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Situaciones...

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1 Situaciones... el Sáb Ene 29, 2011 10:39 pm

Bueno aquí les subiré los capis del que me pidieron en mi Diario, pa llevar las cosas mas ordenaditas n.n






Quejas, Sugerencias, Todas Por Favor Pasar Al Tema De "Culpa a Evi" y ahí lo leeré

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2 Re: Situaciones... el Sáb Ene 29, 2011 10:51 pm

para empezar les pondré los rostros de los personajes principales...

esta es Brus (Dashae Rachel)











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3 Re: Situaciones... el Sáb Ene 29, 2011 10:55 pm

y este es Marc (Joe Manganiello)











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4 Re: Situaciones... el Sáb Ene 29, 2011 11:15 pm

Prologo

Desterrados…



Francia, Año 1950


No había dejado de llorar durante toda la noche, no sabía que iba a suceder ni nada con lo relacionado con Christian, lo habían descubierto a él y a Felipe pero no pude hacer nada, me habían encerrado en mi habitación impidiendo que hablara con él, pero aun así Christian se las había arreglado para pasarme notas atrás de la puerta, al parecer Felipe se había marchado sin más, dejando la aldea llevando todas sus cosas, le había dicho que se fuese el también que yo no importaba, pero negó todo, sin mi no se iria.

- No puedes defenderle Meryevs – había dicho mi madre con tono ronco

- Mama es Christian – era lo único que podía decir

- Y a deshonrado nuestra raza – agrego papa que bajaba por la colina

- Pero…

- Se ah dicho debe irse de la comunidad- sentencio papa

- No si el se va yo me voy - dije sin pensar tan si quiera a que me llevaba decir eso.

- Eres igual que el – declamo mi madre golpeándome en seco en la mejilla.

- Te largaras con el –

Me dejaron al pie de la colina, y sentí como todo el cielo se nublaba, eso solo quería decir que estábamos en un gran problema, corrí entre la lluvia que no había durado en caer llevaba todo mi vestido sucio y mi cara manchada a la casa de Christian donde su madre me abrió.

Su madre vivía a las afueras de la comunidad por a vernos manchado con su relación con un humano, pero debía quedarse cerca para que Christian recibiera la formación adecuada a pesar de ser medio-hada, desde que lo conocí en la escuela me había hecho amiga de el, lo cual a mi familia le pareció pavoroso, pero no podía hacer nada esos ojillos grises con café me habían llamado la atención y al ver que todos los niños del salón se habían apartado de el, me daba miles de oportunidades de ser su amiga, y así había sido, pero con lo sucedido en los últimos días querían sacarles lo más pronto posible.

- Mery niña que te a pasado? – me pregunto su madre cuando me vio en el estado en el que estaba.

- Me… me… defendí a Christian y me… me … - no lograba decirlo, los sollozos me lo impedían pero por su expresión sabia que me había entendido lo que le quería decir.

- ¡CHRISTIAN! – lo llamo haciéndome pasar.

Me dejo en una silla cerca de la chimenea donde busco toallas para secarme y mantenerme caliente o al menos darme un poco de calor, Christian apareció por la cocina y no espere en que hablara me lance y lo abrace fuerte entre el llanto el me abrazo fuerte volviéndome a dejar sobre la silla, arrodillándose frente a mí.

- Te iras conmigo- dijo serio limpiando mis lagrimas

- Pero Christian ¿A dónde iremos? – le pregunte sin dejar el llanto.

- Tu no te debes preocupar por eso, ni en lo mas mínimo yo cuidare de ti – me dijo mientras me besaba en mis mejillas.

Esa misma noche nos fuimos de la comunidad entre menos tiempo pasáramos ahí sería mejor, no pude evitar querer despedirme de mi pequeño Federico que dormía con completa paz, las lagrimas cayeron sobre sus mejillas, lo vi removiéndose entre su cama y Salí de inmediato, no hable con mis hermanos mayores ellos, opinaban igual que papá así que después de tomar todas mis cosas Salí a media noche donde Christian ya me esperaba en un carruaje que había conseguido.

No había podido dejar de llorar, me había echo un ovillo en la esquina del carruaje, Christian había metido todo su madre se quedaría ahí, esperaba al padre de Christian que al igual que nosotros iba a irse con el, me quede dormida con ese pensamiento, sabia a que Felipe no le encontraríamos nunca y que aunque Christian le quería volver a ver no era precisamente para decirle o escucharle decir palabras falsas si no para romperle la cara que eso era lo que se merecía.

Cuando alcanzamos el amanecer estábamos realmente lejos, me había levantado con dolor de cabeza y de cuerpo por la manera en la que me había acomodado en el carruaje, Christian había parado y cuando Salí del mismo lo vi hablando con algunos hombres del pueblo, sabía que el cabello despeinado de Cristian no dejaba ver sus orejas puntiagudas y que por eso le hablaban normal, hice lo mismo con el mío lo solté todo y me Sali del carruaje con la sorpresa de que me habían cambiado la ropa, por un vestido de esos largos que usaban las demás mujeres humanas, me mire sorprendida y vi como Christian también estaba vestido de esa forma.

- ¿ella es la señorita? – pregunto un señor que estaba asustado al lado de otra mujer con rostro semejante

- Si es ella, como ya les dije venimos desde muy lejos y ella esta enferma y no tenemos donde quedarnos, tenemos poco dinero y no la quiero exponer al mal tiempo – hablo Christian, ¿hablaba de mi? Si yo estaba bien.

- Yo…

- Dios niña no, no se esfuerce en hablar, ande joven súbala de nuevo al carruaje y siga el nuestro se quedaran en nuestra casa hasta que ella se mejore – dijo la señora con semblante de preocupación.

Christian me subió de nuevo al carruaje explicándome por lo bajo que debía aparentar estar enferma por algunos días hasta que consiguiéramos seguir adelante o hacernos amigos de la familia para asi tener un lugar estable por algún tiempo.

Y así fue para nuestra fortuna topamos con la suerte de que los niños de los Stwars se encariñaron conmigo al igual que ellos, Christian era trabajador y les gusto eso, el señor Stwars le ofreció a Christian trabajo en una de sus fabricas y así fue como el trabajaba y yo me quedaba en casa de los Stwars ayudando a la señora Stwars con los niños.

Luego de unos cuantos años tuvimos que partir, ya era algo evidente que ninguno de los dos envejecíamos y no podíamos alzar sospechas de nada, hace mucho se habían perdido las costumbres de hadas y seres mitológicos, marchamos con la escusa de que la madre de Christian estaba enferma y debíamos ir con ella, eso nunca sucedió hasta varios años más adelante, ya Christian poseía bastante dinero gracias a los sin fines de trabajos que hacia mientras yo me quedaba en casa sin hacer nada, tampoco lo podía hacer según así eran las mujeres en este tiempo.

Christian gastaba mas dinero de lo que debía comprándome vestidos, nos hacíamos pasar por hermanos o por esposos o lo que se nos ocurriera en el momento, Christian intentaba de que tuviera una vida normal haciéndome pasar por humana, pero eso era difícil para mí, extrañaba a mi aldea y él lo sabía, sabía que sobre todo extrañaba a Lucas, pero el había estado de acuerdo con la expulsión de Christian en el parlamento y al verme reaccionar en oposición le había bastado para lanzarme por un tubo y olvidarse de mi por completo aunque no teníamos nada en concreto igual me habia dolido.

- Hoy invite a cenar a la familia Darcy – me dijo sentándose a mi lado en el sofá

- ¿para que? – le pregunte lo menos que quería era relacionarme con mas personas

- Porque hay uno de los hijos de los Darcy que quiere…

- Ni si quiera lo intentes – dije poniéndome de pie

- Mery…

- No Christian no quiero –

- Mery debes distraerte olvidarte de ellos, creo que esta es la mejor de las opciones aunque no sea temporal – insistió

- Pero…

Sonó el timbre, y subí a mi habitación a cambiarme para la cena, escuche como Christian los recibía y como preguntaban por mí, en especial el mayor, Tomas, el que… mataría a Christian por esto, baje cuando me llamaron, baje en cámara lenta se suponía que Christian era mi hermano mayor y que habíamos heredado la gran herencia de mis padres cuando murieron en un trágico accidente en las montañas, y nos habían dejado esta casa, la cual habíamos comprado con el dinero que teníamos, y ellos eran de unas de las familias adineradas de la región, sabía que no faltaba mucho para que nos volviéramos a mudar pero supongo que Christian tenía razón de todas maneras nunc me enamoraría de nadie, nunca más.

- Si se ve preciosísima Señorita Collins – dijo Tomas apenas me vio por las escaleras, y pude ver como sus ojos brillaban, yo por mi parte siempre trataba de que mis ojos se mantuvieran en un tono grisáceo para que no notaran nada común en mí.

- Gracias, pero puede decirme Mery – le dije con tono dulzón que hubiera preferido no usar.

- Bueno… Mery – sus mejillas enrojecieron a lo cual sonreí, era un tipo alto de espalda ancha, de tés blanca y unos ojos preciosos azules, y un tono de voz grave, y tenía un hoyuelo en la barbilla.



Cuando terminamos de cenar Christian sonrió gustoso llevándose a los señores Darcy y a su hijo menor a recorrer la casa, antes de que pudiera inventar seguirle Tomas me había tomado de la mano, para que me sentara a su lado a conversar y así lo hice a regañadientes, lo escuche hablar con atención me hizo gracia al ver lo nervioso que estaba, por una vez quise ser humana, no tener estas orejas, no llevar esta sangre en mi, ser humana, una frágil humana que su estancia será corta en la tierra, poder corresponderle a los sentimientos de tomas pero no podía, seria egoísta de mi parte.

No me había percatado de que se había arrodillado frente a mí, tomando mis manos entre las suyas, me puse de pie casi al instante por los nervios y el lo hizo igual sentí como mis mejillas se habían enrojecido por completo y el se acerco mas, propasando mi campo de acercamiento, intente alejarme pero era algo inútil.

- Tomas yo…

- Shhh no tienes que decir nada, Mery… tu… tu…

- No tomas – le pedi sabia lo que iba a decir, no debía decirlo, yo no podía corresponderle

- Me gustas Mery – dijo tomando mi rostro entre sus manos.

- No…

Muy tarde, ya sus labios se encontraban sobre los míos, no sabía qué hacer, como moverme, aunque siempre había querido besar a Lucas nunca lo había logrado hacer, por miedo o por saber que cosas, asi que este era mi primer beso, con un humano, sentí como sus brazos fuertes me rodeaban con facilidad, besándome con la toda la ternura que el podía tener, intente responderle, de verdad deseaba poder responderle, y así lo hice, seguí los movimientos de sus labios, y deje que mis manos se aferraran a su traje, sintiendo como me levantaba del suelo, manteniéndome abrazada, sus labios eran suaves y tenía un rico sabor a vino, sentí como el aire le comenzaba a faltar, alejándose con la respiración agitada, me dejo sobre el suelo de nuevo, besándome pausadamente, enterrando sus dedos en mi cabello suelto.

- Tomas – me vi obligada a pararle, si seguía, esto dolería mas – yo no puedo – le dije sintiendo como el calor y la presión se apoderaba de mi garganta.

- ¿Por qué no? Eres bellísima, eres noble, sencilla, autentica, eres perfecta para mi seria todo un honor no solo para mi, si no para el resto de mi familia –

- Tomas yo no soy perfecta – sabia que mis ojos estaban a punto de cambiar y en ese momento todo estaría arruinado – yo no soy la indicada para ti –

- Pero yo te quiero y puedo ver en tus ojos que tu también sientes algo por mi –

- Yo… Tomas yo…- las lagrimas corrieron por mis mejillas pero trate de no alejar mi mirada de la suya para que notara el cambio en mis ojos.

Y así fue, sus ojos se abrieron como platos, pero no dejaba de sujetarme el rostro con ternura, no sabía si el sabía que era yo exactamente, pero sus brazos me rodearon acercándome a su pecho, haciéndome sentir pequeña y frágil, como si fuera humana, el suspiro hablo pero no me soltó.

- Yo sabía que eras demasiado perfecta para ser una humana, mi abuelo nos solía contar historias sobre seres mitológicos, sobre cómo eran egoístas, malos, y todos sus derivados, pero que habían ciertos seres, con doble personalidad, donde la que reinaba era la noble, que solo dejaban salir su lado contrario cuando el enojo las poseía, que sus ojos eran hipnotizadores, los más bellos jamás antes vistos que se veían frágiles en especial las mujeres, que eso las hacía ver inocentes y que solo naciera protegerles al verles – se detuvo por un momento y me aparto de su cuerpo, apartando los mechones de mi cabello dejándolos tras mis orejas dejándolas descubiertas, recorriendo su contorno de una manera dulce – eso fue lo que tu provocaste en mi, esos ojillos tristes, esos labios que rara vez dejan ver una sonrisa, tu manera de tratar a los demás, dime mi bella hada, ¿Por qué estas entre los humanos? –

El llanto se apodero de todo mí ser, cubrí mi cara con mis manos, evitando que viera así mis lágrimas, sentí como me estrechaba contra su cuerpo, cepillando mi cabello con delicadeza tratando de tranquilizarme, Christian no tardo en aparecer con los demás integrantes de la familia Darcy, Christian sabía lo que pasaba, y Tomas hablo con su familia, ellos parecían ser igual que el, aceptar que esos seres existían, y concordaron con el al definirme de esa manera, lo supusieron de Christian, que termino por explicarles lo que éramos, el porque nos habían expulsado se lo reservo, aun así la sociedad no era tolerante con las personas como el, asi que dejo la expulsión por no obedecer las leyes de recato de la comunidad y por ser géneros con los humanos, ellos parecieron comprenderlo, y la señora Darcy se levanto de donde se mantenía sentada tomándome en sus brazos.

- Pobre niña, ustedes dos no se separan de nosotros y si es que tiene que partir por su seguridad deberán mantenernos informados, a cada uno de la familia Darcy, a mi en especial – hacia tanto que no sentía un abrazo maternal que no pude evitar llorar de nuevo – hay mi niña, todo se aclarara para ti y para Christian, son dos grandes seres, únicos –

Christian hablo con ellos el resto de la noche, hablándoles sobre nosotros, ellos antes de que Christian lo pidiera prometieron el eterno silencio lo cual agradecimos, cuando estaban partiendo los acompañamos a la puerta donde Christian los acompaño a su carruaje dejándome de nuevo con Tomas, que me abrazo besándome en la cabeza.

- Déjame estar cerca por mientras estés con nosotros –

- Eso lo hara mas difícil – dije en un tono bajo

- No lo será, lo será al saber que no me dejaste estar a tu lado mientras tu pudieras fingir ser una humana, eso es lo que…

- Lo que quiere Christian lo sé, pero todo se volverá más difícil con el paso de los años, que se llevara a las personas que conocemos y con las cuales nos encariñamos –

- Mírame a los ojos Mery – me pidió lo cual hice – déjame estar a tu lado, déjame dibujar sonrisas en tus labios, nada me encantaría más que hacerte feliz mientras pueda hacerlo mientras estés con nosotros –

- ¿y que harás cuando tenga que partir junto a Christian?- le pregunte tratando de hacerle entrar en razón

- Recordarte y buscar a una bella dama digna de mi afecto – me dijo con toda la seriedad – si me será difícil no me importara si se que logre regalarle felicidad a un ser como tu – prosiguió tomando mi rostro entre sus manos – déjame –

Lo bese esta vez, sabiendo que el tiempo se nos iría volando y el día de mañana llegaría sin aviso obligándonos a partir; y así fue Tomas se mantuvo a mi lado durante los 3 años que siguieron, el era mi razón de sonreír lo cual alegraba a Christian el poder verme sonreír después de tantos años de sufrimiento, el sabia que pronto debía terminar pero que yo era aun mas fuerte que el, aproveche mis días junto a Tomas, habíamos preparado la historia perfecta para nuestra ruptura, para que ambos nombres de familias quedaran limpios, la falta de amor y la rutina había acabado con nuestro amor, la mañana en la que terminábamos los arreglos para mudarnos la familia Darcy se hizo presente, la Señora Darcy me había dado un lindo collar, para que le recordara por mis años de vida, el señor Darcy y el hijo menor nos dieron una limpia despedida, Tomas había llegado tarde había mandado a que confeccionaran dos pinturas, en la que ambos salíamos como dos enamorados, y así lo estaba yo, cuando le vi bajar de su carruaje no me había importado salir corriendo a su encuentro, el me había sujetado, manteniéndome unida a el, beso mis labios de una manera desesperada y sentí como sus lagrimas se combinaban con las mías, bañando nuestros labios, quería ser humana, una maldita humana, poder estar con el, envejecer con el, morir junto a el, quería ser humana, poder estar con el hasta el final de mis días, pero era algo imposible, y ambos lo sabíamos, me abrace con fuerza a el, mientras sus brazos me rodeaban, sin quererme dejar ir.

- Te extrañare, por el resto de mis años – le dije entre lagrimas

- Esperare por tu reencarnación humana, mi bella hada, jamás olvidare su rostro –

- Te amo tomas – le dije besándole de nuevo – toma – le entregue mi collar de familia, era de plata fina con una hoja naranja, era lo único que tenia de valor, que era mío, que era de un hada.

- Nunca – me dijo besándome de nuevo entregándome la pintura, la cual atesore con amor.

No solo había logrado dibujar más de una sonrisa en mis labios, me había enseñado otra forma de vivir, pero no quería sufrir más, y Christian lo sabía, no quería encariñarme con personas que dejaran de existir en mi mundo, no quería separarme de las misma, el lo sabía, había entrado en una depresión enorme al dejar a Tomas, y asi fueron los siguientes años, tratábamos de no hacer amigos de no socializar, Christian si lo hacía, para mantenernos con dinero humano, para poder movernos en su mundo.

Había mandado cartas a la familia Darcy y para mi fortuna Tomas había encontrado a la persona perfecta para el, la señora Darcy nos conto sobre los preparativos de la boda, que ella no era muy diferente a mi, que era bajita de ojos claros que el cabello si era diferente ella era mas rubia y yo castaño, Tomas me envió una carta adjunta, agradeciendo todo, mantenía nuestra pintura colgada en su biblioteca y contaba nuestra historia como la más bella y autentica de todas, que Sara, su prometida había querido conocerme, pero era algo que jamás sucedería, que mi collar no se lo quitaba nunca, era ya parte de su ser.

Realmente me alegre por Sara, Tomas era un buen hombre y haría feliz a cualquier chica, la envidie por ser ella la que envejecería con Tomas y la que haría todo lo que yo una vez soñé, pero sabía que así debía ser, mire el cuadro sobre la chimenea, me hacia sonreír cada vez que le miraba.

Llego el momento en que las cartas dejaron de llegar a menudo. Así tenía que ser… todo se olvidaba en el mundo humano y nosotros no seriamos la excepción.






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5 Re: Situaciones... el Sáb Ene 29, 2011 11:22 pm

Capitulo I
Día normal… cosas normales… aburrimiento normal…


Año actual.

Salí de la cafetería con varias cosas en las bandejas para dejarlas en sus debidas mesas, deje ambas bandejas sobre la barra para ver por donde andaba Félix, o intentar encontrarle que iba a ser difícil dar con el después de que se desaparecía de esa manera dejándome sola en medio de la cafetería, maldito demonio, tenia que ser uno para variar, escuche las campanillas de la entrada y vi como un chico se acercaba con una pinta graciosa de ser superior aunque claro su estatura no ayudaba mucho.
- Un café con crema- me pidió desde el otro extremo de la barra; lo vi por encima de mis lentes y suspire, no sabía porque le tenían pinta de barra de bar a la barra dela cafetería, me acomode el pelo detrás de la oreja, y subí mis lentes acomodándolos en la parte alta de mi nariz, mirando al chico que me pedía el café, respire profundo manteniendo la dulzura de mi carácter, no la iba a perder por un niño que quería aparentar ser grande cuando le faltaba muchos años y unos centímetros más de altura.
- Esto no es un bar, así que- me detuve en mis cosas y dirigí una mirada rápida y notoria a la caja – vienes a la caja y me lo pides de buena gana- le dije de buena manera sin ser descortés, tampoco era mi agrado serlo, por algo la cafetería siempre tenía su clientela, y no era gracias a los arrebatos de Félix. El chico camino desganado hacia la caja y espero a que yo fuera hasta ella, sonreí mientras camine de a saltitos hasta la misma, mientras me posicionaba para tomar la orden en mi libreta.

- Ahora sí, pide- le pedí con una sonrisa en mis labios.
- Me puedes dar un café con crema por favor- me pidió sin dejar de ver el piso que tan bonito me había quedado después de limpiarle por la mañana.
- Enseguida-

Me di la vuelta mientras el se sentaba en uno de los taburetes de la barra, tome un vaso y comencé a preparar el café rápidamente, escuchando Wezzer de fondo con algunas risas y murmullos de los que estaban dentro de la cafetería, escuche en tintineo de la campanita de la barra, me voltee y vi a Ane tocándola con insistencia, sonreí al verle e hice un gesto de cabeza hacia ella.

- Hola Ane- la salude con gesto de cabeza
- Brus ya sabes lo de siempre- me pidió mientras se sentaba al lado del chico.
- Listo- dije entregándole el café al chico mientras me pasaba las monedas.
- Gracias- me dijo
- Toma- dije pasándole una botella de O+ fría del refri.
- que le paso al niño- pregunto sujetándose su pelo rubio en un moño alto, Ane era muy bella, típica belleza de un inmortal, ojos grandes de un lindo color violeta con unas piscas de zafiro, largas pestañas, piernas largas, era una cabeza y media más alta que yo, era comer ver mi contrario por así decirlo, yo era bajita de cabellos castaños oscuros aunque en las puntas un color azul se reflejaba en ellas, mis ojos eran grises, rodeado de un verde musgo poco notable, no tenía muchas curvas, no como Ane pero pues al menos tenía mi toque de encanto o eso decía Félix, igual ella vestía con sus vestidos ceñidos al cuerpo, tacones maquillaje por aquí, uñas maquilladas y todas esas cosas y por el otro lado estaba yo, siempre con el uniforme de la cafetería, una falda azul, una camiseta blanca y un delantal verde, el pelo sujetado mientras unos mechones de pelo ocultaban mis orejas y unas zapatillas, lo cual no ayudaban a verme más alta, y... cero maquillaje, me gustaba el tono rosa de mis labios y mejillas, y mis pestañas eran negras, así que se hacían notar solas, no necesitaba para nada del maquillaje, aunque algunas veces Ane me convencía de que lo usara.
- Pues que se confundió de lugar, da igual ya sabes como son- dije encogiéndome de hombros.

Por las tardes la cafetería no solía estar muy concurrida, pero siempre había personas, o algún ser mágico, Ane venia todos los días, ya fuera por la mañana, tarde o noche, tomaba lo mismo de siempre o pedía una coca, mientras nos sentábamos hablar de lo sucedido en el día, en su empresa o en la cafetería si había venido alguien conocido o alguien sospechoso, siempre hay humanos curiosos que no hacen caso a la vibra que rodea las cuadras abarcadas por nosotros así que había que tener cuidado cuando eso sucedía, que la mayoría del tiempo no era muy frecuente y los humanos que nos acompañaban sabían de nosotros, y por ellos no había que preocuparse.

Mientras hablábamos escuche unas carcajadas cruzando la puerta de la cafetería, eran varios tipos, algo jóvenes, altos se me hacían conocidos, pero quien no se me hacia conocido estando aquí, de todos modos creo que habían venido aquí un par de veces no muchas, me quede callada, escuchando a Ane hablar de su día en la empresa al parecer todo iba bien en lo que cabía la palabra. Los tipos se sentaron en una mesa esquinera, algo lejos de mis oídos, así que mire a Ane y aunque no me gustaba pedirle esas cosas había veces que lo meritaba así que, no había de otra.

- Ane, ¿qué dicen esos tipos?- le pregunte en un murmullo, aprovechándome de que su oído era mas agudo que el mío.
- ¿Cuáles?- me pregunto
- Los de la esquina al lado de la ventana- le dije para que no se volteara para ver cuál de las esquinas de hablaba.
- No dicen nada interesante, son hombres lobos la mayoría, hay uno que no, pantera o que se yo- dijo de mala gana, no le agradaba mucho los hombres lobos, así que no la presionaría mucho con ellos.
- Okis- dije saliéndome de detrás de la barra – era por si acaso tenia que llevar la artillería pesada—dije entre risas pensando en el mini revolver con balas de plantas que tenia escondido, siempre era bueno tener algo para controlar la situación y pues bueno estando aquí hay situaciones de todo tipo y difícil de controlar así que tenía que hacer todo lo que tuviera a mi alcance.

Camine hasta la esquina, viendo como Ane se giraba para no perder de vista la mesa esquinera, por aquello de los problemas, aunque ella solo esperaba el más mínimo roce para eliminar a un licántropo más, siempre era de esa forma, le sonreí algo así como diciéndole que se quedara tranquila pero ella solo hizo un gesto con la cabeza parecido a una negación, suspire y llegue a la mesa.

- Buenas tardes, ¿Qué van a ordenar?- pregunte sacando la libretita blanca de uno de mis bolsillos.
- Café para los cinco- hablo el de los ojos color ámbar q se encontraba en la esquina de adentro – y para comer ¿Qué hay?- pregunto sin ver el menú, lo cual creo que me molesto un poco.
- Bueno, lo que hay en el menú, sugeriría yo- le dije sin ganas de repetir todo lo que había en el menú, si para eso estaba para yo no tener que decirlo cada vez que iba a una mesa.
- Bueno, bueno, será que esta el dueño para hablarle del mal servicio- se dio aires de muy grande preguntado semejante estupidez, conté hasta diez mientras me tranquilizaba con rapidez.
- Si claro, ¿quieres hablar ahora mismo, o cuando tenga un cuchillo en mis manos?- le pregunte con una sonrisa incluida.
- ¿alguien tan pequeño puede ser dueño de algo así?- pregunto arqueando una ceja mientras me miraba de pies a cabeza.
- Pues alguien tan pequeño puede dejarte en media calle con una bala de plata directa en el corazón si no te callas- le dije sintiendo como iba perdiendo los estribos.
- Brus- me llamo Ane desde la barra - ¿algún problema?- pregunto poniéndose de pie en su ya aviso de que entraría con tan solo un asentimiento de cabeza. Sabía que si le decía que si, no dudaría en estrangularlos ella sola, y lo tenia bajo control por el momento, así que seria mejor que ella se mantuviera tranquila.
- Todo bajo control- le dije sonriendo – ¿qué van a pedir?- les volví a preguntar sujetando con fuerza el lapicero, para controlar el mal carácter.
- Quiero limonada, con hielo, ya no quiero café- pidió el mismo cretino con una sonrisa sarcástica que hizo que me dieran ganas de romperle cada uno de esos dientes blancos y casi perfectos.
- ¿Qué te hace pensar que aquí hay limones?- le pregunte sin medir la fuerza con la que sujetaba el lapicero, quebrándolo a la mitad sintiendo como el color gris de mis ojos iba esparciéndose por el verde.
- Bue..
- Ya deja de molestarla- Hablo el que se encontraba en la parte de afuera de la mesa – cinco hamburguesas sin lechuga ni tomate, solo la carne- me pidió muy amablemente desconcertándome un poco.
- De acuerdo- dije dando media vuelta tratando de ubicarme de nuevo.
- Oh y si puedes también la limonada- carcajeo el imbécil.

Me gire ya sin paciencia, dejando que el verde se apoderara de mis ojos, ¿que se creía este cretino?, deje el lapicero inservible en la mesa que tenía al lado junto con la libreta, limitándome a verle, estaba algo lejos de la barra como para poder tener tiempo de tomar el revolver y hacer lo que hubiera echo en tan solo pocos segundos y que mas daba, no tenia a nadie quien sacara la basura, debía contratar a alguien lo que sucedía es que nadie venia por el trabajo y me tocaba hacerlo todo a mi.

- Espera- me detuvo el sujeto que había pedido la orden por todos – no uses la violencia- me pido levantándose de su lugar mientras extendía sus manos frente a mi en son de paz –
- No me importa, saco la basura yo misma- dije sin quitarle un ojo de encima al imbécil rubio.
- por favor espera- se interpuso entre la mesa y yo, sujetándome por los hombros, lo que cual hizo que me molestara mas, no tenia nada en contra de nadie, pero que me tocaran no era la mejor idea del mundo.
- Suéltame- le dedique una mirada no muy amable mientras soltaba todo el aire pesadamente.
- Solo ignóralo, eso hacemos nosotros- me pidió mientras se me atrevía a verme con un par de ojos negros y me soltaba con lentitud temiendo por lo que fuera hacer.
- Si vuelve abrir la boca, lo colgare junto a la cabeza del alce- le advertí señalando la cabeza del alce que me había regalado Don Horacio.
- Ok-

Me gire y pase directo a la cocina, a pasos rápidos tocando unos botones rápidos de la Rockola para pasar de canción, y sonara algo de Blink para que se me calmaran los nervios y que mis ojos volvieran a su estado normal de un gris pasivo, no mire a Ane que de seguro me estaba mirando con esos ojos furiosos al no dejarla entrar a escena, pero así eran las cosas estando o no Ella, no debía depender siempre de ella, por eso prefería hacer las cosas solas aunque muchas veces las cosas no salieran como yo pensaba.

- Denis 5 hamburguesas- le pedí sin verle
- ¿Qué paso?- me pregunto saliendo de la cocina – problemas de nuevo -

Denis era una excelente cocinera, cocinaba de todo, fuera para alimentar humanos o seres mágicos, o cualquier cosa. Había llegado dos semanas después de abrir la cafetería, buscando empleo, gustosa le di el puesto que no soy muy hábil con la cocina, ya era una señora de unos 30 años de edad, pero todo era parte de su hechizo, en realidad, tenia unos 100 años, era bruja, no conocíamos su verdadero rostro, solo sabíamos que se parecía algo al que tenia, la estaban buscando en el sur de España, así que vino buscando esconderse en América. No me pareció mayor problema así que le dije que no importaba. Y por el momento es como lo más cercano que tenía a una mamá y lo agradecía de corazón, tantos años con Ella tenia sus beneficios y claro me conocía demasiado bien como para engañarla pero prefería engañarme a mi misma pensando que si podía.

- Ninguno- le respondí sintiendo como Ane aparecía sin aviso a mi lado con una de esas miradas de “Que Demonios hiciste”.
- Si vuelve a pedir algo con limón, seré yo quien se lo haga, un pedido especial de batido de polvo de palta- dijo sin quitar la mirada de los tipos, que seguían en lo suyo sin prestarnos atención, en realidad seguían en lo suyo, hablando sin mas ni menos.
- De acuerdo- dije sin contradecirla, eso era lo mejor, si era débil, pero quería ser fuerte y si no me dejaban hacer nada, no lo lograría.

Los tipos siguieron riendo a carcajadas, arruinándome la tarde por completo, le pedí a Félix que sirviera su orden, no tenía muchas ganas de ir a esa esquina, y quería que se fueran, había algo que no me estaba gustando, pero de todos modos creo que deberé buscar pronto un guarda para que saque a los clientes de ese tipo, o que no los dejara entrar, seria la mejor de las opciones.
Mecí mis pies sentada en uno de los taburetes, mis pies no tocaban el suelo, así que era algo que hacia con regularidad, mantenía las brazos cruzados encima de la barra y mi frente apoyada en los mismos, manteniendo el rostro oculto, estaba sintiéndome cansada muy cansada, era extraño siempre estaba llena de energía, moviéndome de un lado a otro sin parar, solo de vez en cuando, cuando me tocaba hacer el papeleo, pero hoy no era día de papeleo.

- Puedo quedarme con el imbécil- dijo Félix que se había acercado a nosotras apareciendo de saber donde.
- No quiero saber para que exactamente- le respondió Ane en carcajadas.

Félix era un demonio, un demonio con inclinaciones sexuales no muy normales, siempre le había conocido, así que éramos amigos de infancia, por lo menos la mía, ya que el crecía cuando se le pegaba la gana y volvía ser niño del mismo modo, no tenia ni la menor idea de cuantos años tenia pero tampoco seria buena idea preguntárselo, tampoco en mi infancia lo veía mucho ya que aparecía cuando el quería, era rebelde por decirlo así, pero siempre estaba conmigo era bueno tenerle cerca, no era el mejor de los amigos del mundo, pero siempre te era sincero lo cual era lo que valoraba.

- Pero míralo, con esos brazos marcados, espérate a que se levante a ver si esta bien dotado de la parte trasera- dijo tomando la orden y llevándoselas, la segunda orden para ser precisa si comían como barril sin fondo.
- Eso seria mas divertido- opino Ane.
- Seguro- dije sin muchas ganas, bajándome del taburete para alejarme un poco y cambiar de música que estaban dando algo de esas canticos que le gustaban a Félix, cambie la canción de la rockola por algo de Low vs Diamond, quedándome ahí viendo como los cd’s se movían entre si.
- Van a dejar apestando la cafetería- se quejo Ane lo suficientemente alto para que no solo yo pudiera escuchar, aunque si bien estaba claro ellos la hubieran escuchado igual si lo hubiera dicho en un suave murmullo.
- Hay aromatizante- le respondí entre una risa nerviosa, tratando de que no se diera cuenta que estaba algo cansada, si ya era raro para mi, para ella también lo seria.
- Eso no sirve, déjame sacarlos de una- me pidió poniéndome ojitos de borrego degollado.
- No creo, ya sabes, de todos modos solo fue uno el que se comporto mal y creo que ya se van-

los mire de reojo apartando unas hebras de cabello que se habían desordenado, si se iban cerraría, no me estaba sintiendo bien y lo mejor seria irme a dormir para que todo volviera a la normalidad, le pediría a Denis que me preparase un te de esos que ella hace especiales para dormir y para hadas, ella siempre era la indicada para esas cosas, ella lo sabia todo, era genial.






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6 Re: Situaciones... el Dom Ene 30, 2011 9:08 pm

quiero más quiero más hehe ya comencé mi revolución contra ti¡!
hehe gracias por subirlo Evi



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
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7 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 8:02 pm

Me encantoo!! como me gustaria escribir asi ..

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8 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 8:03 pm

verdad que si¿? hehehe yo no soy ni el 10% de los buena que es Evi
hehe



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9 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 8:17 pm

gracias chicas :ilu:






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10 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 8:29 pm

yo menos .. no es lueo el 10%. ni el 5% yo no soy !
dm bn scribis .. saes? te envidio ! je

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11 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:05 pm

naaaa... u///u hacen que me sonroje u////u

xD!!!!! ya escribiran ustedes asi, falta de practica nu mais, si ya vieran como escribia primero xDDDDDDD pero pos ahi uno avanza Cool






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12 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:07 pm

hehe ya veremos, pero por ahora tu eres mejor que nosotras haha



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13 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:08 pm

xDDDD

me pondre a trabajar en el arreglo del proximo... que ya quiero que leean algo :malo:






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14 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:10 pm

hehe wiiii que bien grax Evi



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15 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:13 pm

Si.. grax Evi!

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16 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:16 pm

ah... y chicas... q les parece los rostros de Brus y de MArc????






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17 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:21 pm

Me encantan y Christian como es?

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18 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:24 pm

Cristian... xD!!!! pues perame que ya te lo busco que no se donde lo deje puesto xDDD






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19 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:25 pm

pero a mi me gusta Christian!! jaja..
okis.. espero!

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20 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:28 pm

me gustaron los rostros,espero a Christian también Smile¡!



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21 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:30 pm

xDDDD
iap... ya lo veran... y ya veran a Cristian en accion es curioso eso es lo que mas me gusta de este fic Cool






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22 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:44 pm

el es Christian (chris evans)...









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23 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:46 pm

waaaa Evi me has matado, el es mío hehehe el es super guapo Wink



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24 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:53 pm

pos... esta bien xDDDDDDDDDDDDD
esto sera entrete... xD






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25 Re: Situaciones... el Lun Ene 31, 2011 9:54 pm

hehe Very Happy



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