que estábamos en un gran problema, corrí entre la lluvia que no había durado en caer llevaba todo mi vestido sucio y mi cara manchada a la casa de Christian donde su madre me abrió.

Su madre vivía a las afueras de la comunidad por a vernos manchado con su relación con un humano, pero debía quedarse cerca para que Christian recibiera la formación adecuada a pesar de ser medio-hada, desde que lo conocí en la escuela me había hecho amiga de el, lo cual a mi familia le pareció pavoroso, pero no podía hacer nada esos ojillos grises con café me habían llamado la atención y al ver que todos los niños del salón se habían apartado de el, me daba miles de oportunidades de ser su amiga, y así había sido, pero con lo sucedido en los últimos días querían sacarles lo más pronto posible.

- Mery niña que te a pasado? – me pregunto su madre cuando me vio en el estado en el que estaba.

- Me… me… defendí a Christian y me… me … - no lograba decirlo, los sollozos me lo impedían pero por su expresión sabia que me había entendido lo que le quería decir.

- ¡CHRISTIAN! – lo llamo haciéndome pasar.

Me dejo en una silla cerca de la chimenea donde busco toallas para secarme y mantenerme caliente o al menos darme un poco de calor, Christian apareció por la cocina y no espere en que hablara me lance y lo abrace fuerte entre el llanto el me abrazo fuerte volviéndome a dejar sobre la silla, arrodillándose frente a mí.

- Te iras conmigo- dijo serio limpiando mis lagrimas

- Pero Christian ¿A dónde iremos? – le pregunte sin dejar el llanto.

- Tu no te debes preocupar por eso, ni en lo mas mínimo yo cuidare de ti – me dijo mientras me besaba en mis mejillas.

Esa misma noche nos fuimos de la comunidad entre menos tiempo pasáramos ahí sería mejor, no pude evitar querer despedirme de mi pequeño Federico que dormía con completa paz, las lagrimas cayeron sobre sus mejillas, lo vi removiéndose entre su cama y Salí de inmediato, no hable con mis hermanos mayores ellos, opinaban igual que papá así que después de tomar todas mis cosas Salí a media noche donde Christian ya me esperaba en un carruaje que había conseguido.

No había podido dejar de llorar, me había echo un ovillo en la esquina del carruaje, Christian había metido todo su madre se quedaría ahí, esperaba al padre de Christian que al igual que nosotros iba a irse con el, me quede dormida con ese pensamiento, sabia a que Felipe no le encontraríamos nunca y que aunque Christian le quería volver a ver no era precisamente para decirle o escucharle decir palabras falsas si no para romperle la cara que eso era lo que se merecía.

Cuando alcanzamos el amanecer estábamos realmente lejos, me había levantado con dolor de cabeza y de cuerpo por la manera en la que me había acomodado en el carruaje, Christian había parado y cuando Salí del mismo lo vi hablando con algunos hombres del pueblo, sabía que el cabello despeinado de Cristian no dejaba ver sus orejas puntiagudas y que por eso le hablaban normal, hice lo mismo con el mío lo solté todo y me Sali del carruaje con la sorpresa de que me habían cambiado la ropa, por un vestido de esos largos que usaban las demás mujeres humanas, me mire sorprendida y vi como Christian también estaba vestido de esa forma.

- ¿ella es la señorita? – pregunto un señor que estaba asustado al lado de otra mujer con rostro semejante

- Si es ella, como ya les dije venimos desde muy lejos y ella esta enferma y no tenemos donde quedarnos, tenemos poco dinero y no la quiero exponer al mal tiempo – hablo Christian, ¿hablaba de mi? Si yo estaba bien.

- Yo…

- Dios niña no, no se esfuerce en hablar, ande joven súbala de nuevo al carruaje y siga el nuestro se quedaran en nuestra casa hasta que ella se mejore – dijo la señora con semblante de preocupación.

Christian me subió de nuevo al carruaje explicándome por lo bajo que debía aparentar estar enferma por algunos días hasta que consiguiéramos seguir adelante o hacernos amigos de la familia para asi tener un lugar estable por algún tiempo.

Y así fue para nuestra fortuna topamos con la suerte de que los niños de los Stwars se encariñaron conmigo al igual que ellos, Christian era trabajador y les gusto eso, el señor Stwars le ofreció a Christian trabajo en una de sus fabricas y así fue como el trabajaba y yo me quedaba en casa de los Stwars ayudando a la señora Stwars con los niños.

Luego de unos cuantos años tuvimos que partir, ya era algo evidente que ninguno de los dos envejecíamos y no podíamos alzar sospechas de nada, hace mucho se habían perdido las costumbres de hadas y seres mitológicos, marchamos con la escusa de que la madre de Christian estaba enferma y debíamos ir con ella, eso nunca sucedió hasta varios años más adelante, ya Christian poseía bastante dinero gracias a los sin fines de trabajos que hacia mientras yo me quedaba en casa sin hacer nada, tampoco lo podía hacer según así eran las mujeres en este tiempo.

Christian gastaba mas dinero de lo que debía comprándome vestidos, nos hacíamos pasar por hermanos o por esposos o lo que se nos ocurriera en el momento, Christian intentaba de que tuviera una vida normal haciéndome pasar por humana, pero eso era difícil para mí, extrañaba a mi aldea y él lo sabía, sabía que sobre todo extrañaba a Lucas, pero el había estado de acuerdo con la expulsión de Christian en el parlamento y al verme reaccionar en oposición le había bastado para lanzarme por un tubo y olvidarse de mi por completo aunque no teníamos nada en concreto igual me habia dolido.

- Hoy invite a cenar a la familia Darcy – me dijo sentándose a mi lado en el sofá

- ¿para que? – le pregunte lo menos que quería era relacionarme con mas personas

- Porque hay uno de los hijos de los Darcy que quiere…

- Ni si quiera lo intentes – dije poniéndome de pie

- Mery…

- No Christian no quiero –

- Mery debes distraerte olvidarte de ellos, creo que esta es la mejor de las opciones aunque no sea temporal – insistió

- Pero…

Sonó el timbre, y subí a mi habitación a cambiarme para la cena, escuche como Christian los recibía y como preguntaban por mí, en especial el mayor, Tomas, el que… mataría a Christian por esto, baje cuando me llamaron, baje en cámara lenta se suponía que Christian era mi hermano mayor y que habíamos heredado la gran herencia de mis padres cuando murieron en un trágico accidente en las montañas, y nos habían dejado esta casa, la cual habíamos comprado con el dinero que teníamos, y ellos eran de unas de las familias adineradas de la región, sabía que no faltaba mucho para que nos volviéramos a mudar pero supongo que Christian tenía razón de todas maneras nunc me enamoraría de nadie, nunca más.

- Si se ve preciosísima Señorita Collins – dijo Tomas apenas me vio por las escaleras, y pude ver como sus ojos brillaban, yo por mi parte siempre trataba de que mis ojos se mantuvieran en un tono grisáceo para que no notaran nada común en mí.

- Gracias, pero puede decirme Mery – le dije con tono dulzón que hubiera preferido no usar.

- Bueno… Mery – sus mejillas enrojecieron a lo cual sonreí, era un tipo alto de espalda ancha, de tés blanca y unos ojos preciosos azules, y un tono de voz grave, y tenía un hoyuelo en la barbilla.



Cuando terminamos de cenar Christian sonrió gustoso llevándose a los señores Darcy y a su hijo menor a recorrer la casa, antes de que pudiera inventar seguirle Tomas me había tomado de la mano, para que me sentara a su lado a conversar y así lo hice a regañadientes, lo escuche hablar con atención me hizo gracia al ver lo nervioso que estaba, por una vez quise ser humana, no tener estas orejas, no llevar esta sangre en mi, ser humana, una frágil humana que su estancia será corta en la tierra, poder corresponderle a los sentimientos de tomas pero no podía, seria egoísta de mi parte.

No me había percatado de que se había arrodillado frente a mí, tomando mis manos entre las suyas, me puse de pie casi al instante por los nervios y el lo hizo igual sentí como mis mejillas se habían enrojecido por completo y el se acerco mas, propasando mi campo de acercamiento, intente alejarme pero era algo inútil.

- Tomas yo…

- Shhh no tienes que decir nada, Mery… tu… tu…

- No tomas – le pedi sabia lo que iba a decir, no debía decirlo, yo no podía corresponderle

- Me gustas Mery – dijo tomando mi rostro entre sus manos.

- No…

Muy tarde, ya sus labios se encontraban sobre los míos, no sabía qué hacer, como moverme, aunque siempre había querido besar a Lucas nunca lo había logrado hacer, por miedo o por saber que cosas, asi que este era mi primer beso, con un humano, sentí como sus brazos fuertes me rodeaban con facilidad, besándome con la toda la ternura que el podía tener, intente responderle, de verdad deseaba poder responderle, y así lo hice, seguí los movimientos de sus labios, y deje que mis manos se aferraran a su traje, sintiendo como me levantaba del suelo, manteniéndome abrazada, sus labios eran suaves y tenía un rico sabor a vino, sentí como el aire le comenzaba a faltar, alejándose con la respiración agitada, me dejo sobre el suelo de nuevo, besándome pausadamente, enterrando sus dedos en mi cabello suelto.

- Tomas – me vi obligada a pararle, si seguía, esto dolería mas – yo no puedo – le dije sintiendo como el calor y la presión se apoderaba de mi garganta.

- ¿Por qué no? Eres bellísima, eres noble, sencilla, autentica, eres perfecta para mi seria todo un honor no solo para mi, si no para el resto de mi familia –

- Tomas yo no soy perfecta – sabia que mis ojos estaban a punto de cambiar y en ese momento todo estaría arruinado – yo no soy la indicada para ti –

- Pero yo te quiero y puedo ver en tus ojos que tu también sientes algo por mi –

- Yo… Tomas yo…- las lagrimas corrieron por mis mejillas pero trate de no alejar mi mirada de la suya para que notara el cambio en mis ojos.

Y así fue, sus ojos se abrieron como platos, pero no dejaba de sujetarme el rostro con ternura, no sabía si el sabía que era yo exactamente, pero sus brazos me rodearon acercándome a su pecho, haciéndome sentir pequeña y frágil, como si fuera humana, el suspiro hablo pero no me soltó.

- Yo sabía que eras demasiado perfecta para ser una humana, mi abuelo nos solía contar historias sobre seres mitológicos, sobre cómo eran egoístas, malos, y todos sus derivados, pero que habían ciertos seres, con doble personalidad, donde la que reinaba era la noble, que solo dejaban salir su lado contrario cuando el enojo las poseía, que sus ojos eran hipnotizadores, los más bellos jamás antes vistos que se veían frágiles en especial las mujeres, que eso las hacía ver inocentes y que solo naciera protegerles al verles – se detuvo por un momento y me aparto de su cuerpo, apartando los mechones de mi cabello dejándolos tras mis orejas dejándolas descubiertas, recorriendo su contorno de una manera dulce – eso fue lo que tu provocaste en mi, esos ojillos tristes, esos labios que rara vez dejan ver una sonrisa, tu manera de tratar a los demás, dime mi bella hada, ¿Por qué estas entre los humanos? –

El llanto se apodero de todo mí ser, cubrí mi cara con mis manos, evitando que viera así mis lágrimas, sentí como me estrechaba contra su cuerpo, cepillando mi cabello con delicadeza tratando de tranquilizarme, Christian no tardo en aparecer con los demás integrantes de la familia Darcy, Christian sabía lo que pasaba, y Tomas hablo con su familia, ellos parecían ser igual que el, aceptar que esos seres existían, y concordaron con el al definirme de esa manera, lo supusieron de Christian, que termino por explicarles lo que éramos, el porque nos habían expulsado se lo reservo, aun así la sociedad no era tolerante con las personas como el, asi que dejo la expulsión por no obedecer las leyes de recato de la comunidad y por ser géneros con los humanos, ellos parecieron comprenderlo, y la señora Darcy se levanto de donde se mantenía sentada tomándome en sus brazos.

- Pobre niña, ustedes dos no se separan de nosotros y si es que tiene que partir por su seguridad deberán mantenernos informados, a cada uno de la familia Darcy, a mi en especial – hacia tanto que no sentía un abrazo maternal que no pude evitar llorar de nuevo – hay mi niña, todo se aclarara para ti y para Christian, son dos grandes seres, únicos –

Christian hablo con ellos el resto de la noche, hablándoles sobre nosotros, ellos antes de que Christian lo pidiera prometieron el eterno silencio lo cual agradecimos, cuando estaban partiendo los acompañamos a la puerta donde Christian los acompaño a su carruaje dejándome de nuevo con Tomas, que me abrazo besándome en la cabeza.

- Déjame estar cerca por mientras estés con nosotros –

- Eso lo hara mas difícil – dije en un tono bajo

- No lo será, lo será al saber que no me dejaste estar a tu lado mientras tu pudieras fingir ser una humana, eso es lo que…

- Lo que quiere Christian lo sé, pero todo se volverá más difícil con el paso de los años, que se llevara a las personas que conocemos y con las cuales nos encariñamos –

- Mírame a los ojos Mery – me pidió lo cual hice – déjame estar a tu lado, déjame dibujar sonrisas en tus labios, nada me encantaría más que hacerte feliz mientras pueda hacerlo mientras estés con nosotros –

- ¿y que harás cuando tenga que partir junto a Christian?- le pregunte tratando de hacerle entrar en razón

- Recordarte y buscar a una bella dama digna de mi afecto – me dijo con toda la seriedad – si me será difícil no me importara si se que logre regalarle felicidad a un ser como tu – prosiguió tomando mi rostro entre sus manos – déjame –

Lo bese esta vez, sabiendo que el tiempo se nos iría volando y el día de mañana llegaría sin aviso obligándonos a partir; y así fue Tomas se mantuvo a mi lado durante los 3 años que siguieron, el era mi razón de sonreír lo cual alegraba a Christian el poder verme sonreír después de tantos años de sufrimiento, el sabia que pronto debía terminar pero que yo era aun mas fuerte que el, aproveche mis días junto a Tomas, habíamos preparado la historia perfecta para nuestra ruptura, para que ambos nombres de familias quedaran limpios, la falta de amor y la rutina había acabado con nuestro amor, la mañana en la que terminábamos los arreglos para mudarnos la familia Darcy se hizo presente, la Señora Darcy me había dado un lindo collar, para que le recordara por mis años de vida, el señor Darcy y el hijo menor nos dieron una limpia despedida, Tomas había llegado tarde había mandado a que confeccionaran dos pinturas, en la que ambos salíamos como dos enamorados, y así lo estaba yo, cuando le vi bajar de su carruaje no me había importado salir corriendo a su encuentro, el me había sujetado, manteniéndome unida a el, beso mis labios de una manera desesperada y sentí como sus lagrimas se combinaban con las mías, bañando nuestros labios, quería ser humana, una maldita humana, poder estar con el, envejecer con el, morir junto a el, quería ser humana, poder estar con el hasta el final de mis días, pero era algo imposible, y ambos lo sabíamos, me abrace con fuerza a el, mientras sus brazos me rodeaban, sin quererme dejar ir.

- Te extrañare, por el resto de mis años – le dije entre lagrimas

- Esperare por tu reencarnación humana, mi bella hada, jamás olvidare su rostro –

- Te amo tomas – le dije besándole de nuevo – toma – le entregue mi collar de familia, era de plata fina con una hoja naranja, era lo único que tenia de valor, que era mío, que era de un hada.

- Nunca – me dijo besándome de nuevo entregándome la pintura, la cual atesore con amor.

No solo había logrado dibujar más de una sonrisa en mis labios, me había enseñado otra forma de vivir, pero no quería sufrir más, y Christian lo sabía, no quería encariñarme con personas que dejaran de existir en mi mundo, no quería separarme de las misma, el lo sabía, había entrado en una depresión enorme al dejar a Tomas, y asi fueron los siguientes años, tratábamos de no hacer amigos de no socializar, Christian si lo hacía, para mantenernos con dinero humano, para poder movernos en su mundo.

Había mandado cartas a la familia Darcy y para mi fortuna Tomas había encontrado a la persona perfecta para el, la señora Darcy nos conto sobre los preparativos de la boda, que ella no era muy diferente a mi, que era bajita de ojos claros que el cabello si era diferente ella era mas rubia y yo castaño, Tomas me envió una carta adjunta, agradeciendo todo, mantenía nuestra pintura colgada en su biblioteca y contaba nuestra historia como la más bella y autentica de todas, que Sara, su prometida había querido conocerme, pero era algo que jamás sucedería, que mi collar no se lo quitaba nunca, era ya parte de su ser.

Realmente me alegre por Sara, Tomas era un buen hombre y haría feliz a cualquier chica, la envidie por ser ella la que envejecería con Tomas y la que haría todo lo que yo una vez soñé, pero sabía que así debía ser, mire el cuadro sobre la chimenea, me hacia sonreír cada vez que le miraba.

Llego el momento en que las cartas dejaron de llegar a menudo. Así tenía que ser… todo se olvidaba en el mundo humano y nosotros no seriamos la excepción.






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5 Re: Diario de Evi el Lun Ene 17, 2011 5:35 pm

aww.. me encanto el texto ! Surprised

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6 Re: Diario de Evi el Lun Ene 17, 2011 7:19 pm

gracoas *-*!!! xD es el prologo de un fic que tengo xDDDD pero me gusto mucho como me quedo *-*






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7 Re: Diario de Evi el Lun Ene 17, 2011 7:39 pm

te quedo bien!

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8 Re: Diario de Evi el Lun Ene 17, 2011 10:59 pm

Perdiendo la razón de mi existir…


La estaba perdiendo, era definitivo, algo estúpido debí a ver hecho, si tan solo se lo pudiera preguntar, pero se ah vuelto algo cerrada, sus ojos ya no brillan, algo es opaco en ellos, esos ojos verdesmielosos, dejaron de vertir miel, ya no mantenía mi mano sujetada, era como si mantuviera sujetado una muñeca de trapo.
- ¿ya te vas?- me pregunto Mateo cuando Salí de mi habitación.
- Si, debo ir a recoger a Sara a la cafetería- le conteste sin mucho ánimo.
- Huy hermano, yo diría que…
- Cállate Mateo, solo es un mal momento para ambos- abrí la puerta tomando las llaves del auto – nos vemos-
Me subí al auto, dejando algo de Wezeer puesto, mientras conducía hacia la cafetería donde ella trabajaba, últimamente me sentía nervioso cada vez que le tenía que ir a buscar, siempre con la incertidumbre de cuando me diría esas palabras, le amaba tanto, que sin ella no podría vivir.
Llegue a la cafetería, y la vi unas mesas lejos de la entrada, me senté en una mesa de manera que la veía moviéndose de lado a lado, se veía hermosa, con una falda de cuadros rojos con negro, una blusa de botones blanca con un lazo negro en la manga derecha, llevaba mallas negras, y sus zapatos estilo muñequita, tenía el pelo sujetado con unas pinzas negras, no llevaba maquillaje, no le gustaba solo usaba el lápiz negro, con eso era más que suficiente.
Dejo la mesa en donde había dejado el pedido, y se encontró conmigo, solo agito la mano y volvió adentro, esto era un calvario, necesitaba a mi muñequita, no a esa chica que ocupaba su lugar. Espere a que saliera fuera de la cafeterita, fumándome rápido un cigarrillo, la vi salir, con un suéter delgado, demasiado para el frio que hacía, tire el cigarro y lo apague con el zapato, me quite la chaqueta y se la puso.
Ella con costos lo noto, la bese en la mejilla, siendo el único lugar que podría besar, no dije nada, le abrí la puerta y ella se subió calladita al auto, poniéndose el cinturón. Rodee el auto y subí, el auto encendió y ella paso la estación, dejando música suave, se dejo caer por completo en el asiento, mirando solo atreves de la ventana, había comenzado a llover, y ya la iluminación de las calles estaba encendidas, estaba algo oscuro pero no mucho.
- ¿Cómo te fue hoy?- le pregunte queriendo oír su voz
- Normal- fue lo único que recibí.
- Deberías venir con el otro uniforme, el de jeans, por el frio- sugerí.
- Seguro-
No quería hablar, como había sucedido en las últimas dos semanas, al menos hoy me contestaba, ayer solo movía la cabeza, no sabía si era un sí o un no, llegamos a su casa y se salió del auto antes de que yo mismo le abriera.
Me baje rápido y le seguí, alcance a sujetarle el brazo antes de que me dejara atrás, antes de que pudiera decir algo su celular comenzó a timbrar, la solté y ella contesto.
- Hola?- me quede de pie junto a ella.
- Si Melinda- era su mejor amiga, ella podría saber qué es lo que sucede.
- No, aun no- le dijo bajito, con costos podía entenderle – estoy con el, Melinda y ¿Cómo quieres que lo haga?- parecía molesta – no se lo puedo decir- su voz se quebró.
- Adiós Melinda- y colgó.
La vi suspirar y se giro hacia mí, dibujando la más falsa de sus sonrisas, sus ojos estaban llorosos, entramos como de costumbre a su casa, y encendió las luces a su paso, la seguí y no pude ignorar un jarrón con flores, sobre la mesa del comedor, ella siguió hasta la cocina y yo me detuve frente a las flores, había una tarjeta, cuya letra no era de su padre ni madre, la sostuve entre mis dedos, la deje y la seguí a la cocina.
Se había quitado mi chaqueta y su abrigo, dejando ambos sobre una silla, calentó comida para ambos y se sentó frente a mí, no probo su comida, la dejo intacta, solo tomo su vaso de refresco, se puso pálida en un segundo, me levante pero solo me hizo un ademan con la mano.
- Algo me callo mal en el almuerzo- me dijo cuando recobro algo de color – no creo que quiera comer-
- ¿no quieres tomarte algo?- le pregunte. Solo negó con la cabeza.
Termine mis espaguetis y lavé lo poco q utilizamos, dejando los platos en su debido lugar, salimos de la cocina, la seguí y vi como rozaba con delicadeza las flores, sonriendo al sentirlas, no dije nada, extrañaba ver esa sonrisa pero era más que evidente que no era provocada por mí.
- Sara- la llame antes de que entráramos a la sala
- ¿Qué pasa John?- me pregunto algo angustiada.
- ¿me dirás que es lo que te sucede?-
- No pasa nada- me contesto girándose
- Sara- le detuve sujetándola por ambos brazos – mírame a los ojos, dime que no pasa nada, dime el ¿Por qué no actúas igual? Sara Dímelo- se lo pedí.
- John de verdad no pa…
Tenía casi más de una semana sin besarla, sin sentirla, sin recordar esa sensación de cosquilleos cada vez que sentía sus labios, bese sus labios de una forma brusca, sin querer lastimarla me aparte, tome su rostro entre mis manos, limpiando las lágrimas que había en sus mejillas.

- Dímelo Sara, dime ¿Qué paso?, no eres mi muñequita, te lo pedí cuando me di cuenta que a ti era a la única que quería en mi vida, te lo pedí, te pedí que me digieras cuando tus sentimientos cambiaran-
- John..
- Sara, dime ¿por quién? Dímelo- le pedí, sabiendo que esto pronto acabaría.
¿Quién me la podía a ver quitado? Ella era mía, mi muñequita, mi corazón, ella era mi mundo, por la única chica que dejaría todo votado, ella era la razón de mí existir, mire sus ojos, estaban empañados en lagrimas, los bese, dejando que sus lagrimas bañaran mis labios. Tal vez si era la hora de decir adiós, un adiós, no podía obligarle a seguir conmigo, si había alguien más, solo seria historia.
- John…
Volví a besar su labios, impidiéndole hablar, quiera amarla por una última vez, bese su labios, sintiendo sus pequeños sollozos, la abrace fuerte, sintiendo como sus manos se cerraban en puños en mi pecho, sujetándome por la camisa, separe sus pies del suelo, manteniéndola entre mis brazos, sin apartarme de sus labios.
Subí a su habitación, cerrando con el pie la puerta, la deje sobre la cama, mirando sus ojitos llorosos, a parte las sabanas dejando solo la blanca que siempre estaba, le quite sus zapatos, y las mallas, desabotone cada botón de su blusa como si de ello dependiese mi vida, bese su vientre desnudo, dibujando las líneas de su cintura, la levante por poco de la cama, deshaciéndome de la blusa, bese sus labios, pero solo podía sentir la tristeza en ellos, la abrace mientras bajaba el cierre de la falda, sentí sus manos moverse bajo mi camisa, deslizándose con suaves movientes, la mire y vi sus ojos cerrados, mientras lagrimas corrían por ellos.
Tomo el borde de la camiseta con ambas manos, subiéndola para sacarla, la ayude como siempre lo hacía, bese sus manos, y abrió los ojos, me miro fijo y pude ver como su labio inferior temblaba levemente.
- Sara yo te amo- le dije besándola en las mejillas.
No espere a que respondiera un “yo también te amo”, lo más seguro era que nunca más volviese a escuchar esas palabras saliendo de su boca. Llene su rostro de besos, limpiando cada una de sus lágrimas.
Busco mis labios, besándolos profundamente, la levante de la cama, estrechándola por la cintura, sentándome en el borde de la cama, mientras la mantenía a ella a horcajadas sobre mis piernas, deje de besar sus labios, bajando lentamente por su cuello, sintiendo como su respiración se aceleraba con cada contacto, bese sus hombros blancos, mordí el tirante de su sostén dejándolo caer por su brazo, sentí como besaba mi cuello, enviando descargas por todo mi cuerpo, un pequeño escalofrió recorrió mi cuerpo.
Busque el broche de su sostén, desasiéndome de el, sintiendo la textura suave de su piel contra mi pecho, la volví a dejar sobre la cama, me concentre en quitarle sus bragas, suavemente, bese sus piernas, dibujando el contorno de las mismas.
Me concentre en ella, en verle, en tatuarle en mi mente, su pecho se elevaba considerablemente con cada jadeo de aire que trataba de tener, sus manos se hallaban sujetando las sabanas de su cama, haciendo que sus nudillos estuvieran blancos, hice un camino de besos hasta llegar a su boca, deje que mi lengua se enredara con la suya en desesperados movimientos, separe sus piernas con ayuda de ella, sin dejar de besarle, me separe de sus labios encontrando el camino correcto para poder entra en ella, sus ojos se cerraron y abrió su boca dejando que saliera el mas bello de los sonidos.
La tome con firmeza por las caderas, mientras ella se sujetaba de mis hombros, le estaba costando respirar, dejo de sostenerse de mis brazos, cayendo a la cama, sin dejar que su labios se silenciaran, los ojos los mantenía cerrados, con la poca luz que se filtraba en la habitación podía distinguir el color rosa de sus mejillas, y la ligera capa de sudor que nos cubría a ambos.
Arqueo su espalda en el momento en que llego a su punto más alto, me adentre más en su cuerpo, sintiendo como el calor de su cuerpo se expandía sobre el mío, de su boca surgieron dos últimos gemidos antes de que por fin acabáramos, me tumbe a su lado, mientras la tomaba y la dejaba sobre mi pecho, sintiendo su acelerada respiración, recorrí su espalda con mis dedos, sintiendo el sudor que aun permanecía en ella.
Ella rodo sobre su cuerpo, alejándose unos centímetros del mío, cubriéndose con las sabanas, no dije nada, me levante de la cama y recogí mis cosas del suelo, la vi girarse de manera que me daba la espalda, quede congelado al verla hacer eso, sintiendo como un nudo se ubicaba en mi garganta.
Entre al baño y me lave la cara, secándola con una toalla, me puse la ropa, mientras la escuchaba a través de la puerta sabiendo a la perfección de que ella se estaba poniendo su ropa a velocidad luz, me mire al espejo por unos segundos, abrí un cajón buscando mi cepillo de dientes que siempre guardaba ahí, lo tome pero vi algo que parecía estar queriendo ser oculto, aparte las cosas y lo dude antes de tomarlo.
Tome la barrita con los dedos, no sabiendo muy bien como funcionaba la cosa, le di varias vueltas con cuidado, bajando la tapa del retrete sentándome sobre ella, si tenía dos rayitas era que no? O era que si?, no podía ser de ella, pero estaba en su baño, podría ser de una amiga, podría…
Me levante y abrí la puerta viéndola sentada en la orilla de la cama con unos clínex en las manos, mientras por sus mejillas, bajan lagrimas, sostuve la barrita en mi mano, buscando algo más de luz que la lámpara, encontré en interruptor y lo encendí, ella me vio por un segundo concentrándose en la barrita.
- ¿Qué es esto?- le pregunte levantando la barrita.
- ¿de dónde la sacaste?- me miraba llena de terror
- Yo pregunte primero- le respondí sin moverme
- Yo…- un sollozo la interrumpió
- Sara- la llame algo inquieto
- Es mía John- me lo dijo entrecortadamente.
- Qu…
- ESTOY EMBARAZADA- exclamo antes de que pudiera decir algo - ¿estás feliz ya? ¿ahora si puedes terminar las cosas por una razón obvia? – se levanto de la cama de una manera brusca.
- Yo…
- LÁRGATE- me grito lanzándome la caja de clínex.
- Sara…
- ¿QUE? – esto no era la mejor forma de discutir acerca de esto, pero Sara era algo testaruda – aquí viene la parte en donde me dices, estoy al final de mi carrera, no puedo hacerme cargo de un niño, no puedo armar una familia, y en otras palabras, hazte carga tu, que ese niño no tendrá padre- me dijo entre lagrimas.
- ¿Qué demonios estás diciendo?- le pregunte algo molesto por lo que me estaba diciendo.
Deje la barrita a un lado y fui hacia donde ella permanecía de pie, la tome por los hombros para que se tranquilizara, al ver que no lo hacía y su llanto aumentaba la abrace fuerte, mientras pensaba en lo que había dicho, si podía estar finalizando mi carrera, pero jamás le diría eso, no a ella, tal vez ninguno de los dos no estaba preparado para nada de esto, pero lo podíamos intentar, no seriamos los padres perfectos para un niño, pero…
- Me vas a dejar ¿cierto?- me pregunto en un sollozo.
- Nunca- la senté a la orilla de la cama, mientras me agachaba para quedar a su nivel – Sara yo…
- Te lo quería decir- me interrumpió – pero… no quiero que me dejes John- dijo dejando las lagrimas volver – John no quiero hacer esto sola, no quiero que me dejes sola en esto y si vas a sugerir hacer algo desagradable de una vez te lo digo que si es eso yo seré la segunda en morir-
- Yo no te pediré nada Sara, ¿por esto te comportabas así?- le pregunte algo ronco para mi gusto, solo afirmo con la cabeza - ¿Cuándo?- le pregunte queriendo saber cuándo se dio cuenta.
- La compre hace tres semanas, la semana pasada Melina me acompaño al doctor…
- ¿ella?- me disguste al saber eso… ese era mi papel no el de ella
- Si, ¿Quién mas?- me pregunto en forma sarcástica – se supone, q ya van dos meses, digo… era algo obvio pero ya sabes que… yo tengo problemas con eso, así que me pareció normal de que no bajara, pero… empecé a vomitar y Melinda se asusto…
- Sara lo siento tanto- dije antes de que pudiera terminar de hablar – ese es mi papel, estar contigo no el de ella, soy yo- dije algo autoritario
Ella sonrió y se inclino chocando su frente con la mía, sus ojos dejaron salir unas lágrimas mas, pero ahora era ella, bese sus labios sin querer esperar, ahora sabia a felicidad, rei en sus labios y me separe de ellos.
- Pero aun no tienes pancita- le dije levantando su blusa, me miro feo pero divertida – pero…
- No John no se que es aun- me contesto antes de que lo preguntara.
- Ñam- murmure - ¿puedo pedir que sea una miniSarita?- le pregunte mientras dejaba mi cabeza arrecostada sobre su vientre.
- Lo puedes pedir, pero otra cosa es que lo sea- me dijo maldosamente.
- Tus papas…
- Si lo saben, te espera una larga charla con papa, envió rosas y una gran extensa carta-
- Bueno… si me deja con vida…
Escuche el timbre sonar y me silencie, Sara suspiro y me beso en la frente.
- Yo también te amo, y papá está abajo- me dijo con culpa
- ¿Qué?-
- Se supone que lo sabías, y hoy era mi ultimo día para decírtelo, John lo siento- el timbre sonó de nuevo.
- Yo te reamo- dije poniéndonos a ambos de pie
- ¿ah? –
- No importa lo que pase, tu padre no puede lastimar al padre de tus hijos- le dije besándola largamente.
El timbre sonó de nuevo tres veces seguidas, supongo que tenía unas ganas tremendas de hablar conmigo, apagamos la luz cuando salimos, mientras Sara me repetía que dejara los nervios, cuando abrimos la puerta la mirada que me dedico no fue la mejor que me había dado. Miro el rostro enrojecido de Sara y los ojos vidriosos y me di cuenta de que la conversación no sería tan amena como lo estaba pensando.






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9 Re: Diario de Evi el Mar Ene 18, 2011 8:32 am

ME ENCANTO !! se me aguaron los ojitooos!!

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10 Re: Diario de Evi el Mar Ene 18, 2011 6:03 pm

Graxie Maiiken *O*!!! xD!!! a mi tambien mientras lo escribia :*^*:






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11 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 1:38 am

me encantaron!!! las dos fueron muy tristes, me dieron ganitas de llorar :*^*:
tienen continuacion?

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12 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 3:07 am

solo el primero la tiene n.n






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13 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 12:06 pm

y porque no la pones eh? ponla!!

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14 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 5:25 pm

si yo la quiero leer Smile



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
Enrique Heine



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15 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 5:45 pm

verdad , pero evi anda desaparecida por ahora. Cuando vuelva le tenemos que pediir!

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16 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 6:24 pm

xDDDDD
esq es parte de un fic... y no se si les gustara xD!!!!






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17 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 6:26 pm

uhmn , claro que nos gustara. Si el primero nos gusto porque no ese?
Escribes re bien ! dale sube la continuaciion.. dale dale no seas mala

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18 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 6:27 pm

xDDDDDDDDDD buenops la subire mañana *-*!!!! que hoy me tengo alistar pa salir xDDD






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19 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 6:31 pm

bueno bueno ..

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20 Re: Diario de Evi el Sáb Ene 22, 2011 6:32 pm

siiiiiiiiiii, que bien lo va a subir Smile grax Evi lo estare esperando



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
Enrique Heine



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21 Re: Diario de Evi el Lun Ene 24, 2011 5:18 pm

sii!!! gracias! tambien los esperare! oye Evi, eres de CR, verdad?

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22 Re: Diario de Evi el Mar Ene 25, 2011 12:25 am

seeee tikisia!!! ohhh yeahhhh Cool osease son de san jose *O*!!! tu de donde eres????






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23 Re: Diario de Evi el Miér Ene 26, 2011 10:49 am

chepe!! jaja Wink

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24 Re: Diario de Evi el Miér Ene 26, 2011 7:19 pm

Y el premio Darkstories a mejor escritora sentimental es para Evi :si: yo quiero una continuación wuiii :feliz:

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25 Re: Diario de Evi el Miér Ene 26, 2011 8:15 pm

Gяaςэ escribió:chepe!! jaja Wink


anda tu pos que andais cerquita xD!!! y de que lado eres???


criis_05 escribió:Y el premio Darkstories a mejor escritora sentimental es para Evi :si: yo quiero una continuación wuiii :feliz:


Grax Criis!!! :ilu: y estoy escribiendola ^^!!! o pasadnola mejor dicho xD






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