No estás conectado. Conéctate o registrate

SIMBIOSIS (pss creo q con esto saludo jem creo q no me presenté y hasta ahorita me doy cuenta U_U)

Ir abajo  Mensaje [Página 1 de 1.]

Bueno... por ahí ya me habrán visto invadiendo el forito, de verdad me gusta este lugar la gente es muy linda *,*

WAAAA AL AGUA PATOOO!!! Este es el primer relatillo que publiqué hace tiempo, espero les guste, les disguste, lo amen, lo odien XD (pues que les provoque algo)
Y lo que más espero es que se gasten 10 minutitos y lo lean... **hace ojos de vaca**

Bueno ya, que a pesar de que siempre paso escribiendo brurradas, era hora de ponerme seria (aunque sea 5 min XD)




SIMBIOSIS



Me encontraba en medio de un precioso parque, en una tarde fresca de verano con el sol muriendo poco a poco hacia el oeste, haciendo que el dosel de los árboles alcanzara colores increíbles y magníficos; meciéndose con la brisa aterciopelada a un ritmo acompasado, como si el mundo estuviera orquestando una danza exótica y pulsante, haciendo que mi cabello se meciera del mismo modo que el pasto que yacía a mis pies.

Miré más atentamente a mis pies, llevaba un calzado extraño, parecía tener ruedas, y me encantaba. Me movía y deslizaba cada vez que tenía la oportunidad, danzando al ritmo del viento y mirando al gigantesco mundo que me rodeaba; todo era enorme, los árboles, los senderos, los prados, las personas…

Ahí fue cuando noté, que por cada enorme persona, existía una enorme sombra que velaba por ella, incluso las pequeñas personitas que se parecían más a mí, traían consigo dos o más, como si por ser más pequeñas significara que su existencia fuera mil veces más delicada y valiosa. Dirías que estas sombras se verían oscuras y profundas, acechando a sus presas en busca del mejor momento para atacar; pero no era así. Cerca de ellas existía un aura tan brillante que contradecía su existencia, alrededor de ellas se palpaba una paz infinita y una seguridad de que a pesar de cualquier tormenta, ésta se interpondría en medio de ella para resguardar tu preciada vida.

Lástima que nadie notara aquellas hermosas y etéreas sombras, ni siquiera cuando una ralentizó el columpio en el que se encontraba una pequeña vida similar a la mía, evitando así que en ese preciso instante chocara contra otra personita que corría y gritaba con un júbilo propio de un conquistador.

Me sentía eufórica, admirando todo a mi alrededor; queriendo tocar y disfrutar todo a la vez, conocer a estas enormes y pequeñas personas, sus motivaciones, sus alegrías, sus corazones. Me acerqué a un prado en particular, donde había un hermoso y pequeño ser, de color negro con pequeñas motas de brillante color rojo intenso; levanté una mano sigilosamente, cuando de pronto éste salió volando, intenté alcanzarlo con las dos manos, y cuando creí que se iba a posar en ellas, fue directo hacia una de mis palmas, atravesándola.

¿Qué estaba pasando?

Observé a una cercana personita, que agarraba un puñado de flores, salpicándolas a su alrededor; intenté coger una, pero pasó lo mismo que con el diminuto bichito, traspasó mi mano apenas la posé sobre ésta.

Alarmada, busqué ayuda, pero nadie parecía siquiera notarme, me entró pánico, estaba sola. Lo intenté con las sombras, pero ellas solo tenían ojos para aquellas personas; y de pronto quería conocer desesperadamente la razón del porqué, a pesar de que nadie las viera, a pesar de que ellas se encontraran también solas, irradiaban tanta energía sobreprotectora y no les importara...

—¿Qué haces aquí?

Levanté mi vista alarmada, para encontrarme con una ENORME sombra a mi lado, que me miraba con unos ojos azules eléctricos imposibles. De lejos se veía como apenas una mancha oscura, ¡pero de cerca era increíble!, iba vestida de la cabeza a los pies con un pantalón flojo y una camisa de pana negra, llevaba los pies descalzos y su tez y cabello eran dorados como el sol, además de tener una cara hermosa y ambigua; delicada y, en ese momento, contraída.

¿Que qué hago aquí? Ni si quiera sé quién soy.

—No sé, —dije, confundida pero a la vez aliviada de que alguien estuviera pendiente de mí—. ¿Quién eres?

—Sitael, tu protector; Sharline, todavía no es tu tiempo.

—¿Qué es Sharline?

—A ver, tú eres Sharline, ese es tu nombre, tu futuro nombre; al menos eso me informaron, y no deberías estar aquí.

—Pero pero, siento que pertenezco aquí, quiero jugar, saltar, hablar, pero nadie parece ponerme atención, excepto tú. Tengo miedo, siento como que no existo. —Un escalofrío recorrió mi columna vertebral al ver la mueca en la cara de mi Sitael.

Espera, ¿de dónde salió ese mi?

—La verdad es que no existes, al menos no todavía, pero vas a poder hacer todo eso, ten paciencia, que vas a tener una identidad brillante, —dijo, pero por su expresión, pareció arrepentirse de lo que acababa de decir.

—Bueno, ¡ayyy! ya no te puedo decir más, es tan fácil cometer errores cuando es fuerte el sentimiento, eres mi primer tesoro —terminó, como si algo de lo que acababa de decir tuviera algún sentido, y me dirigió una sonrisa radiante y llena de ternura.

—Pero yo si existo, digo, estoy aquí, tengo estas cosas raras en mis pies, siento latir mi corazón, estoy ansiosa por conocer a alguien en este parque…

—A ver, ¿has podido tocar algo, te has comunicado con alguien? —me cortó, y creo que la desolación se reflejó en mi cara, porque decidió continuar con otra línea de pensamiento—, existes, preciosa Sharline, pero como te dije, todavía no es tu tiempo; llegará el día en que seas parte de la simbiosis de este mundo.

—No entiendo.

—Bueno preciosa, todo está interconectado, los lazos no se crean en este mundo, se forman desde antaño, para que se puedan desarrollar finalmente acá, crear, construir y avanzar. Ustedes nacen puros, formadores del arte y el saber, hermosos y delicados, pero muchas veces son contaminados, y pierden el agarre hacia ese lazo que está predestinado; Sharline, yo haré todo lo posible para que no pierdas el agarre de ese lazo, créeme, y espero que tú también lo hagas. Pero dada la forma en que diste a parar aquí, no me tengo que preocupar por eso, —me susurró, y al instante sentí una paz y una seguridad, porque a pesar de la frase que dijo muy cómicamente tenebrosa: “todavía no es tu tiempo”; yo sabía que tenía razón, e iba a poner todo mi corazón en no decepcionar a aquel ser tan hermoso, a algo que aún no comprendía, y a mí misma.

—Aunque a veces, estos lazos no salen como esperamos —dijo pensativamente, y me pareció un tanto agoguero.

Continuamos caminando en un pequeño sendero; del lado izquierdo un lago, del derecho, una pequeña pradera. Me quedé hipnotizada observando a unas personitas pasándose un balón, corriendo y haciendo trucos con éste, pateándolo y gritando a todo pulmón, y con cada latido que pasaba, me ponía más y más inquieta, rebotando en el lugar, muriéndome de las ganas de participar y jugar, de reír y gritar; pero ellos ni siquiera parecían notarme.

Sitael me dirigió una mirada tierna y un tanto compasiva— Ya tenemos que irnos, pero cambia esa cara, que no es tan larga la espera, solo faltan unos meses, yo por mientras te acompaño, que dentro de poco vas a poder gritar y correr con todas tus ganas; por cierto, eso que llevas se llaman patines —dijo un tanto entretenido, adivinando la pregunta que me pinchaba en la cabeza desde hace un buen rato.

¬—Solo un segundo, por favor, quiero ver como… —La bola se dirigía directamente a mi cabeza, y me quedé viéndola un tanto embobada, admirando cómo cortaba el aire a través del campo; que, bueno, de por sí todo me traspasaba, así que me podía quedar tranquila. Escuché un zumbido, y ZAZZZ ¡qué estrellas más bonitas giraban en torno a mi cabeza!

—¡AYYY! —Mis ojos parecieron humedecerse, ¡GENIAL, tras de sentir un zumbido que era incómodo y picante en mi cabeza, ahora mis ojos se estaban derritiendo!

Sitael se quedó de piedra en el momento que la bola tocó mi cabeza, completamente alarmado y viendo para todo lado, como si no supiera cómo reaccionar o qué medidas tomar a continuación.

—Oye niña, ¿me lanzas la bola? —Creo que yo también me quedé como mi Sitael, ¡WAAAA UNA PEQUEÑA PERSONA ME VEÍA!

—No soy emm ¿niña?, soy Sharline, y él es Sitael, ¡y estos que están aquí son patines!, —dije extasiada, señalando a mis pies.

Se me quedó mirando extraño, pero como si se lo pensara mejor, sacudió la cabeza, y me dirigió una sonrisa radiante—, ¡Hola Sharline!, soy Santiago, uyy me gustan tus patines, yo tengo unos iguales ¿quieres jugar bola con nosotros?

—¡SIIIIIII!

En ese momento, Sitael pareció despertar de su shock con el asunto de la bola y Santiago; y aún con la cara contraída por el horror, inclinó su cabeza a un costado, como si pudiera escuchar algo más que los susurros del viento, luego, su cara retornó a su calma y delicada perfección y me susurró al oído—: Preciosa Sharline, nos tenemos que ir, no puedes quedarte en este lugar y jugar, despídete de él y dile que… —Inclinó un poco su cabeza de nuevo—, guarde el metal del corazón de su alma.

—Santiago, que aquí mi Sitael me ha dicho que tengo que decirte adiós, —noté cómo la hermosa sombra fruncía su ceño, como si hubiera dicho algo que no debía—, bueno, pues ¡adiós! —lo dije con una euforia poco contenida—; pero oye, no te olvides de mí, que pienso volver a verte de nuevo, ah y casi se me olvida, “¡GUARDA EL METAL DEL CORAZON DE TU ALMA!” —finalicé con una sonrisa amplia que abarcaba toda mi cara y llenaba mi corazón.

La pequeña personita mostró una cara de asombro, como si hubiera removido algo en su interior, e igualó su sonrisa con la mía—. ¡Adiós Sharline, no te voy a olvidar, te lo prometo! —Y salió corriendo a donde estaban los demás pequeños, que esperaban por él para continuar jugando con la bola.

—Sitael, ¿porqué Santiago si me podía ver?

—Mmm no te puedo decir, pero digamos que más adelante lo sabrás, solo intenta recordar lo que te dije de la simbiosis y los lazos, y prométeme que mantendrás esa cinta agarrada fuertemente, que de eso dependen tú y otros más.

—¡Lo prometo! Pero igual no entendí bien.

Sitael soltó una carcajada, y me dijo—: Tranquila, que más adelante lo entenderás. ¿Nos vamos? —Me ofreció su mano.

—Bueno. —La tomé.

No habíamos avanzado ni dos metros cuando de pronto, sentí que mi corazón empezaba a palpitar muy fuerte, el miedo llenó cada célula de mi cuerpo, me sentí de pronto muy sola, abandonada, aterrorizada y extraña de mil maneras diferentes. Sentía que algo estaba mal conmigo, y como si eso no fuera suficiente, experimenté una punzada terrible en mi corazón, luego en mi barriga, me sentía arder, no podía respirar, sentí mis ojos chorrear a cántaros.

Caí de rodillas.

—No, —susurró Sitael.

Mi visión cada vez más borrosa, el dolor cada vez más intenso, como si mi cuerpo tuviera mil cortadas y arrancaran pedacito por pedacito desde mi cabeza hasta los dedos de mis pies.

—¡SITAEL! —grité, y me deslicé poco a poco hacia el suelo, completamente sola, abandonada, siendo destruida desde adentro, aterrorizada. Observando cómo mis manos se ponían cada vez más y más transparentes y rasgadas.

—¡NOOOOOOOOOOOOOO! —Se tiró al piso desesperado, intentando sostenerme…
…Observé un pequeño cristal iridiscente saliendo de uno de sus ojos.


******************


Laura estaba sentada en una silla de metal, fría e incómoda, temblando de la anticipación; con las piernas abiertas hacia aquella persona que le prometió solucionar su situación, a un precio accesible. Las luces le pegaban directamente en la cara y la hacían sentirse incómoda y observada. Estaba asustada.

El doctor tomó uno de los utensilios en una bandeja de plata un poco descuidada, y siguió con su labor.

—Ya casi terminamos, recuerde que este procedimiento es muy común últimamente, no se preocupe, solo relájese y en un dos por tres el trabajo estará hecho.

Trabajo… sonaba tan extraño—. Doctor, esto no tiene, emm, no sé, efectos secundarios o algo así.

—Bueno, como toda intervención quirúrgica, hay riesgos, pero bueno, que está en buenas manos, no se preocupe, que ya casi terminamos. —Y siguió poniendo trozos extraños en una bandeja a su costado.

Laura no pudo evitar estremecerse, desde aquel día había sido todo una pesadilla, se sentía señalada, sus amigos y padres la rechazaban, le decían que ella se lo buscó, por entregada, por tonta, por zorra… Sintió que agarraban en un puño su corazón y se le hizo un nudo en la garganta.

Aquel que había colaborado con la presente situación, decidió desaparecer así sin más. Ella estaba aterrorizada y desolada, por supuesto, estaba decepcionada consigo misma, se sentía ahogada y aplastada, encerrada; pero a pesar de todo, también se sentía rara, un poco llena, y lo más extraño, más viva.

Luego intentó buscar apoyo, conseguir guía, ayuda, recurrió a sus amigos y su familia, pero lo que encontró fueron burlas e insultos, miradas asqueadas, enojadas, y las peores, las de lástima; fue entonces cuando ella se rompió.

—Ya está, por favor pase a la caja y termine de realizar la transacción —dijo con una voz rasposa, sus lechosos ojos ni siquiera se dirigieron a su cara—, el porcentaje de riesgo no es muy grande, así que no creo que acarree muchas consecuencias.


Ni tan siquiera tenían idea de la más mínima parte de todas esas consecuencias. La simbiosis, los lazos…

Laura, atragantada y rota, no pudo evitar soltar una lágrima. Cuando en un infinitesimal momento había vida, ahora no existía nada.

Y observó un cristal iridiscente caer en la bandeja de aluminio.


Un susurro al viento: “Sitael, aún hay esperanza”

Liz Gucast

WAAA LISTO!! jiji, bueno las pocas q conocen mi otra historia (y no creo q las vea x aca jeje) me van a matar por estar en otras cosas en vez de continuarla XD pero tenía que escribir esto ^^
Por ahí otro día subo "Onix" pero pfff esa si es larga, osea por ahí del 2012 T_T... XD

Ciaoooo espero que les haya gustado y un beso!!! ^_^

Ver perfil de usuario
Hola Liz¡!

antes de comentar quería preguntar una cosa, ¿cómo son los ojos de vaca? hehe no sé eso me dejo una gran duda...

Bueno ahora directo al comentario. ME HA ENCANTADO, ME HA ENCANTADO, ME HA ENCANTADO. En serio, no es broma, no es ammm chantaje¿? es super en serio. Eres muy buena, ya quiero saber que pasa, quién le dijo a Sitael que aún hay esperanza, y esperanza de qué? de que Sharline regrese a la vida o algo así. Y cómo la pudo ver Santiago....waaaaaa quiero más. Sigue subiendo por favor...

ammm solo eso XD

cuidate mucho
nos leemos



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
Enrique Heine



Ver perfil de usuario
Respondo: ps básicamente así XD:
GRACIAS MARIELOS!!! De verdad significa mucho para mí U_U al principio lo había hecho como un relatico pero creo q tiene mente propia jeje WAAAA gracias de verdad chica.
Q por eso me verán jodiendo tantito en las cosas de roll o así, necesito práctica jeje un abrazote ^,^

Ver perfil de usuario
hahaha que linda vaquita XD

hahaha a mi me pareció bueno, muy bueno...QUIERO MÁS...y pues si participa en los roles , es divertido :si:



"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."
Enrique Heine



Ver perfil de usuario

Contenido patrocinado


Volver arriba  Mensaje [Página 1 de 1.]

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.