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Incredible crush, Imposible love

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1 Incredible crush, Imposible love el Sáb Ene 22, 2011 6:39 pm

Recuerdo del primer mensaje :

PRIMER CAPITULO
Locos Sueños

Abrí los ojos.

Era la décima vez en la noche, ¿o era ya de día?, que abría los ojos. Di vuelta en la cama, viendo hacia el techo sin mirar. No sé porque no podía dormir. El mismo sueño rondaba mi cabeza cada vez que cerraba los ojos, pero se preguntaran ¿qué tiene de especial?, pues la respuesta es simple; NADA. No era una pesadilla, era solo un sueño simple, común y sin sentido. Tan simple que no me dejaba dormir.

Voltee a ver el reloj, marcaba la 4:38, faltaban 2 horas para que sonara el despertador. Volví a cerrar los ojos en un intento de recuperar el sueño perdido. Cuando estaba entrando en un sueño profundo me di cuenta que ya era demasiado tarde, el mismo sueño estaba comenzando…

<< Mi familia se encuentra sentada en la recepción de un hotel. Todos estamos riendo de los malos chistes de mi hermano, era algo muy bonito sobre todo porque se estaban presentes mis abuelos, y ellos habían muerto años atrás en un accidente de carro. Todo era perfecto, hasta el momento en el que repentinamente todo desaparece. Todo. No hay rastro alguno del hotel, de las risas de mi familia, de nada. Un árbol aparece frente a mi; volteo a ver hacia todos los lados, árboles, ¿qué no había nada más? Y luego despertaba. >>

Volvía a abrir mis ojos, ahora por onceava vez.

11, ese era el número de veces que había soñado lo mismo… y en la misma noche, ¿era eso posible?

Suspire, con ese suspiro me rendía a tratar de dormir de nuevo. Me levante de la cama, una pequeña luz salía del reloj, que marcaba las 5:15, pero no era la suficiente para que viera bien

-¡Ouch¡ -

Me había golpeado el pie con la cama, comencé a saltar por la habitación con mi pie en el aire. Como pude llegue a la pared donde estaba el interruptor y encendí la luz; mire mi pie que estaba algo rojo pero el golpe no había sido muy duro.

Baje mi pie y me dirigí a mi guardarropa a buscar mi uniforme escolar; una falda hasta la rodilla de cuadros azules y blancos con una blusa polo blanca sobre la falda y un jumper con el escudo del colegio, las calcetas eran opcionales: altas o bajas y zapatos negros.

Para muchos de mi salón usar uniforme era el calvario, pero no lo era para mí, era la excusa perfecta para no ir de compras con mi madre y para no tener que sentarme cada día antes de ir al colegio a buscar el atuendo “perfecto”.

Cuando termine de arreglar mi uniforme me dirigí al baño, prendí la regadera y espere a que el agua se calentara. La ducha me sirvió de mucho, relajo cada uno de mis músculos relajándome a mí con ellos.

Salí de la regadera y me envolví con una toalla, pero me quede quieta sintiendo como mis parpados se cerraban, increíble lo que me hacía una noche sin dormir, pero ya no tenía tiempo de dormir y menos de ducharme de nuevo para que se me quitara el sueño.

Tal vez en clases podría dormir. En geografía, hoy la Sra. Jules nos daría el contenido del nuevo semestre y además ¿a quién le gusta la geografía?, a mí no, aprender sobre países que nunca visitare no era lo que más me gustaba. Definitivamente en geografía me “echaría” una siesta.

Salí del baño y vi que el reloj marcaba las 6:03, me vestí lo más rápido que pude me había tardado demasiado bañándome y todavía tenía que arreglar mi mochila y preparar mi desayuno.

Salí de mi cuarto y baje las gradas de dos en dos, iba camino a la cocina cuando vi algo moverse en la sala. Cuando entre a la sala un libro se estaba moviendo del sillón a la librera, una escoba barría el cereal que estaba en el piso mientras la aspiradora lo recogía. Alguien ya estaba despierto y estaba limpiando la sala, más bien, había lanzado un hechizo para que los objetos limpiaran la sala.

Y yo sabía quién era ese alguien, me esperaba una larga plática en la cocina.

Era mi madre


------------------------------------------------

ok, este es el primer capítulo de la historia...
acepto sus sugerencias, comentarios o que me digan que ya no suba
Espero les guste Smile

besos
::Marielos::



Última edición por marielos56 el Dom Feb 05, 2012 4:02 pm, editado 1 vez



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
Enrique Heine



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76 Re: Incredible crush, Imposible love el Sáb Mayo 28, 2011 4:38 am

es fer ¬¬ pero sube otro hoy px!! que el lunes tengo clases Razz xD te adoroo!!! Very Happy

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77 Re: Incredible crush, Imposible love el Sáb Mayo 28, 2011 5:36 pm

ups perdón Fer! me confundí de teclas, ok subire cap, pero después no me culpes si me tardo en subir XD gracias por leer...



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78 Re: Incredible crush, Imposible love el Sáb Mayo 28, 2011 5:44 pm

Aquí esta el nuevo cap! espero os guste Very Happy
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CAPITULO DIEZ
Ryan
El plan de Alex


Un día más había sido iniciado con la salida del sol, un día más que pronto terminaría dejando atrás recuerdos de todo tipo. Pero este día era como ningún otro. La tristeza, soledad y angustia que llenaban mis días desde hace mucho tiempo atrás ya casi no estaban. Era imposible, difícil de creer, pero cierto. Con una mirada de ella, mi corazón, muerto desde hace cientos de años, sintió derretirse solo con su mirada, me había convertido de un amargado chico a uno lleno de cursilerías en menos de un día, ansiaba con todo mi ser verla de nuevo pero, para mi terrible suerte, no sería posible. Había arruinado mi reputación ¿Qué podría hacer para cambiar lo que ella pensaba de mí? Dicen que la primera impresión nunca es correcta pero no sabía si ella creía en algo como eso. Necesitaba volver a verla y poder aclarar el malentendido, pero ¿Cómo?

En mi existencia, nunca, había pasado por algo así. Las chicas era iguales conmigo siempre, aunque las despreciara, las tratara de una forma de la cual no estoy muy orgulloso, siempre era lo mismo. Seguían detrás de mí, no parecía que entendieran lo que un no significaba. Pero ella no era así, creo que eso fue lo que me llamo la atención de ella principalmente, el ver que era distinta a las demás, ver que era única y especial.

Qué pasaría si decidía no aparecer de nuevo por la cafetería, por lo de ayer había podido ver que estaba realmente furiosa y sus amigas aparentemente no había sabido que era el causante de todo eso…Esperen…las amigas de Melisa…ellas habían hablado en la cafetería acerca de un plan…bueno lo había escuchado a escondidas pero aún así ellas tenían un plan. ¿Todavía lo harían? Aunque no sabía de qué se trataba en si el plan, tenía una idea del objetivo. Pero tenía que poner yo de mi parte para que todo resultara.


Tenía que ponerme en acción, dejar de pensar que nunca hablaría con ella de nuevo y buscar la forma de saber que tramaban Alex y Andrea.

Suspire, esta vez intentando levantarme de la cama de mi dormitorio, era un poco cómodo estar allí pero al final era frustrante, el no poder hacer nada más que acostarme allí viendo el techo intentando no pensar en los horribles periodos de mi vida que me habían hundido en la soledad. Ya no más, me dije a mi mismo, ahora tenía una razón por la cual salir de la amargura. Me levante mucho más animado que nunca, una sonrisa pegada a mi rostro, increíblemente era genuina no una falsa sonrisa que tendría comúnmente.

Cambie mi ropa, ahora vestía un pantalón negro, otra camisa amarilla, uniforme de la cafetería y unos chapulines negros. Me puse mi chaqueta marrón de cuero, el clima se veía algo nublado, no me afectaba a mí en nada pero era mejor mantener las apariencias. Salí de mi apartamento, lo cerré con llave, me encontré con una de las vecinas viendo por una rendija hacia afuera, rodé mis ojos, ella era una de esas señoras que se la pasaban todo el día diciendo rumores. Le sonreí animadamente, ella se asusto, mucho, pero bueno tenía una buena razón para hacerlo, antes no me habían visto así de…feliz. Entro a su apartamento rápidamente, podía oírla hablando con su esposo de lo raro que me veía yo hoy, que tal vez sería el efecto del alcohol o de algo peor. Reí, al parecer esa mujer nunca se cansaría de los cotilleos.

Salí del edificio corriendo, decidí caminar hacia la cafetería, quedaba cerca y además el cielo nublado me permitía disfrutar del aire libre sin correr riesgos. La mayoría de las leyendas de vampiros decían que nosotros brillábamos con la luz del sol, o incluso que nos quemamos hasta convertirnos en cenizas, pero en realidad nada de eso pasa, solo causa un ardor en los ojos, pero se puede resolver con un par de lentes de sol. Aunque prefería estar en el interior cuando el día era muy soleado.
Me tomo solo 20 minutos llegar a la cafetería, entre por la parte trasera, justo como “El Gordo Joe” me había indicado el día anterior, era increíble que solo ayer haya sido mi primer día de trabajo, parecía que había pasado 5 años desde entonces. Deje mis chaqueta en el armario que había al lado de la entrada, oí algunos movimientos en la parte delantera de la cafetería, salí por la puerta de la cocina que dirigía a la caja. Desde allí pude ver a Joe limpiando algunas mesas y terminando de acomodar todo para poder abrir la cafetería. No sabía por qué se dedicaba tanto a este lugar si eran pocas las personas que entraban, pero una buena razón a de tener y yo no era quién para juzgarlo.

Salte por sobre la barra sin que Joe me viera, aparecí por detrás de él para saludarlo.

-Buen día- le dije sonriendo, algo a lo que estaba acostumbrándome. “El gordo Joe” se sobresalto un poco al oírme pero me sonrío de vuelta al verme tan alegre.

-Buen día- me dijo- Veo que te has levantado con el ánimo por los cielos, niño- hice una mueca al oírle decir niño, si supiera que soy más viejo que él. – Y ¿A qué se debe tanta felicidad? Si se puede saber.-

Reí al oír su comentario final, ciertamente él era muy educado y yo estaría igual de curioso que él si viera a alguien cambiar de amargado ha emocionado en un solo día. –Pues…porque…- no sabía cómo decirle lo que me estaba sucediendo pero creo que por mis nervios el logro deducirlo.

-Ah, el amor niño, así se llama- me sonrío cariñosamente, algo que lo hacía ver como un abuelo, si yo tuviera al mío todavía seguramente me gustaría que fuera como Joe. Yo solo sonreí, el me indico que lo ayudara a abrir la cafetería porque ya estaba todo listo.

Ahora comenzaba la espera, deseaba verdaderamente que las amigas de Melisa aparecieran por la cafetería aunque sería mejor que Melisa viniera, pero eso lo veía como un caso perdido.

Las horas pasaron lentamente, muy lentamente para mi pesar. Esta vez habían llegado 6 personas a la cafetería por algo de comida, parecían ser amigos de Joe por que estuvieron conversando un largo tiempo. Había limpiado la cafetería dos veces y lavado los platos y vasos una vez. Todo estaba tranquilo y callado, al parecer era lo más común porque el Gordo Joe estaba tarareando una canción de los 60 muy animadamente mientras metía algunas servilletas en los contenedores.

Mire a mi reloj, 2:18, esa era la hora que marcaba, Si mis “investigaciones” no habían estado mal los alumnos salían del instituto a las 2:30. Faltaba poco ya, esperaba que alguna de las tres llegara hoy a la cafetería. Me movía nerviosamente de un lado a otro detrás de la barra, podía ver como Joe me lanzaba disimuladas miradas para después sonreír y luego adentrarse en sus pensamientos. Hizo lo mismo al menos unas 4 veces pero justo antes de la 5ta vez se oyeron unas risas fuera, él se levanto de la mesa en la que estaba sentado y se dirigió a la puerta para atender a los clientes. Podía oír que eran unas chicas las que estaban fuera riendo. Mis esperanzas aumentaron al máximo. ¿Podrían ser ellas? Tenían que ser ellas ¿Quién más conocía sobre esta cafetería? Qué adolescente por supuesto. Me pare de mi asiento sonriendo, esta era mi oportunidad para mejorar todo. Tal vez, después de todo, el plan de Alex, que no sabía que era, no sería necesario.

Pero creo que lo que pensamos no es siempre lo correcto, cuando la puerta de la cafetería fue abierta mis ilusiones cayeron estruendosamente al suelo. Dos chicas entraron, aunque no eran ninguna de las que esperaba. En realidad eran las que menos esperaba que aparecieran por aquí.

Era las “creídas” que había entrado a la cafetería el día anterior y lo peor de todo es que me estaban sonriendo de una manera aterradora, que según ella era seductora.

No estaban ni cerca.



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
Enrique Heine



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79 Re: Incredible crush, Imposible love el Lun Mayo 30, 2011 2:51 pm

AAA!!! desapareci!!! pero ya me e puesto al dia!!!!
de verdad marie que adoro tu historia!!!!!
y espero impaciente la continuacion!bss

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80 Re: Incredible crush, Imposible love el Lun Mayo 30, 2011 6:57 pm

Hola Nekane!

Gracias por leer...¿en serio te gusto? yo pienso que es muy corto, pero pues solo eso me salio Very Happy en unos días continuare escribiendo, eso quiere decir que no sé cuando subiré más XD hahahaha me apurare para no dejarlas esperando Very Happy...Que bien que regresaste!

cuidate mucho
saludos



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81 Re: Incredible crush, Imposible love el Mar Mayo 31, 2011 6:24 am

Otro!! Otro!!!! :DDD Otrrrrrrrrrooooo!!!!!!

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82 Re: Incredible crush, Imposible love el Mar Mayo 31, 2011 7:02 pm

Hola Fer!

hehehehe tendrás que esperar que ahora si no tengo nada más escrito, pero intentare apresurarme



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83 Re: Incredible crush, Imposible love el Miér Jun 01, 2011 9:41 am

!sisisisiisiss!!! *-* :DD me encanto! ojala que la vea prontoo!! y que a las creidas las atropelle un camion >Very Happy

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84 Re: Incredible crush, Imposible love el Miér Jun 01, 2011 6:56 pm

Hola

hahahaha, ya veremos que hacemos con ellas...ok gracias por esperar!



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85 Re: Incredible crush, Imposible love el Miér Jun 29, 2011 8:45 pm

CAPITULO ONCE
Huidas y Encuentros
Ryan

Necesitaba ayuda.

Solo eso sabía en este momento. ¿Cómo diablos había llegado a esto? Me encontraba acorralado entre dos chicas y la pared. Sí, lo sé. Lo correcto sería decir que me encontraba “Entre la espada y la pared.” No saben cuánto desearía que en realidad fuera así. De verdad, eran dos chicas las que me tenían aprisionado.

Las niñas creídas.

Estaba totalmente nervioso, no por sus “encantos naturales”, ya quisieran ellas, lo que me tenía nervioso era lo que podrían ser capaces de hacerme. Si daba un paso a la derecha, ellas también. Si movía mi mano un poco, ellas seguían cada segundo el movimiento con la mirada. Era muy irritante. No dejarían que me fuera.

Joe me había dejado solo con ellas. ¿Acaso no se nota mi desesperación por encontrar una salida? Aparentemente no.

-…después es tonta nos dijo que al lado de la tienda de…- blah, blah, ¡BLAH! ¡Por todos los cielos! Acaso nunca se callaban. O al menos no podían cambiar el tema, repetían lo mismo una y otra vez, solo que de una distinta forma. Al parecer no tenían otro tema de conversación.

¡Necesitaba urgentemente salir de allí!

En ese momento escuche risas fuera de la cafetería, parecían dirigirse hacia nosotros. Agudice mi oído solo un poco, quizá ese sería el momento ideal para mi escape. Y quizá, si mi suerte era suficiente, ella estaría en ese grupo que se acercaba a la cafetería cada vez más. La puerta principal se abrió haciendo que el sonido que las personas hacían se escuchara más. Las creídas, de las cuales por cierto no sabía su nombre todavía ni quería saber, voltearon hacia la puerta.

Un grupo grande de personas entró, los examine a todos rápidamente pero algo me decía que ella no estaba entre ellos.

Y justo como lo había pensado, ella no estaba allí. Pero aún así tenía que aprovechar la oportunidad.

-Disculpen chicas, pero debe atender a los clientes- dije a las niñas que me tenían acorralado, les sonreí falsamente, pero por supuesto ellas no parecieron notar la falsedad en ella por lo que su corazón se acelero en cuanto me devolvieron la sonrisa. Justo lo que necesitaba, solo ellas creerían que había caído en sus juegos. ¡Genial!

En cuanto se apartaron salí corriendo hacia los clientes. Me sorprendí al ver que el grupo tan grande que había entrado eran mayoritariamente chicas, solo eran unos 3 o 4 los hombres, quienes parecían muy incómodos. Todos voltearon su mirada hacia mí en cuanto notaron mi presencia. Lo cual me hizo retroceder unos pasos.

Algo en las miradas de las chicas me hizo retroceder un poco más. Algo que había visto muchas veces desde que había nacido como vampiro. Algo que esperaba no apareciera cada vez que una mujer me veía. Suspire frustrado esperando lo que siempre pasaba.

Primero me veían con impresión.
Después cambiaba a un repentino deseo.
Y por último se volvía en lo peor, determinación.

¿Sera que a todos los vampiros les pasaba lo mismo? Lo más probable era que sí. Pero el saber eso no me ayudaba en nada. Otra de las cosas que odiaba de mí…naturaleza. Acaso era necesario pasar por esto. Sabía que éramos…bellos… por la necesidad de atraer a una presa para alimentarnos. Pero lo odiaba completamente y lo odiaba más al no tener que usar tal…belleza… para esos medios.

Patético. Así me sentía al ver a tantas chicas frente a mí.

Suspire una vez más, con mi vista periférica vi como las chicas del fondo empujaban a los pocos chicos para acercase más a donde estaba. Levante mi vista, les sonreí a los chicos disculpándome por lo que estaban pasando pero ellos me lanzaron una mirada asesina. Lo mismo que todo hombre que me veía hacía.

Bueno, ¿qué se podía hacer con eso? Lamentablemente, nada.

Me acerque un poco más para poder hablarles.

-Bienvenidos a Paradise- comencé, me parecía familiar el nombre de la cafetería pero lo ignore en ese momento -¿Desean pasar a una mesa?- pregunte sin ver a nadie, no quería ver sus miradas de nuevo.

Nadie parecía querer hablar o algo así, por lo que tome sus expresiones como un sí. Me moví a un lado e hice un ademán para que pasaran.

Después de que uniéramos algunas mesas lograron sentarse todos. Joe apareció en la cafetería al oír tanto ruido, realmente se sorprendió al ver a tantos clientes. Estaba emocionado preparando los pedidos, me hacía correr de un lado a otro, no quería decepcionar a nadie.

Me deje caer en una silla detrás de la barra cuando todos estaban servidos, físicamente no estaba cansado pero el ver tantas sonrisas melosas a la vez no me caía para nada bien.

Unos minutos después oí a alguien levantarse de su asiento, no tenía que levantar la mirada para saber quién era. Suspire, había tenido solo unos minutos de tranquilidad. Esperaba que no fuera todos los días así. Era mi segundo día en la cafetería y ya no quería más. Pero tenía una razón importante para venir a trabajar así que aguantaría.

En cuanto ella se acerco a la barra para hablarme la puerta principal se abrió de nuevo. Qué raro, no había escuchado a nadie acercándose a la cafetería. Voltee a ver quién era. Juro que en ese momento todo en mi cabeza se borro y mi seria expresión fue cambiada instantáneamente por una sonrisa enorme.

No lo podía creer. Ella estaba allí. Había llegado, estaba acompañada por Andrea y Alex, pero había otro chico a su lado, estaban riendo los dos hasta que ella paro de reír para ver lo llena que la cafetería estaba. Su mirada atónita recorrió todo el lugar, paro un momento sobre las niñas creídas y luego…me miro a mí.

Sentí como nuestras miradas se conectaron, algo en mi pecho me jalaba hacia ella, pero no podía, no hasta resolver el mal entendido. Suspire derrotado y resignado, tendría que esperar un buen momento para hacerlo correctamente. Me levante para ir a atenderles.

Camine un poco lento, intentando pensar que decirles. “Son solo unos clientes más” me dijo una voz, a la cual respondí “Tal vez para ti, no para mí” Ignore lo que esta voz siguió diciendo, ya estaba frente a ellos y no podía meterme en mi mundo en ese momento.

-Bienvenidos a Paradise- repetí mi discurso que había dicho a los clientes anteriores- ¿Desean pasar a una mesa?- sonreí. Alex y Andrea rodaron los ojos y sonrieron.

-Vamos no necesitas ser formal con nosotros- dijo Alex riendo- Aunque, debo decir, no te queda mal lo caballeroso.- Andrea rió también y yo me uní a sus risas.

-Está bien, formalidades fuera, ahora ¿Dónde podemos sentarnos?- pregunto Andrea, realmente me gustaba que fuera tan directo era algo inusual en las personas de ahora.

-Creo que queda una mesa vacía, ¿vamos?- les pregunte riendo un poco todavía, ellas asintieron, les hice un ademán para que pasaran. Alex se dirigió al lugar… ¿saltando? Andrea la siguió riendo por las locuras de su amiga. Voltee hacia Melisa y el chico. Ella me miraba furiosa y el la miraba a ella. Algo que sinceramente hizo que mi estomago se revolviera.

Volví a mover mi mano para que ellos pasaran, sonreí, viendo solamente a Melisa. Su mirada pareció dudar pero volvió a la furia anterior. Ambos pasaron a mi lado dirigiéndose hacia donde estaban sus amigas.

Suspire, esto sería difícil.



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Enrique Heine



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86 Re: Incredible crush, Imposible love el Miér Jun 29, 2011 8:46 pm

Aquí esta el capítulo chicas, espero les guste. Creo que una vez más logre salvarme de una tortura segura Smile



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87 Re: Incredible crush, Imposible love el Jue Jun 30, 2011 2:09 pm

>Very Happy no no lo hiciste este capitulo me dejo en duda >:B muajajajjajaja sube otro luego y veremos Wink

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88 Re: Incredible crush, Imposible love el Jue Jun 30, 2011 7:37 pm

Jummm bueno, veremos si lo subo!! hahaha lo siento por dejarte con la duda pero así es el cap! Very Happy



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89 Re: Incredible crush, Imposible love el Vie Jul 22, 2011 10:58 pm

Sip, sube otro cap o tortura!! tortura! tortura!

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90 Re: Incredible crush, Imposible love el Sáb Jul 23, 2011 11:20 am

CAPITULO DOCE
Celos Inevitables
Melisa

Ya no más, Ya no más, Ya no más…

En ese momento solo quería una cosa. ¡Irme de allí! Quería estar en mi casa, con mi madre y Matt burlándose de mí como lo habían hecho en la mañana. Preferiría eso, preferiría cualquier cosa con tal de no estar aquí.

¿Por qué tuve que fijarme en él? De todos los chicos en el mundo, me tuvo que gustar el tonto de la cafetería que se creía un galán. Bueno, si era todo un galán, y uno muy apuesto, pero… ¡Melisa, despierta!...que sea apuesto no le da el derecho a portarse como un patán. Si, no tenía ese derecho.

Era simplemente… ¡tonto!, por no decir algo peor, como las chicas lo miraban babeando, si seguían así Joe necesitaría miles de cubetas. Si lo ponían a limpiar a él no sería tan malo entonces, porque estaría pagando lo que las chicas hacen por verlo a él. Perfecto.

“Melisa, ¿qué estas pensando?” dijo mi yo interior y más el más sensato, “¿Qué tiene de malo?” Le respondí, no era un pecado querer verlo pagar por estar pasando por esta tortura “¿En serio crees eso?” volvió a preguntarme, “Tal vez si, tal vez no ¿No deberías saberlo tú? Después de todo oyes mis pensamientos” Era raro estar hablando conmigo misma, pero preferiría volverme loca a tener que vomitar en la cafetería por tanta…cursilería que rondaba por el lugar. Esperaba no fuera así todos los días o si no, con el perdón de Joe y mis amigos, pero no volvería a poner un pie en este lugar. “Ya cállate, sabes muy bien que también te gusta” esta vez la voz grito, bufe interiormente, eso era una completa mentira, no me gustaba él, tal vez al principio pero ahora al ver a tanta niña tonta y por lo de el día anterior, no, ni loca me fijaría en él. “No me mientas, sabes que no puedes. Más bien, no te mientas, sabes que yo soy tú.” Ahora si ya no me gustaba hablar con la voz, solo decía tonterías. Estaba dejando de creer que la voz fuera sensata. La voz se río, me estaba irritando mucho. “Querrás decir que te estás irritando tú misma” esto lo dijo fanfarronamente. “Cállate” fue lo único que dije, río de nuevo, pero ya no volvió a decir nada.

¿Qué tan loca soy? Me pregunte, demasiado, definitivamente muy loca.

-¿Melisa? Tierra llamando a Melisa ¿Hay alguien allí?- comencé a oír una voz a lo lejos, alguien estaba meneándome de un lado a otro por el hombro. Parpadee varias veces, no había notado a John hablándome, estaba muy dentro de mi mente como para notar algo que pasara en el exterior de ella. Le sonreí cuando logre escucharlo claramente. Él alzo una de sus delgadas cejas negras, después solo se encogió de hombros y me sonrío. Esa era una de las tantas cosas que me agradaban de él, era comprensible, algunas veces demasiado pero siempre me comprendía en mis locuras. John era uno de los pocos que sabían que tan fácil me era meterme en mi propio mundo. Uno muy loco y raro por cierto.

John mi mejor amigo, hombre, era divertido el tener que hacer esa distinción de que él era hombre y mi mejor amigo también. Lo conocía desde hace mucho tiempo, un poco menos que Alex pero más que Andrea. Se había unido a nuestro grupo cuando solo éramos Alex y yo, en ese momento era solo un niño de 8 años que molestaba mucho pero ahora era un poco más serio, no tanto, pero lo era en los momentos correctos. Para algunas chicas era atractivo, no para nosotras claro, lo veíamos solo como un hermano aunque claro en algún momento habíamos pensado lo mismo que las otras. Él es alto, musculoso, ojos verdes que brillaban increíblemente cuando estaban en contacto con la luz del sol, su tez era normal, entre blanca y morena, su cabello parecía un remolino de colochos castaños y su sonrisa era enorme. Viéndolo de esa manera no estaba mal, pero mis sentimientos hacia el no pasarían nunca de la hermandad y eso estaba bien entre nosotros. Su pregunta me sacó de mis pensamientos, una vez más.
-¿En qué estabas pensando ahora?- me pregunto sonriendo todavía. La respuesta a su pregunta apareció inmediatamente en mi cabeza, pero logre controlarla antes de que saliera por mis labios, esa respuesta hizo que me sonrojara “Tonta” me grite mentalmente, John se dio cuenta de él y me vio dudosamente –Vamos, dime, sabes que no le contaré a nadie- me dijo golpeándome amigablemente por un costado y guiñando uno de sus ojos verdes. Le sonreí un poco, sabía que no diría nada, pero se burlaría de mí, eso era lo más probable.

“El chico te gusta, créelo” esto lo dijo la voz, estaba volviendo a molestarme, tenía que detenerla o definitivamente terminaría volviéndome loca, más de lo que ya era.
Otro golpe en mi costado me hizo saltar del susto, voltee hacia John quien seguía esperando mi respuesta, suspire y me recosté en la silla.

-Nada importante, John- esa fue mi única respuesta, con una mirada le hice ver que no diría nada más.

Mire hacia adelante para hablar con Alex, pero ella no estaba allí ¿Cuándo se había ido? Tampoco estaba Andrea allí, así que estaban juntas, iba a preguntarle a John donde estaban pero las vi antes de hacerlo. Estaban en la barra al lado de las brujas ¿Qué hacían allí? Iba a preguntarle de nuevo a John pero detrás de la barra apareció mi respuesta.

-¿También ellas?- pensé frustrada, esperen, no, lo había dicho en voz alta, al parecer si porque John me estaba viendo con el ceño fruncido, me encogí en mi asiento avergonzada. Esta vez si no me dejaría escapar.

-¿Por qué dijiste eso?-

-Es que…yo…ah…-suspire, le diría la verdad, al menos una parte de ella- solo míralas- lo último lo dije señalando hacia la barra. Él volteo hacia ellas, en ese momento Alex y Andrea estaban riendo por algo que ese chico había dicho, las brujas les miraban odiosamente, ¿acaso tenían otra mirada?

-¿Qué tienen?- me pregunto John, volví mi atención a él, no quería ver más de lo que estaba pasando allá. Suspire, de nuevo, él era un chico, por supuesto que no notaría lo que pasaba allí.

-Todas las chicas que están aquí están babeando por el nuevo empleado de Joe, no me digas que no puedes ver eso. –John volvió a ver hacia la barra, vio también a las demás chicas, parecía que ellas me habían escuchado y querían ejemplificar perfectamente mi explicación porque todas, sin excepción, lo estaban viendo servir las bebidas. Patético. Por muy guapo que fuera, ¡era solo un chico! Nada más. Y, además, lo más probable es que no se fije en ninguna de ellas.

“¿Y en ti? ¿Se fijaría en ti?”

Gruñí internamente, ya había colmado mi paciencia, iba a contestarle a la molestosa voz cuando la realidad me golpeo, la que había hablado no había sido la voz, ella siempre hablaba arrogantemente y como si tuviera la razón, esta, la que había hablado, no sonaba así, la que había preguntado tal cosa había sido…¡yo! El verdadero yo, a eso me refiero, no había sido mi otro yo que pensaba las cosas retorcidamente, había sido el yo que estaba en la realidad.

Me atreví a responderme, lo sabía, muy adentro, sabía la respuesta, eso era lo que no quería afrontar.

“No, no se fijaría en mi tampoco”

Cuando afronte esa respuesta que me dolía, un poco, pude ver todo claramente. La otra voz tenía razón, me gustaba, eran celos lo que me ponían tan furiosa. Suspire audiblemente lo que hizo que John volviera su atención a mí, intente sonreírle, no sé qué fue lo que salió porque el frunció el ceño preocupado. Paso su brazo por mi espalda y me abrazo reconfortándome. ¿Será que sabe cómo me siento?…. No, no lo creo, el nunca se ha mostrado enamorado de alguien o algo así. Qué bien que no sintiera eso.

Odiaba la adolescencia, te hacía enamorarte de los peores y sentir todas estas…emociones que solo confundían. Asquerosa juventud.

Los minutos pasaron, estaba cómoda entre el brazo de John, casi había olvidado el asunto de los celos. Digo casi porque repentinamente aparecieron Alex y Andrea.

-¿Interrumpimos algo?- pregunto Andrea, me separe de John, negué un poco, voltee hacia a Alex para hablarle pero en cuanto nuestras miradas se cruzaron ella me vio furiosa y alejo su vista de mi viendo hacia otra parte.

¿Qué diablos?

¿Qué había hecho yo? ¿Por qué me miraba así? Voltee hacia Andrea buscando una respuesta pero ella solo negó y me sonrió un poco. Iba a hundirme en mis pensamientos de nuevo cuando alguien se aclaro la garganta a mi lado, dirigí mi vista a donde el sonido había provenido. Juro que en ese momento mi corazón se detuvo junto con mi respiración.

“Melisa, es un tonto, recuérdalo” oí que me gritaba a mi misma interiormente pero mi cuerpo no reaccionaba a sus órdenes haciendo que mi mente perdiera la cordura también, sabía que era un creído, que se había burlado de mí un día antes pero ya no podía hacer nada, estaba perdida ante él. Que tonta era.

-Chicas, les traigo sus bebidas ¿De mango y piña?- le pregunto a Alex y Andrea, no me dirigía la mirada para nada “¿Qué pensaste? Que se tiraría a tus pies y te pediría matrimonio” okey, estaba loca, pero no para esperar eso. Inconscientemente bufe de una forma muy audible, mis amigos y el chico voltearon a verme con extrañas miradas. Nada bueno. El que todos estuvieran viéndome hizo que mis mejillas se inundaran de un rojo que me quemaba. Definitivamente este se había convertido ahora en el peor día de mi vida. Me aclare la garganta tratando de deshacer el nudo que se había formado en ella.

-Lo siento, yo…ah…lo siento- no sabía que decir, en cuanto había comenzado a hablar me tope con la mirada de él, era una mescla entre enojo y duda, por alguna razón me sentí con la necesidad de disculparme con él, era raro, pero no pude evitarlo. Baje mi mirada por un momento, ellos seguían sin hablar y podía sentir sus miradas sobre mí, no pude resistirlo, la urgencia que había tenido antes de salir se multiplico al cien por ciento, pero esta vez la razón era distinta, muy distinta.

Me levante de la silla, recogí mis cosas rápidamente y colgué mi bolso sobre mi hombro. Tenía que irme. Ya no era una necesidad era una obligación. Me detuve por un momento al lado del chico.

-Nos vemos- dije con voz neutral sin mostrar mis sentimientos y sin ver a nadie. Pero dentro de mi sabía una cosa, ese “nos vemos” no era solo para mis amigos, iba dirigido a todos, incluyéndolo a él. Sabía que era un tonto engreído, por lo poco que había visto de él, pero algo en mi pecho me pedía, me rogaba que me acercara y ya no podía pelear contra ella.

Salí de la cafetería con un propósito para el siguiente día.

Hablar con él.

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Hola chicas:

¿Qué les parece el capítulo? :)Espero les haya gustado y también espero que no me torturen haha...

saludos
cuídense



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
Enrique Heine



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91 Re: Incredible crush, Imposible love el Sáb Jul 23, 2011 1:16 pm

Genial! sin tortura...por ahora. ME gusta, peroya qiuero que se hablen.

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92 Re: Incredible crush, Imposible love el Jue Ago 18, 2011 10:01 pm

CAPITULO TRECE
Houston, ¡necesito ayuda!
Melisa


•••• -Ya cállate Matt, tus chistes no tienen gracia- le decía mi padre a mi mejor amigo sin parar de reír.
-Pero, señor, están riendo como locos y dice que no soy divertido- le respondió Matt viéndonos con el ceño fruncido y una pequeña sonrisa en los labios.
-Cualquiera se reiría de un chiste tan malo como ese, Matt- esta vez hable yo, respire profundamente para poder dejar de reír. Mi madre y mis abuelos estaban tranquilizándose también, solo mi padre no paraba de reír, tuvo que pararse de su asiento y caminar hacia una ventana para poder despejarse.
-¿De dónde sacas esos chistes, hijo?- le pregunto mi madre al chico que estaba a mi lado riéndose al ver la expresión de mi padre. A nadie le había parecido divertido el chiste de Matt, lo que nos había hecho reír era la forma en la que lo decía, era raro y cómico.
-Los leí en internet, pero, ¿por qué no les gustan? ¿Qué tienen de malo? A mí si me gustan- él nos veía como un pequeño niño que acababa de ser regañado, lo que nos hizo reír de nuevo.
Cerré mis ojos y apreté con mis manos mi estomago, me dolía mucho por haber reído tanto. Pare de reír, ya no escuchaba a nadie a mí alrededor, abrí mis ojos.

Un momento. ¿Dónde estoy? ¿Y mi familia, y Matt? ¿Dónde están todos y como llegué aquí?

Repentinamente un árbol apareció frente a mí

Oh, no. No de nuevo. Tiene que ser una broma.
¡Melisa, despierta! ¡Vamos, no te quedes allí viendo tonterías! Ya sabes lo que pasara, solo veras más árboles ¡Vamos, despierta! No vayas a voltear, pero, niña que acaso no puedes escucharme.


Comencé a voltear para buscar que había pasado y para ver si había algo más a mí alrededor pero…

¡Genial! No me escucha, ¿acaso soy invisible? ¿Es sorda? Y aquí vamos, no hay nada más, ¡entiéndelo! Hey, no, esperen, ella no estaba volteando, yo recordaba que eso seguía pero ella esta quieta viendo hacía el frente ¿Qué es eso?

Estaba paralizada, hipnotizada. No lograba mover ni un músculo, sabía que tenía que huir, salir de allí, pero simplemente no podía. Frente a mí, escondido entre los arbustos, estaba el causante de todo eso. ¿Cómo escapar de eso?

Dos ojos rojos.

No había más, pero estos eran suficiente para tenerme pegada al piso, con el corazón acelerado y la respiración agitada. ¿Cómo escapar de ellos?••••


Desperté. Estaba sudando, mi respiración, si es que tenía una, no parecía encontrar manera de salir de mis pulmones. Mi corazón latía a mil por hora, justo como estaba en esa pesadilla. Esos ojos habían hecho todo esto. ¿Cómo? Yo sabía que pasaría en ese sueño o pesadilla. Era el mismo que había tenido 2 noches antes, pero el final, eso había cambiado. Me había gritado a mi misma que despertara, pero la chica en mi sueño no me oía, estaba hipnotizada por esos ojos que se veían mortales.

Pase una mano entre mi cabello. Había logrado tranquilizarme. Un poco, pero era suficiente. Voltee al reloj para ver la hora. ¿Cuantos días llevaba haciendo lo mismo? ¿Cuándo volvería a dormir tranquilamente? Suspire, esperaba que fuera pronto, muy pronto.

El reloj marcaba las 6:00 a.m. Al menos esta vez había dormido un poco más. Me levante dirigiéndome hacia el interruptor, intentando no golpearme contra la cama, logré llegar sin golpe alguno. Me dispuse a olvidar esa pesadilla e ir a ducharme. Con mi ropa lista sobre mi cama busque una toalla y entre al baño. 20 minutos después estaba lista ya. Increíble, nunca antes había estado lista en tan poco tiempo, no era de las chicas que se tardaban una eternidad en arreglarse pero tampoco era tan rápida. Me paré frente al espejo para hacer una inspección rápida, tal vez había olvidado algo y por eso había terminado tan rápido. No, todo estaba bien. Me encogí de hombros y salí de mi habitación.

Bajé lentamente las escaleras, si mis cálculos no estaban mal tenía el tiempo suficiente para preparar mi comida, desayunar y salir hacia el colegio.

Cuando llegue a la cocina me sorprendió un poco el no ver a nadie allí, los dos días anteriores había estado aunque sea una persona allí, pero era normal que estuviera sola en las mañanas así que lo ignore. Preparé un sándwich y lo comí acompañado con un poco de jugo de mango. Me sentía extraña, como si algo no me dejara tranquila. Termine de comer sin darme cuenta, subí a mi habitación para lavarme los dientes, agarré mi bolso en el camino y bajé de nuevo.

¿Por qué estaba haciendo todo tan…monótonamente? Siempre era lo mismo lo que hacía en la mañana pero hoy lo estaba haciendo muy raro.

Camino a la salida me tope con Matt, estaba despeinado y como los ojos entrecerrados por el sueño, era chistoso verlo así pero lo único que vino a mi mente fueron los ojos rojos.

-Hola- me dijo al ver que no hacía nada. Sonreí inmediatamente pero no era una sonrisa natural. El me vio frunciendo el ceño, abrió la boca para decir algo pero lo interrumpí.
-Tengo que irme- dije rápidamente, cuando pase a su lado le di un beso en la mejilla y me apresure a salir.

El día siguió igual, parecía un robot, pero por más que intentaba despejar mi mente y volver a la realidad no podía todo me atraía hacia esos ojos rojos. Mis amigos me miraban extrañamente, incluso Alex, que un día anterior se había mostrado enojada conmigo, intento hablarme y preguntarme qué es lo que tenía. Pero yo respondía claramente “No tengo nada” Lo repetí una y otra vez cuando me lo preguntaban, aunque sinceramente no sabía lo que me pasaba. Tal vez ellos lo relacionaron con lo que había sucedido en la cafetería porque dejaron de preguntar y siguieron como si no estuviera allí, o al menos eso pretendían, me miraban de vez en cuando esperando que dijera algo, podía sentir sus miradas sobre mi pero no podía moverme.

Al salir del instituto Andrea y Alex se dirigían a la cafetería, John se disculpo diciendo que no podía ausentarse de la práctica por dos días. Recordé la promesa que me había hecho a mi misma un día anterior. Pero ¿cómo lo haría? En eso no había pensado antes. Estaba caminando hacia la cafetería instintivamente, siempre iba allí en las tardes pero esta vez iba sola. Voltee hacia atrás para ver si las chicas venían. Ellas no estaban allí. Tal vez se habían adelantado, pero no estaba tan distraída como para no verlas pasar. Intente buscarlas por el colegio y allí estaban ellas, en la garita del instituto hablando con un profesor. Tendría que esperarlas pero igual ellas legarían a la cafetería así que decidí mejor seguir mi camino y esperar por ellas dentro.

No me faltaba mucho para llegar por lo que en menos de un minuto estaba ya abriendo la puerta de la cafetería para entrar. Iba viendo hacia el piso distraída por lo que no note a la persona frente a mí.

-Lo siento- comencé a disculparme levantando mi vista para ver a la persona pero al verlo algo me detuvo en sus ojos.

Allí estaba ese brillo que me había hecho temblar unas horas antes, el temor regreso a mí. Dos ojos rojos me observaban asustados. Parpadee rápidamente para confirmar que estaban allí pero en cuanto enfoque mi vista de nuevo lo único que vi fue un par de ojos grises.

“¿Qué…?”

Voltee a un lado para ver si había alguien allí con esos ojos pero no, solo había un chico frente a mí. ¡Oh no! regrese mi vista al chico con el que me había topado.

“Por favor que no sea él, por favor que no sea él…” Pensaba una y otra vez, debería considerar muy bien mis peticiones porque no estaban funcionando para nada. Frente a mi estaba nada más y nada menos que el empleado de Joe, del cual curiosamente no sabía su nombre todavía.

Deje de respirar por un segundo, sentí como el rubor subía a mis mejillas.

-Lo siento- repetí- Yo no estaba viendo mi camino y…- él me interrumpió.

-No te preocupes, todo está bien- sonrió un poco, parecía preocupado. Claro, yo solo estaba quitándole su tiempo. Ya había cumplido mi cometido ¿o no? Había hablado con él, aunque sea para disculparme pero era algo.

“NO MELISA” –me grite interiormente, ¡Asombroso! Por qué nunca estaba de acuerdo conmigo misma.

-Yo, creo que, ah, iré a sentarme- dije rápidamente desviando mi mirada de él.

-Sí, eso deberías hacer, antes de que ellas vengan- lo último lo dijo rodando los ojos y suspirando pesadamente. ¿A qué se refería con “ellas”? Me miró un poco, sonrío y vio hacia otro lado. Tal vez estaba incomodo conmigo allí, yo era solo una loca chica más. Me aclaré la garganta y camine hacia una mesa que había cerca de mí. Estaba cerca de la entrada así que me sería más fácil ubicar a las chicas, y también era más fácil escapar. Era razonable.

-¿Quieres algo?- dijo el chico parándose frente a mí. Estaba leyendo el menú para distraerme un poco, más de lo distraída que ya estaba. Sonreí un poco.

-Creo que no, esperare a mis amigas- volví mi vista al menú para no verlo a él.

-¿Alex y Andrea?- subí mi vista hacía él. Sabía que ellos se conocían así que no debería enojarme porque hablara de ellas ¿verdad?

-Ah, sí, ellas. ¿Las conoces?- lo último lo pregunte solo porque…quería hablar más con él. Ya había afrontado que realmente me gustaba y no escaparía de ello, no de nuevo.

-Si un poco, son divertidas. Tienes suerte de tener amigas como ellas.- sonrío, me gustaba mucho su sonrisa. Podría verla por días y no cansarme de ella.

-Lo sé. Son algo alocadas a veces pero por eso es que las quiero tanto- esta vez sonreí yo ¿Por qué me era tan fácil hablar con él? Había pasado todo el día ignorando a todos y desconectada del mundo ¿Por qué no era así con él? El río por mi comentario.

-¿Un poco? Son muy alocadas, diría yo. Dicen cada cosa que no se me ocurrirían nunca. –río de nuevo, esta vez me uní a él. Seguía parado frente a mí, tal vez Joe se enojaría porque él estuviera sentado hablando pero no había nadie más en la cafetería así que no me parecía que fuera malo.

-Eh, ¿quieres sentarte? No hay nadie, así que no creo que Joe se enfade por eso.- inmediatamente me arrepentí, tal vez el quería estar parado, o se quería ir a otro lugar. Esperaba que no estuviera incomodándolo o algo por el estilo.

-Creo que tienes razón, un momento no matara a nadie- guiñó un ojo, perdí mi respiración por un momento, fue como si me hubieran dado un golpe en el estómago. Se sentó grácilmente en la silla que había a uno de mis lados.

Nos quedamos en silenció por un momento, yo estaba viendo la mesa pero sentía su mirada sobre mí, aunque tal vez solo era un truco de mi imaginación. Uno muy bueno.

-Por cierto, me llamó Ryan- me dijo extendiendo su mano hacia el frente, vi una vez entre su mano y él, se supone que debería tomarla y presentarme pero simplemente no podía moverme por la impresión del momento. Era extraño, lo sabía. Me aclaré la garganta y me presente.

-Soy Melisa, mucho gusto- entendí mi mano y agarre la de él.

En ese momento todo mi mundo giró. Sentí un fuerte deseo de acercarme a él, era lo mismo que había sentido un día antes al salir de la cafetería solo que esta vez era 10 veces más fuerte. No podía hacerlo, no debía. Apenas sabía su nombre y no lo conocía bien. Me estaba constando resistirme pero tampoco podía soltarlo.

¿Qué hago ahora?

¡Houston, necesito ayuda!

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¿Qué les parece? Si se entendió el capítulo? Gracias por leer y este capítulo es dedicado a PITUFINA!!!



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93 Re: Incredible crush, Imposible love el Jue Ago 18, 2011 10:10 pm

Grrrrrrrrr

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94 Re: Incredible crush, Imposible love el Jue Ago 18, 2011 10:11 pm

Grrrrrrrr, vale me gusta, y o es mas corto o se me hizo muy corto porque quiero mas!!!!!!! (y si, lo lograre)

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95 Re: Incredible crush, Imposible love el Jue Ago 18, 2011 10:19 pm

hahahaha BUeno, si tu dices, no pierdes nada con intentarlo :p Que bien que te gustara, mmm el lunes me recuerdas que suba el próximo capítulo, te dejare un poco de intriga muahahah! Ah y despideme de Ann que quería seguir platicando con ustedes pero un tonto me estaba molestando y me tuve que salir :p te quiero PITUFINA gracias por leer!



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96 Re: Incredible crush, Imposible love el Jue Ago 18, 2011 10:35 pm

pitufina...si yo te recuerdo que sera un buen inicio de año si lo subes, y bueno ya en FB te cuento que te fuiste algo y yo te despido de Ann, teqiero loca, sueña conmig!!

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97 Re: Incredible crush, Imposible love el Dom Feb 05, 2012 4:06 pm

Asi que, aquí estoy, de regreso con un capítulo más. Lo siento Ln, desde el año pasado no subo, pero ya, aqui esta, ahora es tu turno muahaha Very Happy

CAPÍTULO CATORCE
Imposible
Ryan

Un millón de preguntas asaltaban mi mente una tras otra sin descanso…

¿Cómo está ocurriendo esto? ¿Irá a detenerse en algún momento? ¿Cómo puedo detenerme? ¿Y si me acerco más? ¿Cómo lo tomará ella?

Pero sencillamente no podía pararlo y no quería hacerlo tampoco. Me sentía tan bien, tan emocionado y feliz, aunque también estaba dudoso y angustiado. Todos esos sentimientos juntos en un pequeño momento. Todos esos sentimientos juntos con un simple y ligero toque a su mano.

¿Será que ella siento lo mismo? ¿Qué pasa si no? ¿Qué puedo hacer ahora?

En cuanto nuestras manos se unieron todo mi mundo se vino abajo. Lo que pensaba, lo que creía, lo que quería hacer e incluso lo que tenía que hacer no importo más. No me importo que tal vez ella no sintiera lo mismo que yo, ni que tal vez ella podría tener algo…más que amistad, como había dicho Alex, con el chico que había estado con ella un día antes, tampoco importo que pudiera sentir el frío de mi mano junto al calor de la suya.

Solo quería estar allí, sintiendo su mano contra la mía, la suavidad contra la dureza, el frío invernal contra la tibieza primaveral. Solamente sentir como nos acercábamos por el efecto de un tipo de imán invisible que parecía querer que estuviéramos juntos.

Pero no todo lo que se quiere se puede conseguir ¿no creen?

Llevábamos unos cuantos minutos en la misma posición, acercándonos un poco más con cada segundo que pasaba, cuando un estruendoso sonido nos hizo saltar del susto y separarnos rápidamente. Volteamos a un lado, que es de donde el estruendo había provenido, para ver lo que había causado el sonido que nos había asustado.

Frente a nosotros estaban paradas Alex y Andrea viéndonos con una expresión algo extraña. Al parecer lo que habíamos escuchado fue la campana de la entrada que había sido empujada cuando ellas entraron. Las chicas no parecían reaccionar de su repentino estado de shock. Dirigí mi atención a Melisa, quizá ella sabía porque estaban así. Ella volteo hacia mí al mismo tiempo, en su mirada pude ver duda la cual parecía reflejar la mía.

Se encogió de hombros, sonrío un poco y se levanto dirigiéndose a sus amigas. Suspire pesadamente, las preguntas dejaron de aparecer en mi mente, al igual que la extraña necesidad de acercarme a ella, bueno, en realidad solo una parte de esa necesidad había desaparecido. Con un suspiro más me levante de la silla y me dirigí hacia ellas.

-Chicas, ¿hay alguien por allí?- preguntaba Melisa a sus amigas mientras movía su mano de una lado a otro delante de ellas.

-¿Qué les pasa?- le pregunte frunciendo el ceño al ver la ahora más extraña mirada de las chicas.

-No lo sé, nunca antes las había visto…así- me respondió en cuanto dejo de chaquear sus dedos frente a ellas, las cuales ahora veían entre Melisa y yo una y otra vez.

-¿Hay alguna forma de hacerlas reaccionar? Tal vez podrías ofrecerles algo- le dije dando la única opción que se me ocurría.

-Tal vez…- se quedo pensando por un momento, su expresión era sería y concentrada, se veía adorable así- ¡Ya sé! - parpadee varias veces al oírla hablar emocionada, me había sacado de mi extraña alucinación- Creo que tengo una idea.-

Se aclaró la garganta, aplaudió y dijo con un alto volumen de voz, -¡HELADO GRATIS!- La primera en reaccionar a eso fue Andrea.

-¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?- pregunto rápidamente viendo hacia todos lados. Agarró a Alex de la mano y comenzó a saltar- ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! Vamos Alex, muévete, es ¡Helado! Y es ¡Gratis!- decía una y otra vez moviendo a la pobre de Alex, quien ya había reaccionado, de un lado a otro.

-Increíble ¿Cómo has hecho eso? Y con solo decir dos palabras- pregunte a Melisa quien miraba a las chicas riendo.

-Después de tantos años con ellas aprendes algo- respondió entre risas, reí junto a ella, en realidad era muy divertido ver a Andrea de esa forma.

-¡Tranquila! Ya entendí, hay helado gratis, ahora suéltame- le decía Alex a Andrea mientras intentaba soltarse de su fuerte agarre.

-Ahora que ya han “regresado a tierra” podríamos preguntarles porque estaban así- dije a Melisa.

Realmente quería saber lo que las había llevado a el shock, aunque tenía una idea de lo que había sido, solo quería asegurarme. Melisa me vio por un momento, luego dirigió su atención de vuelta a las chicas sin decirme nada. Su expresión era sería, parecía estar pensando y analizando mis palabras.

-Yo… creo que…-volvió a callar por unos segundos- Creo que ya sé porque estaban así y… lo mejor… lo mejor sería no preguntarles- La última parte la dijo tan rápido que si mi audición no fuera sobrenatural no hubiera logrado escucharla. Una duda más agitó totalmente mi cabeza ¿Será que piensa lo mismo que yo estoy pensando? Esta duda traía consigo muchas más por lo que mejor la ignoré y ansioso le pregunte a Melisa.

-¿Por qué?- debería no haber preguntado pero no pude reservarme mi duda.

-Solo… déjalo así ¿podrías?-

-Pero…- vi en sus ojos que de verdad quería que ignorará eso y siguiera adelante, así que me rendí y respondí- Esta bien- suspire y le sonreí.

Me devolvió la sonrisa y se dirigió a sus amigas las cuales estaban peleando sobre si en realidad había o no helado gratis. Reí bajito para que no me oyeran, era una escena muy divertida de observar. Ellas dos peleando y Melisa intentando calmarlas, si mis cálculos no estaban mal Melisa explotaría porque no parecían entender lo que ella les decía.

Iba a caminar hacia ellas para ayudarla a tranquilizarlas cuando la puerta de entrada se abrió, el aire que se agitaba fuertemente afuera entro a la cafetería haciendo que todo lo que había dentro se agitara un poco. Pero no fue eso lo que me hizo paralizarme en mi lugar. Fue el ardor y la sequedad en mi garganta lo que me hizo retroceder unos pasos y agarrarme de la mesa para no hacer algo de lo que podría arrepentirme después.

Había olvidado completamente la sed con la que esa mañana me había encontrado, llevaba más de una semana sin… alimentarme, si es esa la palabra correcta para decirlo. Había intentado tanto ser algo que no volvería a ser nunca, había intentado vivir una vida que nunca más podría ser mía. Extrañaba la normalidad de mis días que hace más de un siglo había perdido, extrañaba el poder estar fuera sin tener que esconderme y esperar para no ser descubierto. Pero ya no había marcha atrás, esto es lo que soy y no podía cambiarlo. Recordé todo eso en el momento en el que todas las esencias humanas que habían alrededor, el aroma de la sangre que había sido traído a mí por el aire me golpeo. Mi vista se nubló por un momento y mis colmillos iniciaron su salida.

Gruñí interiormente, podía sentir como el mounstro que había logrado controlar salía poco a poco. Tenía que salir de allí o los presentes en el lugar me verían como lo que realmente soy y no como lo que parezco ser. El veneno que mi organismo poseía se alojaba en mi boca una vez más lista para atacar, debía salir de allí o pronto parecería un animal. Mis ojos se volverían rojos por la necesidad de sangre y no volverían a su normalidad hasta que fuera saciado.

Como pude vi que la persona que había entrado era el gordo Joe, cerré mis ojos muy fuerte y apreté mi manos formando unos puños, intente no respirar y que unos cuantos pensamientos claros vinieran a mi mente. La imagen que apareció en ella fue la que logró calmarme.

Una bella chica de cabellos negros y piel blanca que me sonreía y hablaba. Era Melisa, ella estaba a unos metros de mí, no podía verme así. Un poco de aire fresco volvió a entrar, respire rápidamente intentando olvidar lo que antes había olfateado. Abrí mis ojos y me dirigí a Joe, estaba a un lado de la cocina limpiando una mesa y riendo con las chicas.

-Joe, ¿puedo hablar contigo?- dije en cuento me acerque lo suficiente para que me oyeran y para que yo no pudiera sentir su aroma. Los cuatro dirigieron su atención a mí, pero yo solo me fije en una. La mirada confundida y un poco preocupada de ella me hizo preguntarme qué tan mal me veía. Joe se aclaró la garganta, limpio un poco sus manos y camino hacia mí.

-¿Qué pasa? ¿Te sientes bien?- me dijo preocupado al verme más de cerca.

-Ah, creo que no estoy muy bien, quería preguntarte si ¿podría salir temprano hoy?- me examinó un poco, no porque no me creyera si no porque estaba asegurándose que pudiera dirigirme solo a mi casa.

-Está bien, ve con cuidado y si mañana sigues mal ni se te ocurra venir, te quedas descansando para estar mejor ¿Entendido?- parecía mi padre al hablar así, agitando su dedo frente a mi mientras me indicaba que hacer. Sonreí un poco.

-Está bien, gracias- me dio unas palmadas en la espalda y me dejo ir por mis cosas que estaban en la cocina. Agarre todo muy rápido, me disponía a salir por la parte de atrás cuando recordé que Melisa estaba del otro lado, había arruinado todo. Pero había logrado aclararme en algo que no había querido asimilar antes.

Mi amor a ella no era correcto, yo no era nada humano, nada que pudiera darle algo verdadero. Era un ser sobrenatural, un mounstro que quería ser algo mejor, pero no podía huir de eso. Aún así podría verla cumplir sus metas y alegrías ¿no? Tal vez a una distancia que fuera aceptable para mí. Suspire, mi garganta ardía por la necesidad, pero podría esperar un poco más.

Di media vuelta y regrese a la cafetería. Salí de la cocina. Alex y Andrea estaban en una mesa cerca de la puerta, había un poco más de gente en el lugar, lo cual no me favorecía mucho, busque a Melisa entre todas las personas, estaba frente a la rockola* escogiendo una canción. Me acerque a ella, toque su hombro para llamar su atención, ella volteo y me sonrío un poco aunque la veía un poco preocupada. No sabía que decir, las razones por las que me había dirigido a ella se habían esfumado de mi mente.

-Espero que te mejores- dijo al ver que no hablaba.

-¿Cómo lo…?- iba a preguntarle algo pero ella me interrumpió

-Joe nos dijo, el pobre está preocupado por ti, si te ve aquí todavía es probable que el mismo te lleve a tu casa- sonrío.

-Ah, gracias, yo ya me iba solo venía a despedirme- le sonreí, no sabía cómo despedirme correctamente por lo que le di un beso en la mejilla y me di la vuelta para irme, inmediatamente me arrepentí, su esencia me había cautivado completamente, tenía que salir ya de la cafetería. Pase a un lado de las chicas y les dije rápidamente:

-Nos vemos- y seguí con mi camino sin esperar respuesta.

En cuanto salí, respire profundamente y busque mi camino al lugar que quería encontrar. A lo lejos pude ver que las niñas creídas se estaban acercando, no quería encontrarme con ellas por lo que me apresure a irme de allí.

Ahora no importaba nada más, mi destino era uno y hasta que no lo encontrara no podría pensar o lamentarme de nada más.

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98 Re: Incredible crush, Imposible love el Lun Feb 06, 2012 10:06 pm

HAce meses k derías haber estado en la sala de tortura....vale me toca ami, per no he terminado el cap k sigue, deja que mi musa aparecsaca y lop ongo enu n par de días

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99 Re: Incredible crush, Imposible love el Mar Feb 07, 2012 7:47 pm

Te toca lalalala te toca. Si subes yo subo el que sigue muahaha asi que tendras que esperar hasta que tu termines muahaha Very Happy

Que te parecio el cap?



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100 Re: Incredible crush, Imposible love el Dom Mayo 27, 2012 1:28 pm

LOVE IT!!!! Very Happy

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