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El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna

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1 El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Sáb Sep 25, 2010 10:07 pm

Prologo

La historia de Las Cuatro Damas de la Noche es tan antigua como la Magia del Principio de los Tiempos.

Cuenta la historia del Principio de los Tiempos que la Señora y Diosa, la parte femenina de la divinidad, decidió repartir su poder en tres mujeres para que gobernaran según el ciclo de la Luna.

La Señora Diosa dividió su poder según su ciclo, pero cometió el error de dar más poder al cuarto menguante que éste en el momento de recibirlo se partió en dos formando otra mujer más inestable: era la Luna Nueva y la Luna Negra también llamada por muchos como la Muerte.

Las cuatro mujeres conocidas como las Guardianes del Ciclo de Luna. Se identificaban porque en su espalda llevaban un lunar según la fase de la luna que regían. El cuarto creciente era la doncella, la luna llena era la madre, el cuarto menguante era la anciana y la luna negra era la muerte. Como eran mujeres y eran mortales vivían durante un tiempo siguiendo el ciclo, pero al final siempre morían y volvían a nacer con ese sello que las identificaba.

Cada vez que ellas nacían de nuevo su poder se incrementaba. Regían las cosechas, las lluvias y el ciclo de la mujer en su desarrollo, los poderes de la diosa, el agua, los portales de lugar, tiempo, espacio y éter… pero todo eso acabó cuando los Paladines o los orgullosos caballeros de las Armas, las atacaron, llamándolas brujas y herejes....

Trescientos treinta y nueve años después, estas cuatro mujeres volvieron a aparecer. En la era actual y aunque muchos creían que era una leyenda no sabían que el ciclo había renacido y que su magia se había extendido desde los confines del universo, hasta el alrededor de esta hoguera.

Ahora todo el mundo entrará en el Nuevo Ciclo del Equilibrio.




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2 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Sáb Sep 25, 2010 10:48 pm

Capitulo 1
Nueva Vida

Estaba concentrada en la carretera, lo peor de habernos mudado de país, de ciudad y de casa era que no íbamos a enfrentarnos a aquello que dañó nuestro pasado inmediato y que al parecer teníamos que empezar de nuevo.

La cuidad de Barcelona – España – nos había acogido a mis tres hermanas, mi hermano mayor, mi abuela y a mí; nos habíamos trasladado hasta acá para olvidar la última y más reciente tragedia que azotaba a mi antes numerosa y ahora casi destrozada familia.

La caza de brujas se había intensificado hacia el año de 1.670 con la inquisición, estábamos ahora en el año 2.009 y aunque podíamos pasar desapercibidas era difícil tratar de llevar una vida normal. Más de la mitad de nuestra familia fue diezmada e incinerada, entre ellas perecieron mi madre Marieth, mis hermanas Katie, Sol, Luna y Belén y mis hermanos Josué y Billy.

Teníamos que evitar a los Paladines –los Nobles Caballeros de Armas, como solían hacerse llamar. Ellos rastreaban brujas para dañarlas, obligarlas a servir a Dorotea o en el mejor de los casos matarlas – por eso bajo la presión de aquella última redada decidimos bajo mi influencia cambiar de ciudad, no podíamos seguir exponiéndonos ante semejante peligro.

Mi porche turbo 911 blanco, se detuvo en la esquina, miré a ambos lados de la calle e intente concentrarme en los últimos sucesos. Las imágenes mentales me llenaban de fuerza para continuar y proteger a mi familia.

Aun no cumplía los 18 años, pero era la cabeza de nuestra jerarquía aunque solo podía reclamarla al alcanzar la mayoría de edad, mientras tanto mi abuela y actual matriarca Rose Korganoff era la encargada, pero siempre actuaba y tomaba decisiones bajo mi consentimiento… generalmente

Mire el semáforo que aun estaba en rojo y suspiré, recordar la muerte de mi madre me hizo sobrecogerme de una rabia inconfundible y pensé airadamente:

- Malditos Paladines ¡¡¡¡¿Por qué no se van y se queman en lo profundo del infierno, donde no puedan hacernos más daño?!!!!

Una lagrima salió de mi rostro trigueño, mi cabello castaño brillaba ante la luz solar de esa hermosa mañana de verano, retiré la lagrima con la mano mientras mi hermana Elsie ponía la suya sobre la que llevaba crispada sobre el volante.

-Cálmate Denise – Pensó Elsie – Todos estamos igualmente dolidos por lo que paso pero debes superarlo, para poder vencerles tenemos que ser fuertes.

Los pensamientos de Elsie se eclipsaban en mi cabeza para infundirme ánimo y valor. Ella, al igual que María – mi otra hermana – y yo teníamos la capacidad de escuchar, ver y hablar con la mente, por decirlo de algún modo éramos un circuito cerrado de pensamiento.

Avancé despacio por la carretera al tomar la curva hacia la izquierda para ir al instituto, si queríamos pasar desapercibidas tendríamos que llevar una vida normal y aburrida, no me hacía mucha gracia tener que ir a un instituto corriente con gente normal y aplazar mis clases de magia Wiccan y mi preparación para después de las aburridas clases; sin incluir las clases del Arte de Malabar – las famosas artes de la guerra – que tenía que tomar con Johan, mi hermano.

Lo miré por el retrovisor de mi carro, estaba mirando hacia la ventana mientras que con uno de sus brazos abrazaba a mi hermana María que iba atrás junto con él.

- ¿Sabes a dónde vas Denise? – Dijo para romper un poco la tensión que se formo en el ambiente cuando lo miré.

-Claro Johan, ya vamos a llegar, no te preocupes, sé orientarme – Mi hermano me miro por el retrovisor y me regaló una de esas sonrisas suyas donde muestra ligeramente los dientes, parecía un poco burlón pero no quise indagarlo, doble hacia la derecha para llegar al campus y parquear mi coche.

Me detuve mientras la hilera de carros avanzaba perezosamente, llegue hasta una plaza libre y aparqué, mis hermanos Johan y Elsie bajaron y empezaron a andar unos cuantos pasos, María abrió la puerta delantera y me dijo:

-¿Es que vas a hacer novillos en tu primer día de clases?

Le miré, suspiré y le dije quedamente mientras Elsie y Johan regresaban sobres sus pasos y paraban detrás de María:

-La verdad, es que no quiero ir, ya es bastante difícil para mí haber dejado a Veera y a mi abuela solas en la casa, aplazar mis verdaderas clases como para encima tener que hacer esto.

María iba a replicar pero Elsie la detuvo poniendo una mano sobre su hombro, Elsie me miro con sus suaves ojos azules y atribuyéndome todo el poder de su dulce mirada, me dijo:

-De, la abuela está lo suficientemente bien con Veera, ella sabrá cuidarla, tus “verdaderas clases” – Dijo subrayando sus últimas palabras – pueden continuar después del instituto, esto es solo medio tiempo, nosotros, Johan y yo hemos organizado los horarios de todos para que las clases las termináramos antes de las tres de la tarde y los fines de semana tendrás las clases de las Artes de Malabar con Johan, además sabes perfectamente bien que mamá quería que estudiáramos en el instituto, no solamente para pasar desapercibida, sino también para tener un poquito de conocimiento fuera de la magia…no tienes de que preocupare, todo va a estar…

Vale, Vale – dije interrumpiéndola – Lo haré, pero no lo voy a hacer por ti, ni por Johan, María, Veera o la abuela, esto lo voy a hacer por mamá, aunque creo que ella se olvido de los 339 años de historia que me dejo – dije tocándome la sien con el dedo índice – no veo porque tengo que hacer esto.

Baje del carro y lo cerré mientas María tomaba mi mochila. Active la alarma y avancé de la mano de Elsie hacia la explanada de acceso hacia el instituto, llegamos a la oficina principal donde una menuda señora pelirroja de unos 35 años nos sonrió al mirarnos, miró nuestros atuendos.

Tanto Elsie como María y yo íbamos vestidas de forma simultánea: Un jean azul, una blusa de tiras, una blusa de franela, una chaqueta de cuero y botas, lo único que nos diferenciaba el atuendo era el color; Elsie llevaba su conjunto de un café oscuro, María iba de azul turquesa y yo iba de un blanco convencional; mi hermano Johan iba con un jean azul, un pulóver gris de franela y zapatillas de tenis.

La menuda secretaria nos pregunto:

-¿Puedo ayudarles en algo? – su sonrisa sincera sereno un poco mis nervios de primer día, pero fue Elsie quien hablo:

-Claro, necesitamos nuestros horarios de clases, somos nuevos, vinimos desde el otro lado del mundo, desde la amazonia en la frontera de Brasil con Colombia…

Mi hermana dejo media frase en el aire mientras la secretaria activaba el sistema de registro de su ordenador y nos preguntó:

-¿Cómo son sus nombres?

Elsie le dijo con aplomo:

-Yo soy Elsie Korganoff, ellas son mis hermanas Denise y María y el es mi hermano Johan, nos inscribimos hace dos días, pero tuvimos un serio inconveniente en casa, por eso no nos reportamos ayer aquí.

La secretaria tecleó en su ordenador nuestro apellido y nos dijo:

-Todos vais a empezar el instituto ¿verdad? ¿Alguno de ustedes es mayor de edad o tienen algún tutor mayor de edad, alguien aparte de ustedes?

- si – dije con voz trémula, tratando de evitar que el nerviosismo me delatara – mi abuela, Rose Korganoff – La secretaria alzó la vista y me sonrió, se dirigió primero a mi hermana Elsie que había actuado de portavoz:

-Bueno, estos son sus horarios y estos son sus registros de asistencia. – Dijo entregándonos cuatro folios marcados con nuestros nombres – No pude acomodarlos a todos en un solo grupo, pero van a tener algunas clases compartidas – se volvió hacia mí y me entregó un plano- este es el plano del instituto, les señale la forma de acudir a cada bloque donde se desarrollan las clases.

En efecto el plano muy completo llevaba líneas, puntos, asteriscos y rayas intermitentes que la amable secretaria había trazado, indicando el edificio donde estábamos y los diferentes bloques donde se daban las clases, le dimos las gracias a la secretaria encargada y salimos del despacho camino hacia la cafetería; aun nos quedaba 15 minutos libres antes de nuestra primera clase.

Parecíamos una procesión cuando irrumpimos en la cafetería; María y yo íbamos adelante, mientras que Johan y Elsie iban detrás de nosotras, todo el mundo nos quedaba mirando y reparando, éramos los nuevos bichos raros del instituto y eso al parecer le gustaba a Elsie, siempre se caracterizo por haber sido y ser el centro de la atención por donde fuera y pasara.

Encontramos una mesa libre y nos sentamos, me sentía totalmente incomoda al percatarme de que todo el mundo nos miraba, agache la cabeza y le pregunté a Elsie cuando me entrego mi registro de asistencia y mi horario:

- ¿Qué clase te toca a ti a primera hora, Elsie?

Elsie comprobó su horario, me miro como dudando si decirme o no, a la final me dijo:

-Tengo literatura con la profesora Katie Jhonson ¿y a ti?

Antes de poder contestarle, María dijo:

-También me toca literatura contigo Elsie, eso es bueno, no me gustaría estar sola en un curso donde no conozco a nadie.

Elsie miro a Johan y este dijo:

-A mi me toca deportes, en el gimnasio, con el profesor Edwin Benítez

Miré mi horario, lunes 7:00 A.M. Biología, se lo dije con desgana:

- A mi me toca Biología – suspiré, Elsie se percato de mi estado de ánimo – Con el profesor José Daniel Suarez.

Elsie y María se miraron y Elsie fue la que me dijo:

-Vamos Denise, alza esos ánimos, no vas a arruinar tu primer día de clases ¿o sí?... nunca sabes lo que puede pasar, ni con quien te puedes tropezar…

-Párale Elsie – La interrumpí – Ni se te ocurra pensarlo, quiero tener un día tranquilo y tus premoniciones y vistas al futuro no me van a ayudar mucho, sobre todo vámonos, esta cantidad de gente me pone nerviosa y ya van a empezar las clases.

Empezamos a andar al primer bloque, Johan rodeo con su brazo libre mi espalda ya que la otra la tenia abrazando a María, ellos dos eran inseparables desde que mamá la tuvo a ella, del mismo modo que yo era inseparable con Elsie, o Veera era inseparable conmigo, me aferré al abrazo de Johan sientendome un poco reconfortada, le mire a la cara y me dijo mientras sonreía:

-Te vas a acostumbrar a esto Denise, no es tan malo – le puse cara de pocos amigos y seguimos andando por el pasillo, Elsie empezó a parlotear:

-¿Sabes que es lo que más voy a extrañar de casa?

Puse los ojos en blanco, María se rió y Johan esbozó una sonrisa, Elsie solía ser predecible y absolutamente nada me sorprendía de ella, le respondí:

- Lo que más vas a extrañar de casa es el hecho de que no te van a volver a tratar como una princesa, y también que dejaras de ser el centro de atención y de cuidado de todo el mundo.

Esbocé una amplia sonrisa, Johan se rió con ganas junto con María de mis palabras y Elsie puso cara de enfado, me replicó:

- No, a decir verdad ya estaba acostumbrándome a ello y por primera vez en la vida, eso no lo voy a extrañar, además…

María la interrumpió:

- ufff, creo que ha sucedido un milagro, dime Elsie ¿A quién tenemos que prenderle las velas?

- A nadie – dijo Elsie sonriente – pero aun no has repuesto mi pregunta.

Elsie se echo a reír y yo empecé a hacerle coro, nunca me había divertido tanto con las ocurrencias de María y mis hermanos como ahora, al menos no lo hacíamos desde que habíamos perdido a mi mamá y era justamente ahora cuando le encontraba la diversión a todo lo que hicieran.

Muchas de las personas que teníamos a nuestro alrededor nos miraron mientras andábamos riéndonos camino a clases, Johan también nos hizo coro, pero enarcó una ceja y le preguntó a Elsie:

-Si no vas a extrañar que le traten como una reina, viendo que eso era lo que más te gustaba… Quisiera saber ¿Qué es lo que vas a extrañar?

- A Roger – dijo Elsie con expresión soñadora mientras sus ojos reparaban en la cara de atónitos de cada uno de nosotros.

Por un momento creí que Elsie se había vuelto loca, empecé a reírme entre dientes pero no pude contenerme y lo hice a mandíbula batiente, mis hermanos Johan y María me hicieron coro, a la final María se controló y le preguntó a Elsie:

-¿A Roger? ¿Ese chico guapo que nunca te dio la hora? ¿Ese con el que tú parecías un perrito faldero, siempre detrás de él?

- Si – replicó con enfado Elsie.

-Valla – dije con un poco de sarcasmo – mi querida hermana Elsie, una chica de 19 casi 20 años, recientemente viuda, segunda en la sucesión de la corona de la jerarquía Korganoff, no va a extrañar los lujos, las comodidades, su casa, su maltrecha familia o a su difunto esposo, sino ¿a un tonto que nunca le hizo caso? – la miré con dulzura y seguí riéndome, comprobé en mi horario el salón donde me tocaba clases y me dirigí hacia allí; salón 104, mis movimientos suaves como si bailara hicieron que muchos de los que pasaran por mi lado me miraran, me detuve abruptamente, me di la vuelta y miré a mis hermanos que estaban detrás de mí, ellos me sonrieron y yo me sonrojé. El profesor entró en el aula y los alumnos entraron detrás de él.

Espere a que todos entraran, mirándolos detenidamente y analizándolos uno a uno, me volví a ver a mis hermanos y los abracé, estaba con mi familia y esto es lo que debería importarme, mi familia, les susurré:

-Los quiero, nos vemos en el almuerzo

Mire a Elsie que me sonrió, me di media vuelta mientras guardaba debajo de mi blusa el dije que mi madre les daba a cada uno de sus hijos, ese dije que ella me dio cuando cumplí 15 años y que indicaba que era una princesa… que pertenecía a la realeza y hacia parte de nuestra jerarquía.




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3 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Sáb Sep 25, 2010 10:49 pm

Capitulo 2
El consejo

Caía la tarde impotente, un hombre debajo de una capucha negra caminaba a paso decidido por una escarlatina en dirección a un castillo de piedra escondido en medio del bosque amazónico, las imponentes rejas que delimitaban el terreno estaban cerradas hasta cuando se acercó el hombre, este sonrió fríamente y avanzó hacia el castillo, se bajó la capucha. Su rostro fileño, blanco y fino era bello pero su mirada fría y sombría le daba un aire cruel y distante.

Dos soldados que vigilaban la puerta le detuvieron el paso y le negaron el acceso hacia el interior del castillo, hasta que este se identificó:

-Soy Robert, Robert Stanley, necesito ver a su majestad, tengo noticias para ella, noticias que le pueden interesar.

-Dejadle pasar – dijo un hombre que estaba resguardado en las sombras dentro del castillo con una copa de vino tinto en sus manos – espero que la noticias que tengas para mi madre Dorotea sean buenas, Robert.

- Son las mejores príncipe – dijo Robert haciendo una reverencia – le interesaran mucho al igual que a usted.

-Valla, entonces seguidme, Robert, si son tan buenas, creo que le interesaran a todo el consejo.

Robert siguió al príncipe hacia un grupo de pasillos, siguieron caminando en silencio, Robert tenia la mirada fría y una sonrisa del suficiencia en su rostro, doblaron por un nuevo pasillo hacia la derecha y llegaron a unas puertas de roble tallado, el príncipe las abrió, una joven señora de unos 45 años y mirada despectiva, estaba sentada al fondo de la sala, se levantó al ver ingresar al joven príncipe y a Robert, doce señores que estaban alrededor de Dorotea se levantaron también e hicieron una reverencia, mientras el príncipe avanzaba hacia ella:

-Dorotea, Madre – dijo besando el dorso de la mano de la mujer, ella le miró con dulzura y le acarició la mejilla – nuestro amigo Robert trae interesantes noticias para nosotros ¿no es así?

-Sí su majestad – dijo Robert acercándose a Dorotea y clavando una rodilla en el suelo quedando inclinado hacia ella, bajo la cabeza sin ser capaz de sostener la mirada – más de la mitad de la familia real Korganoff perecieron en la última redada, entre ellas murieron su reina y 6 de los príncipes, además de toda la guardia.

-Sabia que eran buenas noticias, pero estas son excelentes – dijo el príncipe enarcando una ceja, sonrió y tomó otro trago de su copa de vino - ¿Quiénes perecieron exactamente?

-Su reina Marieth Korganoff, las princesas Katie, Sol, Luna y Belén, Los príncipes Josué y Billy, Misael, el esposo de Elsie Korganoff, toda la guardia y el consejo y al parecer también su Consejera y mano derecha Sagitas Korganoff. – Informó Robert a Dorotea y al príncipe – Las princesas Elsie, María y Denise lograron escapar y Johan, otro de los príncipes, logró rescatar a la pequeña princesa Veera y a su actual matriarca Rose y escaparon, supongo yo, que junto con las princesas, pero ya coloque a un rastreador a seguirlas y no va a descansar hasta encontrarlas, su majestad.

-Muy bien, has hecho un excelente trabajo para tener tan poco tiempo – dijo avanzando Dorotea hacia Robert y colocando una mano sobre su hombro – Pero dime ¿Qué tan confiable y efectivo es ese rastreador, Robert?

-Cien por ciento confiable y efectivo, su señoría, de eso puede estar totalmente segura… su majestad.

-Ah sí – replicó Dorotea – ¿Por qué puedes estar totalmente seguro de ello, Robert? ¿Qué tan bien le conoces?

-lo suficiente, su majestad – dijo Robert alzando la mirada por primera vez desde que había entrado – el rastreador que coloque para las princesas es mi hijo.

-Espero que sigas haciendo un bueno trabajo Robert – dijo dándose media vuelta y siguiendo hasta el fondo de la sala donde el príncipe estaba de pie con una inconfundible cara de satisfacción – y mantenme informada. Puedes retirarte.

Robert se levantó e hizo una reverencia mientras abandonaba la sala, al llegar al umbral, Dorotea le llamo:

-¿Robert? – Robert alzo la mirada para encontrarse con los oscuros ojos cafés de Dorotea

-Si, su excelencia – dijo sin poder evitar un nudo en la garganta y temiendo lo peor.

-¿Tienes alguna remota idea de hacia dónde se pudieron haber ido las princesas y el resto de su familia?

Robert, suspiró con alivio y contestó:

-Según tengo entendido, su majestad, es que salieron del país, tal vez hayan decidido irse lo más lejos posible de esta zona, ya no es segura para ellos…

-Tienes razón, ya no es segura para ellos, puedes retirarte y no olvides tenerme informada

-Si señoría y muchas gracias- y antes de que Dorotea pudiera decir nada mas, salió del salón y cerró las puertas.

El príncipe se sentó en el desván al lado derecho del trono donde se sentaba Dorotea, miró a su madre y esta le sonrió, se dio la vuelta quedando de frente de los doce señores y tomo asiento, sonrió alegremente como si disfrutara de una nueva paz y les dijo:

-Ya con esta, han desaparecido ocho de las trece familias reales de la magia, solo falta acabar con el resto de la familia Korganoff, y la familia Saint-L’Blanc y ahora, según informantes, parece que la familia Saint-L’Blanc está alojada en algún lugar de Europa, ya se ha visto partes de la familia en lugares como España, Francia, Inglaterra e Italia; pero nadie sabe a ciencia cierta donde están. Necesito que alguien lo averigüe; y quien lo haga se verá generosa y grandemente recompensada.

Los doce señores del concejo se miraron unos a otros, finalmente uno extremadamente viejo y con una espesa barba blanca se levantó, y se dirigió a Dorotea:

-Mi Lady, ¿Qué piensa hacer cuando hayan desaparecido todas las familias reales? ¿Qué hacemos con las demás brujas, las aprendizas? Las brujas que han sido enseñadas en las artes – miró fríamente como sopesando las posibilidades – ¿Las matamos? ¿Las obligamos a ayudar a los paladines a que rastreen al resto de sus hermanas? ¿Las traemos al castillo?

Dorotea le dedico una mirada incrédula por unos cuantos segundos, luego rió y le sonrió al viejo concejero, diciéndole:

-Hay mi querido Albert, los planes que tengo para cuando las familias reales se acaben… pues son secretos; en cuanto a lo de las aprendizas brujas, es difícil saberlo, hay unas que son más reacias que las otras, si son dóciles y se dejan influenciar; podrán traerlas al castillo y seguirlas instruyendo; las resignadas, las pueden colocar junto con los paladines al rastreo y en las que monten resistencia y se atrevan a luchar, mátenlas; si hay alguna que huya o se esconda, tendrán que rastrearla y acabar con ellas antes de que informen a sus hermanas o logren escapar… ¿he sido clara, Albert?

-Sí, su majestad – Albert miró instintivamente a sus compañeros y añadió – Tenemos otra duda, su majestad; ¿Cómo puede estar segura de que Robert Stanley es de confianza y de que su hijo podrá hacer el trabajo de rastrear a las Korganoff?

Albert miró a Dorotea fijamente a sus ojos cafés y vio vacilar su mirada, ella dirigió su mirada a la de su hijo y este también pareció sorprendido y contrariado, Dorotea reflexionó sobre esto y después de unos minutos de vacilación les dijo a los señores del concejo:

-Aun no sé si puedo confiar en Robert, pero este ha hecho un muy buen trabajo para nosotros, no solo aniquiló a la familia Korganoff sino que también nos ha traído información sobre esta, no sé si son meritos suficientes para poder confiar en él, pero si tanto desconfían de él, podre poner a alguien para que le siga la pista, ¿Les parece bien?

-Pero a quien vais a poner, no queremos que sea otro a quien tengamos que seguirle el rastro – dijo Albert un poco contrariado y mirando fijamente a Dorotea – ¿Porque no sugieres a alguien de más confianza?

Dorotea miro a su alrededor, fijándose en todos los rostros de los señores del concejo, suspiró y tomó asiento mientras repasaba todos los rostros, finalmente dijo:

-Albert, Roland, Oliver, Benjamín, Samael, Vicent, Nathael, Verchiel, Titto, Misael, Girard y Orland, señores del concejo, ¿Qué sugerís vosotros? ¿Quién es lo suficientemente confiable para este trabajo? – los miro firmemente mientras ellos debatían, finalmente el príncipe que estaba absorto en su copa de vino dijo a Dorotea:

-Madre – la miró con una sonrisa en su cara pálida de porcelana – yo puedo hacer ese trabajo, no es lo suficientemente difícil y lo mejor es que sea yo, los señores del concejo no confiaran en nadie más que el propio príncipe y las hermanas Korganoff no me conocen, además si puedo seguirle la pista a los Saint – L’Blanc será un trabajo mucho más fácil ¿no crees madre?

Un atisbo de crueldad se reflejo en el rostro pálido y bello del príncipe, nunca antes se le había visto tan emocionado, jamás, ni siquiera cuando pudo robarle sus poderes a Alquimista.

Los señores del concejo vieron al joven príncipe y asintieron, uno de los más jóvenes, se levantó y se dirigió al príncipe:

-Joven, tiene nuestra aprobación, pero tendremos que primero seguirle el paso a las hermanas Korganoff, no sabemos donde están y ninguno de nosotros ha podido rastrearla, es como si tuvieran una protección sobre ellas o como si hubiera una con la habilidad para esconderlas, para evitar que podamos rastrear su magia, es como si supieran la magia del principio de los tiempos. –el joven miembro del concejo le dirigió una mirada rápida y fugaz, siguió esperando que el príncipe le contradijera o se burlaba, pero vio su expresión calculadora y pensativa, como si quisiera tantear el terreno de la búsqueda antes de abalanzarse sobre ella.

El príncipe miró a su madre que estaba concentrada evaluando la decisión, a la final se decidió y se volvió al joven miembro del concejo:

-Benjamín, ¿que tantas posibilidades tengo de poder encontrarlas, a todas? – Benjamín le brindó una mirada de comprensión y vio en el príncipe la resolución de su mirada, no había duda, no había pánico, ni siquiera miedo, sonrió y le dijo:

- Príncipe, sus posibilidades son muchas, tendrá éxito y para poder empezar, el concejo le sugiere que empiece su búsqueda en Italia, fue la primera ciudad donde se les vio – Benjamín le sonrió y el príncipe se dirigió a su madre:

- Madre – Dorotea alzo la mirada y le sonrió con dulzura a su hijo – requiero tu protección, la tuya y la de los dioses.

Dorotea alzo su mano y se acercó a su hijo, posándola en su hombro derecho:

- Que los Dioses, Guardianes y Atalayas te protejan hijo mío, cuídate mucho y espero verte pronto de nuevo… muy pronto

El príncipe le regaló un beso a su madre mientras salía de la sala del concejo, tenía la resolución y la decisión marcada en su fino rostro, solo esperaba no defraudar a su madre y no degradar el apellido de su familia.




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4 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Sáb Sep 25, 2010 10:52 pm

Capitulo 3
Las Clases

Aun no comprendía cómo había llegado a esto, agaché la cara sonrojada, un poco avergonzada pero aguantando la risa. Ridiculizar al profesor de Biología de esa forma fue involuntario, nunca creí que fuera un poquito más inteligente que él, para la próxima vez mediré más mis conocimientos y mucho más, mis palabras.

Miré a mi compañero de pupitre, él había agachado la cara conteniendo la risa, pero sin mucho éxito, lo mire de soslayo; era guapo y muchos más alto que yo que medía 1.60 metros; intuía que podría medir 1.75 metros o algo por el estilo, su cabello castaño claro tenia reflejo dorados por el sol que se colaba por las persianas; sus ojos eran de un café claro casi de color miel y su piel era ligeramente bronceada y de una textura muy suave al tacto.

Aparte la mirada de él, no quería mostrarme indiscreta y muchos menos interesada; miré a mi alrededor y me di cuenta que la gran mayoría de mis compañeros me miraban airados; la otra parte estaban, como mi compañero o yo, riendo.

El profesor Suarez carraspeó y pidió silencio mandando a leer un capítulo del libro de Ciencias Biológicas, no le escuché por estar concentrada en mis pensamientos, me espabilé. La gran mayoría ya estaba abriendo sus libros… suspiré, no me apetecía hacer esto.

Miré a mí alrededor y uno de mis compañeros que estaba a dos pupitres de distancia me sostuvo la mirada, era flaco, desgarbado y pálido de grandes ojos café oscuro, lo miré y le sonreí mientras volvía la vista a mi libro aun cerrado.

Cerré los ojos y me desconecte de mi cuerpo para entrar en la mente de él, mire el libro con cuidado para darme cuenta de las instrucciones del profesor, no me detuve en sus pensamientos pero me di cuenta que él estaba hiperventilando, regresé a mi cuerpo y abrí los ojos; volví a ver a mi alrededor esperando que nadie se hubiera dado cuenta, por último mire a mi compañero de pupitre, él me regreso la mirada con una expresión de asombro y escepticismo en sus ojos, tomó una hoja libre y yo abrí mi libro buscando la pagina de la lectura.

No me di cuenta cuando la hoja se poso delante mío, sobre el libro, la letra era redonda y fina y llenaba unas líneas, mire a mi compañero y él me sonrió, no pude evitar sonrojarme, volví la vista a la hoja mientras veía que sonreía complaciente, me concentré en la letra de nuevo, leí despacio:

Hola, me llamo Elías Saint-L’Blanc, fuiste muy osada al corregir al profesor, nadie se había atrevido a hacerlo en mucho tiempo, ni siquiera yo… me gusto… ¿Cómo te llamas?

Sonreí y agache la mirada mientras movía la cabeza de un lado para otro, tome un micropunta que tenía en el bolsillo de mi chaqueta y empecé a escribir:

Hola, me llamo Denise Stephan Korganoff, en realidad el profesor no cuenta con el hecho de que vengo del lugar donde él saca las especies que estudiamos.

Le pasé la hoja y empecé a leer el tema (especies portadoras de enfermedades trágico-terminales) un tema bastante aburrido, aun así lo leí hasta el final y en menos de tres minutos, alcé la vista y la hoja estaba al lado del libro, leí de nuevo:

En realidad, el placer es mío… Si vienes del lugar donde el profesor saca las especies… ¿quieres decir que eres de Brasil o de un lugar exótico cercano?

Sonreí y ladee la cabeza no me podía imaginar en que terminaría esta conversación escrita:

En verdad, Si, soy de la Amazonia, mi casa estaba en la zona boscosa entre Leticia y Sao Pablo, teníamos permiso de residencia y libertad de terreno, por eso éramos la familia con mayor extensión de tierra estatal de Suramérica.

Le pase la hoja y saque la carpeta azul que tenia dentro de mi mochila, lo abrí y saque un block de hojas blancas, empecé a pasar las hojas de los bocetos hasta llegar al de una mujer que aun no estaba terminado, tome un lápiz de carboncillo y seguí dibujando un vestido largo para esa figura femenina, esta vez la hoja calló sobre el dibujo:

¿Terreno estatal? ¿Vivian a despensas del estado? Y si es así ¿Por qué vinieron a Barcelona?

Puse los ojos en blanco y cara de pocos amigos a la hoja, tome de nuevo el micropunta y respondí:

Si, vivíamos en territorio estatal, vivíamos a “despensas” del estado porque dos de mis hermanos trabajaban para él y en ocasiones dos de mis hermanas y yo les ayudábamos… Al estado les gustaba nuestro trabajo y nos proporcionó ayuda, hasta que hace dos años nos atacaron, a toda mi familia, aprovecharon una reunión familiar para hacerlo, mi madre, seis de mis hermanos, mi cuñado, mi mejor amiga y la mejor amiga de mi madre fueron asesinados, al parecer los únicos que habíamos sobrevivido éramos nosotros, todo gracias a que mamá le había dicho a mi hermano mayor que nos salvara a nosotras a toda costa…

Estos dos años han sido duros, hemos deambulado por toda América, pero mi abuela se sentía insegura así que probamos suerte en el antiguo continente, buscando un lugar seguro, a mi abuela le gusto Barcelona y aquí estamos…

Ha sido más difícil para Veera, mi hermana menor, y para mi, ambas éramos más apegada a mi madre que el resto de mis diez hermanos… ¿Hay algo memorable de tu vida que quieras compartir con esta extranjera errática y deprimida?

Le pasé la hoja sin mirarle al rostro, lleve una mano hacia mis mejillas para borrar una lagrima que salía traicioneramente, mire el dibujo, volví a tomar el carboncillo y empecé a dibujar una melena movida por el viento, un par de lagrimas cayó sobre el dibujo y las borré rápidamente.

Puse mis manos sobre el dibujo y cerré los ojos para evitar que mi cumulo de emociones hiciera levitar las cosas, de todas mis habilidades, la que menos se me daba era la levitación y lo que menos necesitaba ahora era que 25 personas supieran mi secreto. No podía controlar 25 cerebros para borrar el hecho, abrí los ojos y mire a mí alrededor evitando mirar a Elías.

Reparé en todos y cada uno de los rostros de mis compañeros, muchos miraban sus libros, otros estaban escribiendo en sus cuadernos; me percaté de la mirada de una chica de tez blanca, pelo castaño claro con reflejos dorados y los ojos del mismo tono café casi miel que tenia Elías, me miró sin emoción alguna y decidí entrar en su mente, después de un minuto largo ella desvió la mirada y yo regresé la vista nuevamente hacia mi dibujo, por segunda vez en esta mañana me desprendí de mi cuerpo y entre en el de aquella muchacha.

Tenía una hoja sobre su pupitre en lo que parecía una conversación, empecé a leer lo que estaba escrito:

Athremisa, ¿Quién es la chica que está sentada con tu hermano?

No lo sé y no me gusta, tiene una energía, una vibración extraña, diferente y es muy confusa con sus emociones, demasiado variable

¿No te gusta? Podría ella ser una… ¿una de nosotros?

No, no me lo creo, hay muy poca gente como nosotros, no después de todas las matanzas y los destierros, aun así descarto totalmente que ella sea una de nosotros o que lo esté intentando.

Eso es algo que tú no puedes saber, ¿Quién sabe si es ella la persona del sueño de Jessi? Tú nunca has visto ese sueño, porque es precisamente ese sueño el único que ella te ha negado ver.

Estoy segura que ella no hace parte del sequito, no me cabe en la cabeza que sea una de nosotros y mucho menos que tenga alguna jerarquía.

Y si eso es así, ¿Cómo es que Elías se ha interesado en ella? Sabes muy bien que él es muy exigente, sobre todo con su pequeño don funcionando aunque el niegue los hechos.

No lo sé, pero que a ella ni se le ocurra acercársele, si me toca impedirlo, créeme que lo hare

¿Cómo? ¿Poniéndote en evidencia delate de 23 personas? Elías y yo sabemos lo que puedes hacer, pero el resto no, que no se te olvide eso… además no creo que lo vallas a hacer, lo mejor es dejar que las cosas tomen su curso normal, Athremisa, si ella llegó hasta nosotros ha sido por algo… además mírala, ella no muestra interés alguno por Elías, no lo suficiente para que estés así, no tienes porque preocuparte. ¿Sabes? Pareces más una novia celosa que una hermana preocupada

Si claro Jesenia, es muy fácil para ti decirlo porque tú no tienes que estar velando por los intereses y la seguridad de una familia mutilada por el dolor y la perdida.

Por si acaso se te olvida, yo también perdí a la gente que amo, no solo a mi papá y a mi mamá; si no también a mi hermana y a mi novio y ellos eran lo único que me quedaba, pero no molesto mas, solo te pido que seas prudente y no le vallas a montar una escena de celos a Elías, al menos espera hasta que lleguemos a casa ¿vale?

Athremisa tomo un lápiz y escribió:

Vale, vale, le montaremos la escena de celos en casa…

Athremisa le pasó la hoja a su compañera y ambas posaron la mirada en mí, salí de la cabeza de Athremisa y regresé a mi cuerpo, volví la cabeza sorprendiéndolas y les guiñe un ojo; Athremisa se airó y Jesenia sonrió, volví la vista hacia mi dibujo de nuevo y la hoja de mi conversación estaba encima, leí con avidez:

Siento mucho lo de tu familia, de verdad, discúlpame por haberte hecho recordarlo, sobre todo porque hice que sufrieras de nuevo, lo pude ver en tu llanto… lo siento no fue mi intención ¡¡¡tengo tan poco tacto!!! Mi historia es muy larga e igual de dolorosa que la tuya, pero esa es mejor platicarla en otra clase, el profesor no tardará en darnos aviso para empezar algún trabajo o algo así

Sonreí levemente y escribí:

Disculpa aceptada, y está bien, esperaré para saber tu historia, pero al parecer a la chica de cabello castaño que está en la tercera mesa de la otra fila no le hace mucha gracia que estés hablando conmigo… parece que esta celosa o airada.

Le pasé la hoja y espere, escuche su risa entre dientes pero con mucho mas humor de que había tenido hace un momento, escribió y me pasó la hoja:

Athremisa, mi hermana, siempre esta airada porque alguien me hable, ella desea que yo sea una isla o que me novia y compañera definitiva sea Jesenia, su mejor amiga, es la chica que está sentada a su lado, ella piensa que no existe una mujer lo suficientemente buena para mí, pero yo no he podido ver a Jesenia con otros ojos que no sean los de un hermano.

Leí atentamente y escribí solo cuatro palabras:

¿Y qué piensa Jesenia?

Volví la vista hacia las chicas y les sonreí un poco pegada de mi misma, Elías me toco el brazo demandando mi atención de nuevo, volví la mirada y él me pasó la hoja:

Jesenia nunca ha gustado de mí, es Athremisa la que se empeña en meterme por sus ojos y dado el hecho de que no ha podido hacerlo, prefiere que yo este solo

Le sonreí, viendo su sinceridad reflejada en sus ojos y escribí:

Valla, entonces creo que voy a tener cuidado con tu hermana Athremisa, lo menos que quiero yo son problemas, para ello tengo a Elsie y a María, si deseo alguno entonces lo único que tengo que hacer es llamarlas.

Le escuche reírse mientras escribía, concentre mis manos de nuevo en el dibujo, terminé su cabellera y me concentre en las facciones de su cara, sus labios finos y carnosos, sus ojos en una mirada dulce y segura, sus manos reposaban acomodadas de forma delicada en su pecho, Elías me pasó la hoja, leí:

Athremisa es muy perspicaz, al igual que Jesenia, ambas son muy habilidosas pero ellas no te meterían en problemas, no se atreven si saben lo que les conviene, ahora eres mi amiga y yo las conozco también para saber que no querrán problemas en casa.
¿Quienes son Elsie y María? Hablas de ellas como si fueran la fuente problemática y caótica del todo.

Sonreí y escribí:

Elsie y María son dos de mis hermanas y al parecer ellas son el origen caótico del universo... si vez un problema, ellas estarán a un radio de un metro de él; Sol y Katie eran las únicas que podían controlar a Tsunami y maremoto como les conocemos...
¿Tú también eres habilidoso?

Pase la hoja y me concentre en el fondo del dibujo estaba desbordando entusiasmo que no me di cuenta que había hecho levitar las gises y el borrador de tablero del profesor, me asusté y me concentre lo suficiente para hacer que las cosas dejaran de levitar, miré a mi alrededor rogando a los cielos que nadie se hubiera dado cuenta, trate de controlar más mis emociones y tranquilizarme, me concentré solamente el dibujo, Elías termino de escribir pero bajo la mirada mientras me pasaba la hoja, tenía un surco en su frente que arruinaba su belleza, leí:

Mucha gente dice que yo soy habilidoso, pero yo creo que no, no hay nada especial que yo pueda hacer, no como mi hermana Athremisa, como Jesenia o como mis hermanos Jeremías e Ishmael. Mi familia dice que nunca es tarde para descubrir tus habilidades y muchas veces sucede cuando menos lo esperas que te das cuenta que eres bueno en algo…. En fin, será que te puedo hacer una pregunta sin parecer indiscreto: ¿Quién es la mujer a la que estas dibujando?

Elías me pasó la hoja, pero el profesor llamo nuestra atención:

-Bueno jóvenes, para mañana quiero sobre mi escritorio un ensayo sobre la lectura, que tengan un buen día y pueden irse.

Empecé a guardar mis libros y a los pocos minutos sonó el timbre de cambio de hora, tome mi carpeta azul y la hoja de la conversación con Elías, me levante de mi pupitre justo para ver a Athremisa salir del curso con la ira dibujada en sus facciones, su caminar era grácil y ligero, me hizo una mueca antes de salir, y me di cuenta que era por el hecho de que Elías estaba a mi lado, le mire suplicante y le dije con un hilo de voz:

-Elías, ve con ella, no quiero que ella este así por mi causa, no quiero ganarme enemigos tan temprano.

Elías me sonrió, meneó la cabeza y me dijo:

-Denise, Athremisa se pone así cada vez que alguien está cerca mío, no le hagas caso, de todos modos la próxima clase estoy con ella, si te tranquiliza, puedo hablarle, tú no te preocupes por ello ¿vale? Ahora cambiando de tema, ¿vas a responder a mi pregunta?

Agache la mirada tratando de contener las lágrimas por el recuerdo, aun así le conteste:

-Es mi madre, siempre la dibujo ya que esa es la forma que tengo para recordarla y para decirle que la quiero, es un poco tonto pero siempre lo hago para no olvidarme como es ella, sus facciones, su mirada… además de esa forma recuerdo como era todo antes, los momentos que compartimos, todo lo que vivimos cuando estaba embarazada, cuando nació Veera, cuando me enseño a cuidar de ella, cuando ella murió, son recuerdos tristes pero esa es mi fuente de poder, por así llamarlo, esa es, mi forma de conseguir las fuerzas necesarias para hacer todo lo que hago y cuidar de mi hermana pequeña.

-Wow eso es impresionante, eres una chica muy fuerte, yo generalmente trato de no pesar en mi madre, también la perdí hace dos años, pero prefiero no hablar de ella si puedo evitarlo, ahora estoy viviendo con mis hermanos, mis primas y mi tía Jessibell.

Habíamos avanzado hasta salir del salón, Jesenia estaba hablando con un par de jóvenes, una chica delgada de pelo negro azabache y ojos azules y un chico de cuerpo atlético de cabello dorado y el mismo tono de ojos. Athremisa no se encontraba por el pasillo, mire a Elías a la cara y le conteste:

-Lamento mucho lo de tu madre, debió de ser especialmente duro para ustedes pero al menos sé que puedes comprenderme, porque ya sabes lo que se siente.

Elías sonrió, una sonrisa perfecta, deslumbrante, levantó la mano derecha un poco dudativo, acercó su mano hacia mi rostro y la posó en mi mejilla, trazó la línea de mi mejilla con su dedo y retiró una lágrima que se me había escapado, me dijo:

-No debes llorar, arruinaras tu hermoso rostro con esas lágrimas

Jesenia estaba viendo la escena con los ojos desorbitados al igual que los chicos que estaban con ella, Elías rió por lo bajo y yo me ruboricé y baje la cabeza, un pensamiento que no era mío se eclipso en mi mente:

-Denise, ¿Quién es ese chico tan guapo? ¿Y qué hace acariciándote?

Volví la mirada hacia la dirección de los pensamientos, con el temor que fuera Elsie y me dijera que ella me lo había advertido, pero no, vi a María aproximándose a mí con una mirada llena de sorpresa, le respondí con el pensamiento tratando de no mostrar emoción alguna en mi rostro:

-María por favor contrólate, después cuando estemos solas te lo explico todo con todo lujo de detalles, pero por favor ahora haz de cuenta que no has visto nada relevante, no lo hagas mas difícil para mí, ¿Por favor?

María sonrió asintiendo con la cabeza, Elías volvió la cara hacia María y retiro la mano de mi rostro, nos miro como si sopesara las similitudes con algún parentesco, sonrió de nuevo y yo espera a que María se acercara para hablar:

-María, quiero presentarte a Elías – volví la vista hacia Elías, le sonreí y le dije – Elías, quiero presentarte a mi hermana María…

María le tendió la mano a Elías y él se la estrecho, María le miro dudativa y yo pude escuchar los pensamientos de María:

-Es un brujo, apenas está descubriendo su potencial, si es que no se ha dado cuenta que lo tiene, además posee linaje, si llega a practicar como controlarlo, puede llegar a ser mucho mejor que yo – se detuvo en sus pensamientos como si quisiera catalogar su poder, después de un momento continuo con su examen – Es un rastreador y toma toda su energía del Sol, por lo que en la noche es deficiente y por lo que he sentido en el transcurso de mi mañana no es el único. Ya que he detectado por lo menos a cinco personas con potencial y dos de ellas son aprendizas, y el resto aun no lo he averiguado.

- Un placer conocerte, Elías – María sonrió y volvió la cara hacia mí, me pasó el brazo por mis hombros y me preguntó:

-¿Qué clase tienes ahora, De?

-mmm, tengo trigonometría – le respondí, fruncí el entrecejo mirando sus glaciares ojos, le pregunte con el pensamiento:

-¿Es malo? ¿Tiene alguna relación con nuestros atacantes?

-No – respondió María en el mismo sentido de pensamiento – No es malo o si lo es, entonces no tiene nada que ver con los que nos atacaron en Brasil.

-Yo también tengo trigonometría De, vamos a clases – me dijo María, luego pensó:

-Me debes una explicación… No se te olvide

Volví la vista hacia Elías y me despedí:

- Adiós Elías, tal vez coincidamos en alguna otra clase.

-Adiós De, espero que sí – le tendí la mano a Elías y este me atrajo hacia él para darme un beso en la mejilla, ambos volvimos la vista hacia Jesenia que parecía que iba a estar fuera de sí en cualquier momento, soltó mi mano y yo me reí por lo bajo, María le tendió la mano y también se despidió:

-Adiós Elías, ha sido un placer conocerte

-El placer ha sido extrañamente mío – dijo Elías, María le miraba como si mirara una antigua pieza en una nueva colección de un museo.

Empezamos a caminar hacia otro bloque donde el profesor Jhonson nos estaría esperando, María frunció el ceño y me pregunto con la mente mientras tomaba mi mano para tener el mayor contacto y no perder detalle:

-¿Y bien?

Suspiré, tratar de escapar de los interrogantes de María era tan difícil que desistí de intentarlo. Deje correr mi mente desde el momento en que entre en el salón para mi clase de Biología, cerré los ojos por unos segundos, luego los abrí, María vio todo lo relacionado con mi mañana, María entrecerró el entrecejo cuando le mostré la conversación de Athremisa y Jesenia; un surco en su frente le quitaba la belleza de sus facciones, cuando le mostré los últimos detalles de mi mañana hasta su entrometimiento me pregunto:

-¿Crees que ellos…? – María dejo la pregunta en el aire y yo le conteste:

-Aun no sé María, todo esto es muy confuso, Athremisa tiene más instinto, es más emotiva y se deja llevar por sus emociones en cambio Jesenia es más racional, tiene más voluntad y sabe controlarse… ¿Tiene algo que ver eso?

- Aun no lo sé, pero tendremos que decírselo a Elsie, a Johan y a la abuela, no nos podemos dar el lujo de estar aquí si hay más personas como nosotros en este lugar… nos podrían dar caza más rápidamente si rastrean la actividad mágica.

Llegamos al salón y rememoramos sus recuerdos comparándolos con los míos, María había detectado con su singular don a cinco personas tres mujeres y dos hombres, y yo con el mío a tres: Athremisa, Jesenia y Elías… ¿Elsie encontraría a algún otro? ¿Johan al verse rodeado e influenciado de actividad mágica, desarrollaría alguna habilidad?

Desterré de mi mente esos pensamientos, el profesor Jhonson, un hombre moreno, corpulento y alto, de un muy mal carácter impido que habláramos cuando ingresamos al salón, y aun no había comenzado la clase, tampoco pudimos hacerlo con nuestro singular don durante esta, ya que teníamos que estar lo suficientemente concentradas para poder entender lo que explicaba.

Aquella hora de trigonometría se hizo lo suficientemente corta, para el alivio mío; después de esta clase yo tenía literatura con la profesora Katie Jhonson, esta clase la tenia compartida con Johan mientras que María tenia historia, entre en el salón de clases con mi hermano, él me abrazó por la espalda y nos sentamos juntos en una mesa, poco a poco los otros alumnos fueron llegando y acomodándose en los otros sitios libres, la profesora Katie llegó, miró a su alrededor y se fijo en nosotros, al parecer ya tenía conocimiento de los alumnos nuevos porque nos hizo pasar al frente para presentarnos a los demás compañeros, nos levantamos y avanzamos al frente.

Iba a empezar mi presentación cuando la puerta se abrió y entraron Elías y Jesenia, Elías tomo asiento detrás de mi mesa y esta vez se sentó junto con su acompañante, miré a la profesora y luego me dirigí hacia mis compañeros:

-Hola a todos, me llamo Denise Stephan Korganoff, tengo 17 años, soy colombo-brasilera, vivo con mi abuela y mis hermanos, estamos recién mudados a Barcelona y pues… bueno espero llevarme bien con todos ustedes, gracias.

Le sonreí a la profesora Jhonson y me dirigí hacia mi asiento, mire a Elías y este me sonrió al igual que Jesenia, volví la vista al frente para escuchar la presentación de Johan:

-Hola, me llamo Johan Steven Korganoff, soy hermano de Denise, tengo 20 años y pues bueno, espero tener de amigos a muchos de ustedes, gracias.

Johan camino con su aire desgarbado y de gracia, se sentó junto conmigo, le sonreí mientras me abrazaba y yo me refugiaba en su abrazo, sentí sus instintos activarse así que le pregunte muy bajo:

-Johan ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Qué tienes?

Johan me miro con cara torturada, me dijo muy bajo:

-Estoy preocupado por María, hace mucho que no estoy separado de ella y me hace sentir extraño… lo siento De, sé que a ella la quiero más que a todas ustedes y es injusto porque todas son mis hermanas pero…. No puedo evitarlo ¿Me comprendes?

Le sonreí y le dije mientras le apretaba más a mí:

-Te entiendo, en realidad estaría celosa de ella si no fuera porque Elsie me quiere de la misma forma y porque yo quiero a Veera igual…. No te preocupes y trata de relajarte, nadie la sorprenderá con su extraño don… además esta es la última hora antes del almuerzo y la podrás acaparar para ti solito

Johan se relajó pero estaba ansioso, la profesora Jhonson empezó su clase de la que no puse el menor cuidado de atender, nos dejo de compromiso un resumen de la literatura Shakesperiana y nos dejo salir con quince minutos de anticipación antes de que comenzara el almuerzo, Johan estaba cada vez mas ansioso mientras hacíamos fila para comprar el almuerzo y luego nos dirigimos hacia la mesa que estaba libre al fondo de la cafetería, Johan estaba muy intranquilo mirando a las puertas y me exasperaba.

Yo no soporte más tanta presión y saque del bolsillo de mi chaqueta un móvil y marque el número de la casa, sonó tres veces y estaba a punto de colgar cuando mi abuela contesto:

-¿Hola?

-¿Abuela? Hola abuela ¿Como estas?

-¿De? Oh cariño, estoy bien, muy bien ¿Qué tal ha sido tu día cariño?

-muy bien abuela ¿Abu? ¿Veera está bien?

-Oh De, Veera está muy bien, tranquilízate, está en el colegio y sale a las 2:45 P.M. yo misma iré a recogerla

-Está bien abuela, gracias…

-de nada cariño, es muy raro ese fenómeno protector que hay entre ustedes, pero lo entiendo ¿Cómo están tus hermanos?

-Johan está muy ansioso y nervioso porque no ha visto a María, a Elsie no la he visto y con María tuve clase hace dos horas, ¿Abu? Ahora que recuerdo… hemos encontrado ocho personas como nosotros…

-¿Cómo? ¿Los vieron? ¿Cómo se dieron cuenta?

-Pues María detecto a cinco personas aunque no ha identificado a ninguna, yo detecte a tres y los acabo de conocer, todos pertenecen a la misma familia y estudian conmigo, aun no he hablado con Elsie, así que no se si ella ha encontrado a alguien… y estate tranquila abuela que nadie nos ha visto, es más, creo que ni siquiera ha habido alguien con la capacidad de detectar la magia en este lugar.

-Oh cariño, ten cuidado y cuida a tus hermanos ¿Vale?

-Vale Abu, te quiero

-y yo a ti mi querida niña, llámame después de que hables con Elsie... mi niña por favor controla tu genio para que no nos metas en algún problema

-vale abuela, te quiero, adiós.

-Adiós De.

Corte la comunicación y guarde mi móvil dentro de la chaqueta, un par de manos taparon mis ojos y escuche a Johan repartir besos, eso significaba que Johan estaría besando y abrazando al objeto de su adoración, por lo que la que me tenia atrapada era…

-Elsie, ven siéntate a mi lado, necesitamos hablar es algo importante, ¿María? ¿Has puesto al corriente a Elsie?

-no, no hemos tenido tiempo…

Asentí con la cabeza, Elsie entrecerró el ceño y me pregunto.

-¿Qué pasa, De? Me estas asustando…

Decidí ir al grano antes de empezar a dar rodeos, ya que lo que menos quería era hacer enfadar a Elsie:

-María y yo hemos detectado actividad mágica de diferentes personas, ocho en total y tenemos la hipótesis de que todas pertenezcan a una jerarquía, a una familia…

-Entonces – me interrumpió Elsie – no son ocho, sino diez, dos jóvenes, un chico y una chica que están en mi grupo también están dotados; la chica puede desviar cualquier cosa, ya sea magia, un objeto físico o un objeto mental, mientras que el chico puede controlar el fuego a su antojo, aunque creo que no puede llegar a manejar los otros elementos.

Me dirigí a María y le pregunte:

-¿María? ¿Puedes buscarlos aquí? ¿Sentirlos?

María cerró los ojos y se concentro al máximo, un flash de luz cruzo por su mente, Elsie y yo lo percibimos de pronto abrió los ojos y nos dijo:

-No, la chica escudo me está bloqueando, Denise ¿puedes bloquearla, penetrarla?
-Déjame ver – le dije mientras cerraba los ojos y busque el bloqueo, logre pasarlo y me di cuenta que esa era una reacción natural en ella, ya que siempre lo hacía para proteger a todos los que estaban con ella, confundí sus pensamientos y baje su escudo protector, le hice señas a María que hizo lo suyo propio y empezó a restearlos.

La chica que tenía bloqueada se dio cuenta que había bajado su escudo, pero no supo quien lo había hecho, por lo que miro a su alrededor y luego se dirigió a Elías:

-Señor, nos están rastreando – Elías abrió mucho los ojos y le pidió que se explicara, ella continuo – alguien ha logrado bajar mi escudo y hay otra persona que está buscando y detectando la habilidad mágica que halla en ese salón, no puedo decir donde están porque su energía es muy difusa y mi escudo no siente la dirección exacta de procedencia.

Muchos de los que estaban con Elías empezaron a mirar a su alrededor para encontrar algo anormal, Athremisa clavó sus ojos en los míos, por lo que le hice una señal a María para que se detuviera e hice que la chica que tenia bloqueada volviera a alzar su escudo, Elías se dio cuenta del cambio, miro a Athremisa y siguió el recorrido de su mirada hasta que se encontró con la mía, toco el brazo de su hermana y esta le miro, liberándome así del poder de su mirada, yo aun estaba dentro de la cabeza de la chica escudo así que logre escuchar la riña que ellos mantenían:

-Athremisa, ¿Qué te hace pensar que Denise puede hacer eso?

-Es que nunca había pasado esto hasta hoy… no te das cuenta, precisamente hoy que ellos llegan nuestras defensas son diezmadas ¿Y si ellos hacen parte de los Lé Foscor? ¿Y si están rastreándonos para darle el chivatazo a Dorotea?

-Lo dudo mucho – interrumpió Jesenia – sabes que yo puedo sentir las emociones negativas, puedo detectar la maldad, la mentira, el engaño y todas esas emociones en una persona y ellos están libres de todas esas emociones, bueno, menos del dolor y el resentimiento… ¿Me gustaría saber porqué?

-Porqué… ¿Qué? – pregunto Athremisa

-Porque tienen resentimiento y dolor encima…

-Yo lo sé – dijo Elías – ellos perdieron a su madre, a sus hermanos y a sus amigos hace dos años, para ellos ha sido duro, muy duro, si no me equivoco – dijo un poco pensativo – creo que ellos perdieron a su familia al mismo tiempo que nosotros

-Espero que te equivoques – dijo Athremisa con claras intenciones de matarlo – Bueno mientras eso sucede, quiero que no desconfíes de ella ni de sus hermanos – luego se dirigió hacia la chica escudo – Mily, ¿está seguro todo? ¿Sabes que han hecho?
Mily asintió con la cabeza, aun no había salido de su mente por lo que pude escuchar lo que contesto:

-En realidad parece que estuvieran viendo a ver con que se enfrentaban – miro con cara mortificada a Elías y continuo – lo que me preocupa es que mi escudo haya sido diezmado, eso significa que no soy lo suficientemente segura para ustedes.

-Mily – dijo Elías con reproche – eres totalmente segura para nosotros y vos no vas a dejar de serlo – luego se levantó de la mesa y les dijo:

-Chicos, tengo algo que hacer ¿Emmanuel, puedes venir conmigo?

-Claro – el chico de tez canela y pelo dorado de ojos azules que estaba hablando con Jesenia cuando yo estaba con Elías se levanto - ¿A dónde vamos?

- Ya te lo explico – dijo Elías – por ahora solo acompáñame.

Elías camino con gracia seguido por Emmanuel, yo salí de la mente de Mily, regresé a mi cuerpo con mis hermanos y abracé a Elsie, ella y María me interrogaron con su mente:

-¿Qué pasó, Denise?

-Ellos saben de algo, saben de nuestra presencia, la chica escudo se dio cuenta, por lo tanto debemos ser cuidadosos pero no sabe quien lo produjo. Athremisa sospecha de nosotros pero Elías le prohibió siquiera pensarlo. Ahora él quiere hacer algo y lo más probable es que haga algo para que yo lo acompañe. Por lo tanto tenemos que actuar con naturalidad, como si no supiéramos nada de lo que paso en la otra mesa.

Volví mi cara hacia Elsie y le sonreí mientras le decía:

-Elsie utiliza tu don para mirar si va a pasar algo ¿puedes?

-Claro – Elsie me abrazó y cerró los ojos, me apoye en ella y cerré los míos también. Elsie me vio de pie al lado de mi porshe hablando con Elías y Emmanuel pero no vio nada fuera de lo normal, ni nada que comprometiera nuestro futuro, así que abrió los ojos y me miro, me acaricio la mejilla y yo los abrí, le dije con una sonrisa en la boca:

- ¡¡¡Gracias!!!

Ella sonrió y me dijo:

-No hay de que

-Si llega a pasar algo, te pido que me rastrees con ayuda de María y me busques, ahora hay viene Elías así que actúen normal.
En efecto Elías se acercó a nuestra mesa junto con Emmanuel, yo volví a cerrar los ojos y me recosté en Elsie, cuando Elías llego me llamó:

-¿Denise? – iba a abrir los ojos pero Johan dijo primero:

-Está durmiendo, ¿para que la necesitas?

-quisiera hablar con ella para el trabajo de biología

Supe que está demandando solamente mi atención por lo que Elsie me pregunto con la mente:

-¿Vas a seguir durmiendo?

Le respondí con el pensamiento:

-Despiértame

Ella me zarandeo un poco y yo abrí los ojos un poco pérdida, me levante de su regazo y mire a Elías con cara de desconcertada, el hablo:

-De, me permites un momento, necesito hablar contigo sobre el trabajo de biología, si no te importa claro está.

- No, no, en absoluto – me levante de mi asiento y mire a mis hermanos, les dije con la mente:

-Ya saben si pasa algo, me buscan

-lo sabemos – respondió María – voy a estar especialmente atenta a ello

-gracias Mary – le conteste, le di un beso a Elsie y me despedí de María y Johan:

-Nos vemos en clase

Elías y Emmanuel se empezaron a alejar hacia el parqueadero, yo les seguí, se volvieron hacia mí y me preguntaron:

-¿Dónde podemos hablar con tranquilidad?

Le mire y le respondí con una sonrisa.

-En mi carro – me enfilé hacia mi porshe turbo 977, ellos me siguieron me apoye en el capón y coloque mis piernas en el parachoques del carro contrario al mío y me cruce de brazos, Elías se coloco frente mío a mí izquierda recostándose con seguridad sobre el otro carro y Emmanuel en el otro lado, le pregunté:

-¿Y bien? ¿Puedo saber por qué traes a una mole para hablar conmigo?
Elías rio por lo bajo; Emmanuel puso la cara contrariada como si quisiera que le explicara quien era la mole, sonreí y relaje un poco mi posición colocando mis manos y brazos al lado de mi cuerpo.

-Athremisa piensa que eres extraña y que puedes llegar a ser diferente. – dudo un poco en seguir, yo asentí con la cabeza y lo apremie para que siguiera, el respiró y asintió – mis hermanos, mis primas y mis amigos también lo creen, tu sabes que yo te comenté que Athremisa y Jesenia son habilidosas.

-¿Y? – pregunte quiéranos que fuera al grano.

-Pues quería saber o mejor dicho corroborar, si eso es cierto.

-¿Que te hace pensar ello? Bueno el que yo sea rara – lo que me proponía era no dejarle ningún cabo suelto donde él o sus hermanos pudieran especular

-Pues muchas cosas, digámoslo de este modo, tenemos muchas similitudes, tu familia y mi familia, mis hermanos con los tuyos, tu y yo

-¿Cuáles similitudes? – interrumpí un poco airada y tomando la defensiva, no quería que empezara a creer que nuestras semejanzas iban a marcar nuestro futuro juntos.

-Nuestras madres murieron hace dos años, dime ¿Fue el 15 de Septiembre del 2.007? ¿Fue después de una fiesta?

Dude un momento, no sabía cómo había sabido la fecha, yo no sé la había dado y dudaba que mis hermanos se la hubieran proporcionado

-Si – le contesté en un susurro, le mire con los ojos anegados en lagrimas, él sabía que mi madre era lo más preciado para mí, no sabía que se proponía al sacar a colación ese tema.

-Ahora contéstame algo – continuó sin inmutarse por mis lágrimas o quizás motivado más por ellas – ¿Los que la mataron junto con los de tu familia, fueron un personal llamados Paradines o Caballeros de las Armas? ¿No iban vestidos con túnicas de color café como los clericós? ¿Que llevaban? ¿Espadas y puñales? ¿O por el contrario llevaban armas de fuego? – se detuvo cuando escondí mi rostro entre mis manos, no sabía si iba a tomar esta acción como una confirmación.

Me dejo sosollar y llorar, colocó una mano sobre mi hombro. Él ya sabía mucho sobre mí, tenía que hacer algo que no me agradaba en absoluto... Debía ser cruel con él, apartarlo lo suficiente de mi familia antes de que lo que yo era le terminara dañando al igual que sucedió con mis hermanos y mi madre, y también debía hacerlo para salvar al resto de mi familia.
Quité su brazo de mi hombro, le mire con todo el odio que pude disimular y le grité:

-Mira Elías Saint-L'Blanc, no sé como averiguaste eso de mi familia. No sé como lo conseguiste o a quien le preguntaste.
Solo quiero que me dejes S-O-L-A, olvídate de que me conoces y más nunca quiero que hables de mi madre. No sé porque la mataron, solo sé que ahora ni ella, ni mis hermanos están conmigo.

Me volví camino hacia la cafetería, cuando estuve a tres metros alejada de él, volví la vista hacia él y le dije:

-Ve y dile a TU familia y a TUS amigos que MI familia no ha diezmado su defensa – me detuve abruptamente a este punto, lo mire de nuevo y sin importarme si esto me iba a conllevar a algún problema agregue – la que diezmo su defensa... fui YO

Salí corriendo y entre en la cafetería, corrí hacia Elsie y me eche en su regazo a sosollar, María y Johan estaban aprovechando el tiempo comiendo. Un dolor agudo atravesó mi pecho y mi estomago, Elsie y María lo sintieron.

Ellas sabían lo que significaba, me eche a llorar con más fuerza que hice que Johan interrumpiera su labor de comer para reprenderme:

-Deja de llorar ¿Porque siempre lo tenes que hacer cuando comemos? ¿Es que te lo habes tomado por costumbre?

Iba a hablar pero Elsie le dijo:

-Déjala, no ves que este es el momento que ella mas compartía con mamá y este es el momento más triste para ella, trata de imaginar que tu compartes la hora del té con María, si ella llegase a morir, esa hora para ti seria especialmente triste porque te hace recordarla, así se siente Denise.

Observe a Elsie y la cara mortificada que me había puesto, volví la vista hacia Johan y vi la forma como se mofaba de mi hermana y del dolor de mi madre.

La ira incrementaba dentro de mí, sabía que Johan no sentía lo mismo que mis hermanas o yo, pero ello no le daba pie para burlarse del dolor que sintió nuestra madre cuando la mataron, seguía mirando a Johan y concentré todo el odio que pude en él, le dije:

-Johan Steven Korganoff Brandt, TU no sabes lo que se siente estar en el mismo lugar que tu madre a la hora de su muerte, TU no sabes lo que es sentir que a tu madre le atraviesen el pecho de un mandoble, TU no sabes lo que es ver que a tu madre la han matado para salvarte a ti, TU no sabes lo que es sentir lo que sintió en sus últimos instantes de vida, TU no sabes lo que es ver a tu madre sonreír antes de expirar, TU no sabes lo que se siente escuchar por sus últimas palabras la petición de cuidado y el dolor de llevar con fuerza el resto de tu familia, TU no sabes lo que es dejar a tu madre sufriendo para poder escapar, TU no tuviste que vivir eso, ASÍ-QUE-NO-HABLES.

A este punto mi voz había incrementado hasta el punto de la histeria y toda la cafetería nos estaba observando, me iba a echar a llorar en el regazo de Elsie de nuevo, pero Elías entró en ese momento que no hice más que tomar mi chaqueta y mi mochila para salir corriendo hacia el parqueadero, tropecé con Elías y Johan se levantó de su asiento, Elsie le tomó de la mano por lo que Johan desistió de seguirme, a los pocos segundos el suave ronroneo de un porshe se escucho pasando a toda velocidad vía a la autopista.




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5 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Dom Sep 26, 2010 10:12 pm

wowwww!!! perenela!!!
esta buenisima la historis, y no lo digo solo x ser condescendiente contigo, s q d veras esta buena... cuando cuelgas capi????
hazlo pronto si??? kiero saber q pasa luego... plissss
ya tienes una fan aki

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6 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Dom Sep 26, 2010 10:32 pm

Perenela wow me encanto el prologo! Continuare leyendo mañana porque ahora es muy tarde!!! Pero lo que leí me motivo xD

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7 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Lun Sep 27, 2010 1:26 am

pues siguele criis, esta bunisimo el fic.
Felicidades perenela

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8 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Lun Nov 08, 2010 8:50 pm

Sorry a todos si los deje colgados un poquito, es que como he estado algo ocupada con mi nuevo trabajo (estoy feliz... tengo trabajo nuevo, teno trabajo nuevo *bailando*)...

Bueno les dejo otro cap para que se entretengan




Geisha, Guerrera y vampira... ¿Quieres intentarlo?
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9 Re: El Circulo De Las Cuatro Piedras de Luna el Lun Nov 08, 2010 8:53 pm

Capitulo 4
La Protección


Me detuve en el arcén cuando el paisaje agreste incrementaba a la vista desde mis ventanas, había manejado por más de dos horas y estaba a unos 15 Kilómetros de Valencia, había perdido el control de mis emociones y mis palabras, ahora ¿En qué problema iba a meter a mi familia?

Aunque no me gustaba admitirlo, la abuela tenía razón… como siempre.

Trate de olvidarme del dolor lacerante que atravesaba mi pecho y mi abdomen, sabía que ese dolor no es mío propio, era el dolor que mi madre sintió cuando la mataron.

Yo podía sentir todo lo que sintió mi madre, porque ella paso todos los sentimientos, emociones, conocimientos y sus poderes hacia mí, yo era su hija predilecta, y aunque no sabía porque, ella delegó toda su mente a mí antes de morir.

-De, algún día entenderás lo que hago hoy – me dijo esa vez que estaba tendida en el suelo, minutos después de haber sido apuñalada – eres una chica especial, mucho más especial que tus hermanos porque una responsabilidad mucho más grande recae sobre tus hombros, por eso voy a regalarte todos mis pensamientos, mis conocimientos, mi vida entera…. Te la regalaré.

Después de decir eso, me tomo de las manos y empezó a decir palabras en latín y en forma baja, todo lo que fue su vida, sus conocimientos, sus sentimientos, cruzaron por mi manos… desde su corazón y su alma hasta la mía… empecé a sentirlo como si fuera yo la que lo hubiera vivido.

La abuela me dijo que mi madre tenía muchas cosas que enseñarme y que no logró hacer cuando estaba en vida y que yo tenía que descubrir muchas cosas de ella, ahora que poseía sus memorias, entendía porque…. Pero aun tenía que descubrir muchas cosas que mi madre me ocultó… sobre todo porque yo era más fuerte físicamente y mágicamente efectiva cuando es de noche y hay luna creciente.

Estaba cayendo el sol a pleno esplendor pero aun no sabía que iba a hacer, volví a encender el carro y seguí adelante. Tres kilómetros después vi una calle trifurcada y entré siguiendo el sendero, apague el motor del carro y salí del automotor, me adentre en la vegetación y empecé a ver a mi alrededor, me adelante aun mas mirando hacia el cielo, que no me di cuenta cuando tropecé con algo suave y mullido, me caí y empecé a maldecir en un fluido francés. Agache la vista hacia el suelo para ver con que fue que tropecé.

La sorpresa me pudo más que la emoción. Tendida a mis pies había un puma hembra y un par de cachorros, todos de pelambrera color miel, me acerque a ellos. Pude vislumbrar un charco de sangre y al volver la vista me di cuenta de que uno de los cachorros y la puma hembra estaba muerta, el otro cachorrito, un puma macho, estaba rezagado a su madre, le tome en mis manos y reacción adjunta este me mordió.

Le solté, este se volvió a rezagar con su madre y me sostuvo la mirada, me senté en la grama y me concentre lo suficiente para poder entrar en la mente del cachorrito, escuche las constantes suplicas en su cabeza, suplicas por su madre, intente moverla pero ya estaba rígida y pesaba mucho, mire al cachorrito y limpie las lagrimas de mi rostro y le dije:

-Ella ya no está bebe, ella ya está muerta, ven aquí – dije tomándole de las patas – tranquilo yo no te voy a hacer daño, cuéntame que fue lo que paso…

El pequeño puma empezó a mostrarme una serie de imágenes en su cabeza, hombres con pistolas y escopetas, ruido de disparos, la persecución que los tenían, la furia de su madre, el tiro que les había dado a ella y a su hermana, la recomendación de su madre que se quedara quieto junto a ella, el intento de los hombres en llevarse a su madre, el otro hombre que los ahuyentó a ese punto de la persecución, la tranquilidad momentánea y poco después mi llegada.

-Tranquilo – le dije acariciándolo con ternura – ya estás bien, estas a salvo, por ahora no te puedo llevar conmigo, me encantaría, pero tengo que pedir permiso a mi abuela, pero te prometo que vendré mañana y te traeré comida para ti, por ahora debes esconderte.

El pequeño puma me miro y con su mente me mostro una imagen de su manada, yo le pregunté:

-¿Es seguro que tu estés allá?

El puma me asintió con la cabeza y me dijo que era más seguro para el que quedarse solo en el bosque, me levanté con él en mis brazos y estaba a punto de dejarle en el suelo cuando escuche gritos:

-Elías ¿Qué pasa?

-He sentido magia de este lado de la rivera, casi a la salida sur, la que va para Valencia

Me sentí descubierta, no sabía que el lugar donde estaba pertenecía a la familia de Elías, tome el cachorrito más fuertemente en mis brazos y Salí corriendo para subir a un roble que estaba a pocos pasos de mi, empecé a escalar a las ramas más altas perdiéndome entre las capas de los arboles, pero aun así pude escucharles:

-¿Estas seguro? Yo no veo a nadie, ni siento nada – dijo Athremisa.

-Estoy totalmente seguro – respondió Elías

-Esperen, siento algo, es un olor nuevo, no lo había sentido antes – dijo un hombre joven que estaba junto a ellos.

-¿Un olor nuevo, Ishmael? – dijo una voz suave que reconocí como la de Jesenia

-Si, es más dulce que el de ustedes – volvió a decir Ishmael – el rastro se pierde aquí – volvió la vista hacia los arboles, me sentí demasiado nerviosa por el miedo de que me descubriera, el continuo – pero se acentúa en los arboles

-Aquí también se pierde el rastro de la magia – dijo Elías – ¿puedes seguirla, Ishmael?

-En tres segundos – dijo regodeándose Ishmael.

Supe pues que iban a ir tras mi cuello, me desesperé y trate de concentrar toda mi energía para tratar de bloquear siete mentes y me diera el tiempo suficiente para hablar unas palabras con el cachorrito y huir.

Ya estaba familiarizada con la mente de Athremisa por lo que no me fue muy difícil localizarla. Su energía era más densa cuando se concentraba, entré en ella y vi con quienes estaba.

Había cuatro hombres y tres mujeres. Además de Athremisa, estaba Elías, Emmanuel, Jesenia, Mily y dos hombres que no había visto y no podía identificar: uno era alto, pálido, realmente joven y apuesto, era de facciones fileñas muy marcadas y de un aire dulce como las de Elías; el otro era más bajo, grueso, bronceado y de facciones fileñas y más suaves, como las de Athremisa.

El chico pálido miraba hacia los arboles en mi dirección y trataba de seguir alguna esencia perdida en ellos, pude reconocer que él era Ishmael.

Otra parte de mi mente entro en el, me di cuenta de que sus sentidos eran más desarrollados por lo que caí en cuenta que no era un humano, al menos no del todo, hice que llevara una de sus manos hacia su cuello buscando alguna forma que me confirmara mis sospechas, tropezó en con su propia cicatriz en forma de luna y con la redondez exacta de una dentadura.

Trate de conservar la calma aunque fuera un poco imposible. Lo mejor que podía hacer ahora era bloquearlos y largarme lo más rápido que pudiera de este lugar, empecé entrando en la mente de cada uno.

A pesar de que todos tenían formas de pensar diferentes, había muchas similitudes entre uno y otro, utilice su propia energía y la transforme haciendo que todo lo que su cerebro ordenara no lo respondiera su cuerpo.

El efecto era momentáneo, ya que no había logrado perfeccionarlo, pero al menos me daría cinco minutos o un poco más, pero para mí ese era tiempo más que suficiente para poder escapar de una familia en la que uno de sus miembros era un vampiro…

¿Quién sabía quién de ellos había estado jugando con la magia negra avanzada, para crear un vampiro y tener una vida maldita? No lo sabía, pero quien fuera, debía ser una persona que no tenía nada que perder… y tal vez mucho que ganar.

Volví hacia el cachorrito cuando me di cuenta que los chicos ya estaban bloqueados, aun estaba en mis brazos, le dije:

-Debes irte y no debes permitir que ellos te cojan, ve con tu manada que yo vendré mañana por ti, vendré a buscarte.

El cachorrito me mostro varios pumas pequeños como él y me pregunto que como lo reconocería.

Pensé por un momento pues el tiempo se me estaba agotando, saque de debajo de mi blusa el collar que me regaló mi madre, me lo quite y se lo coloque a él cachorrito, le dije:

-Te identificare con esto, me lo dio mi madre y así sabré que eres tú, cachorrito.

Me detuve un momento, aun no le había puesto nombre, pensé varios segundos para ver qué nombre le pondría. Recordé pues los libros de Stephanie Meyer e hice algo inesperado, tome al cachorrito en mis brazos y baje del roble con agilidad e impidiendo que los chicos me vieran, volví a decirle:

-Huye Edward Carlisle, así te llamaras, mañana vendré por ti.

Le solté y el empezó a correr lejos de la linde del bosque, yo corrí en sentido contrario, calculaba que me quedaban por lo menos unos dos o tres minutos por lo que llegue a mi coche y lo puse en funcionamiento.

Metí reversa hasta salir de nuevo a la avenida y no me detuve hasta que avancé por lo menos unos diez kilómetros de regreso, frene en seco y me detuve a respirar agitadamente, se lo tenía que decir a mi familia, porque por mucho que lo negara no sabíamos si ellos podrían hacernos algún daño.

Respiré profundamente tratando de calmarme, muy probablemente tendría problemas en cuanto llegara a casa y también mañana cuando llegara al instituto, pero eso ahora no me importaba, lo único que quería ahora era olvidarme de todo.

Mire el reloj, eran las cuatro y media de la tarde, muy probablemente Elsie estaría de los nervios y Veera estará preocupada por mí. Encendí mi carro y maneje a una velocidad moderada, algo que era demasiado raro en mí, ya que siempre me había gustado el riesgo y la velocidad.

Tres cuartos de hora después estaba atravesando la calle Cartagena, por lo que me quedaban por lo menos unos 15 minutos antes de llegar a casa, trate de relajarme, abrí la cajuela y saque el CD de Mago de Öz, mi agrupación favorita, lo introduje con mis manos temblorosas y la música de aire celta y pagana empezó a llenar el ambiente relajándome un poco pero no lo suficiente como para olvidar lo sucedido.

Empecé a rememorar todo un poco cuando aparque en frente de mi casa, salí del carro aun pensando en ello y no me di cuenta cuando Elsie abrió la puerta con su tez mortificada y una clara expresión de terror remarcada en sus dulces facciones, sus ojos azul turquesa tenían un halo rojo, claro signo de que había estado llorando, una chica de unos diez años, cabello castaño, ojos chocolate y piel pálida salió detrás de Elsie y se acercó corriendo hacia mi gritando:

-¡¡¡¡De!!!! ¡¡¡¡Volviste!!!!

Mis ojos se llenaron de lágrimas de nuevo mientras abrazaba a mi hermana Veera. Sentirme ya en casa hizo que todo fuera un mal sueño, respire profundamente porque creía que el aire me faltaba, la cabeza se me lleno de un mareo interminable, todo me daba vueltas, lo último que vi fue los rostros preocupados de Veera y Elsie y los gritos que esta ultima estaba dando para alertar a toda mi familia.


* * * *

No supe cuanto tiempo estuve ahí, pudo haber sido cinco minutos, o cinco horas, las imágenes de Elías e Ishmael bailaban en mi mente sin orden ni juicio, me detuve un momento en la imagen de Ishmael, la cicatriz en su cuello, no quise abrir los ojos, pero mi olfato detectó el dulce olor del Jazmín y la Durca en mi habitación, clara reacción de que mi abuela está haciendo combinaciones para traerme de nuevo a la conciencia. Una voz dulce me dijo:

-Si De, es un vampiro, pero no es el vampiro origen.

Una voz algo más suave e infantil pregunto:

-Elsie, ¿ya está volviendo Denise a la conciencia?

Una risa tranquila sonó en mi habitación y luego un ovillo se acomodó a mi lado, mientras que una mano algo fría empezó a acariciarme mi cabello, abracé a Veera con un brazo mientras que con mi brazo libre apreté la mano de Elsie, murmuré:

-L-lo siento

-¿Qué fue lo que pasó Denise Stephan?

La abuela ya había irrumpido en mi cuarto, tal vez alertada por la risa o por las voces, se sentó en el borde libre de mi cama, tenía un frasquito en sus manos con un liquido de color miel, lo agitaba constantemente, no tenia ánimos de hablar, pero ella al igual que mi familia podría compartir los pensamientos, eso sucedía cuando descubríamos nuestros poderes, ladee mi cabeza, aun no había abierto los ojos pero había bastante oscuridad en mi cuarto, como si fuera la caída del crepúsculo o el fin de la noche.

Suspire ruidosamente y empecé a rememorar todo, desde que había hablado con Elías, hasta mi casi encuentro con Ishmael.

La abuela se asustó, me miro con sus penetrantes ojos verdes de tal modo que me obligo a abrir los míos, estaba rabiosa, lo sabía, pero yo no podía impedir que estas cosas me pasaran, ella lo entendió y me dijo:

-Sinceramente estoy considerando la idea de que todas ustedes han salido iguales que su padre, un gran imán atrayente de los problemas, al parecer la esencia de su madre casi se ha perdido, fuera así si no fuese porque Johan es más sensato y racional, si fuera por ustedes ya habríamos muerto desde hace mucho tiempo.

Luego se dirigió a Veera:

-Espero que tú salgas igual a tu madre porque no soportaría tener otra problemática en casa.

Volvió a dirigir su mirada hacia mí, como si analizara completamente mi integridad, yo me sentía totalmente bien, pero la imagen física que proyectaba no era la mejor.

Estaba llena de arena, hierba, astillas de madera, a decir verdad, yo estaba hecha totalmente un asco, mi abuela termino su análisis visual y me dijo:

-¿No hay un lugar en el mundo donde tú no te metas en problemas? Cuando estábamos en Brasil conoces a uno de los Le’ Foscor y a la final nos atacan, nos vamos a Inglaterra y terminas involucrándote con el prometido de Alistair, vamos a Francia con tu tía, mi otra hija y terminas descubriendo no-se-que en la Pyrámide Inverse, nos vamos a ver a los Ammonitas, que fueron grandes amigos de tu madre y te involucras con el hijo del jefe, le enseñas las artes de la guerra con tal de que te deje entrar en las tumbas, y tu vas y las profanas, vamos a los montes de Kinosaji y te tienes que liar en disputa con una de las Guerreras de Malabar, nos damos otra oportunidad y venimos aquí y lo primero que haces es decir a los cuatro vientos que eres una bruja y le lías con lo primero riesgoso que encuentras como un vampiro. Llegadas a este punto creo que no tengo otro remedio que hacerte la protección.

-Lo siento abuela – dije sentándome en la cama – pero no tengo la culpa de que los Saint-L’Blanc hayan creado un vampiro. Yo soy bruja pero no adivina ¿Crees que es necesario hacerlo? La protección quiero decir.

-Mira Denise Stephan, te prohíbo total y definitivamente que tengas algún tipo de contacto o amistad con esa gente.

Se acerco a mí, acariciándome mi cabello castaño y me miro con una expresión dulce, continuó:

-Eres demasiado valiosa para perderte, por eso tengo que hacerlo.

-Quisiera saber porque soy tan valiosa – dije con un tono de ira en mi voz – Estoy aburrida de que todo el mundo me diga lo mismo, que todo el mundo lo sepa menos yo.

-Algún día lo descubrirás – dijo la abuela levantándose, abrió el frasco que llevaba en sus manos y me dio una cucharada, sabia dulce como la miel pero no era miel, era un brebaje que mi abuela preparaba con extractos de flores dulces y frutas, me dio un beso en la frente y salió, se detuvo en el umbral de la puerta de mi cuarto y me dijo:

-Las respuestas a las preguntas y las soluciones a los problemas nunca llegan cuando uno quiere, sino que por el contrario, lo hacen cuando uno verdaderamente lo necesita. No te desesperes, recuerda que tú lo sabes, solo que no lo has descubierto.

Miró a Elsie y le dijo:

-Ve y busca a María, las espero en el ático en treinta minutos, voy a prepararlo todo para el ritual

-Si abuela – respondió Elsie

La abuela dirigió su mirada hacia mí y me dijo:

-prepárate tu también, te espero pequeña, sabes que todo lo que hago lo hago por tu bien y el del mundo de la magia.

La abuela salió y Veera nos pregunto:

-¿Puedo estar presente De?

-No lo sé cariño – le conteste – pero pregúntale a la abuela

Veera salió del cuarto y Elsie iba a ir detrás de ella, yo le dije:

-¿Elsie? ¿Veera aun no presenta ninguna habilidad? ¿Ningún… don?

-No Deni – contesto Elsie – aun no hemos descubierto ninguno en ella, sabes muy bien que cuando eso sucede podemos escuchar los pensamientos, como sucede en nuestro linaje, en nuestra familia, pero aun no hay ninguno de parte de ella, todavía es una hoja en blanco.

-Me preocupa eso, no quiero que Veera sea igual que Johan, yo quiero que ella sea una bruja de poder.

-Lo sé De, pero tengamos paciencia.

Elsie salió del cuarto y yo suspire, me tire de nuevo en la cama y el grito de mi abuela no se hizo esperar:

-Denise Stephan Korganoff Brandt levántate y alístate

-Ya voy abuela – le dije

Me levante y me quite toda la ropa quedándome solo con la interior, me dirigí hacia mi cuarto de baño, me metí en la ducha y abrí la llave del agua.

Esta estaba tibia, empecé a jugar con el agua haciéndola levitar, algunas veces como bolas cristalinas, otras como corrientes pequeñas que se alzaban igual que las olas de la costa.

Me aburrí de mi propio juego y salí envolviéndome en una toalla color crema, camine en dirección a mi closet, lo abrí y abrí el baúl que estaba guardado en la parte baja, allí era donde guardaba todos mis implementos, los vestidos, un cofre de madera de roble de acebo, los instrumentos, el BOS (Book Of Shadows), los libros, las piedras y las hierbas.

Saque varios vestidos largos y con manga de velo de colores blanco, rojo, azul, azul marino, verde, amarillo, marrón, rosa, naranja, violeta y negro, estaba viendo y tratando de discernir cual era el color que me iba a colocar, cuando llega Elsie y me dice:

-De, utiliza el violeta, es el que vas a usar.

-¿violeta? Pero tú vas de negro.

-Sí, pero nosotras no somos las que vamos a recibir la protección- iba a desaparecer pero volvió la vista y agrego – Veera también va a participar del ritual.

-Pero si Veera no se ha ordenado- dije tres octavas más alto

-Lo sé, pero la abuela necesita un pentáculo para pedir la protección y Veera se ofreció en ayudar al igual que Johan.

-Hay por todo lo que es divino en este mundo… la niñata esta me va a terminar matando de un susto o de un disgusto.

-Lo mismo puedo decir yo de ti – replico Elsie mirándome con enfado, luego agrego – alístate rápido, dentro de diez minutos empezamos, sabes cómo es la abuela con los rituales.

Tome el vestido violeta y lo deje en la cama mientras guardaba los otros en el baúl, tome el cofre pequeño de madera de roble de acebo, tenía un tallado único y muy especial para mí, era el tallado del escudo de armas de mi familia, un caldero con un circulo en el centro y adentro de este un pentáculo y un ojo en la mitad.

Lo abrí y saque un collar de oro con una amatista violeta de dije, una pulsera y un par de aretes largos que hacían juego con el collar, lo deje encima del vestido y guarde el cofre, me dirigí hacia la parte de arriba de mi closet y saque unas sandalias de piso del mismo tono violeta.

Me vestí y me mire al espejo, estaba bonita, pero aun me faltaba desenredar mi cabello y arreglarlo. Lo desenrede y lo sujete solo con dos hebillas de color violeta, salí de mi cuarto y me dirigí hacia las escaleras del tercer piso que van rumbo al ático, mi abuela y mis hermanos ya estaba allí.

Había un pentáculo perfecto en el suelo y al centro de este habían nueve velas blancas puestas alrededor con un espacio bastante amplio para que estuviera una persona de pie, afuera de la estrella habían cuatro velas, una verde al sur, una blanca al este, una roja al norte y una azul al oeste para llamar a los atalayas o guardianes.

La abuela estaba en la punta del centro en la parte superior, Elsie estaba a su derecha, Johan a su izquierda, al lado de Johan en la parte inferior estaba María y al lado de Elsie estaba Veera, cada uno formaba una punta perfecta del pentáculo, la abuela me miro con sus profundos ojos verdes y me pidió que me acercara, me dijo:

-Estaba a punto de llamarte, ponte en el centro, adentro de las velas, esta noche los dioses, los atalayas y tu vais a ser los venerados, a partir de ahora vas a recordar todo y vas a saber muchas cosas, en cuanto empiece a suceder, por favor, ven a verme ¿vale?

Asentí con la cabeza, tenía un nudo en la garganta y no podía articular palabra, tal vez y si lo que la abuela decía era cierto a partir de ahora podre saber quién soy y porque soy más especial, como mi madre, mis hermanas mayores y mi abuela siempre me lo habían dicho.

La abuela se dirigió a la parte de afuera de la estrella, donde estaban las cuatro velas, se coloco en la vela este, la del atalaya del aire y dijo:

-Oh señor y guardián del este, atalaya del aire, te invito a que estés hoy en mi circulo, bienvenido seas.

La abuela encendió la vela blanca, el humo que esta desprendió formo un remolino, con el rostro y los hombros de un hombre, con barba y semblante dulce, la abuela asintió levemente, luego se dirigió a la vela norte y dijo:

-Oh señor y guardián del norte, atalaya del fuego, te invito a que estés hoy en mi circulo, bienvenido seas.

La abuela encendió la vela roja, el humo que se libero formo otra figura, esta era otro hombre, pero con un rostro más fileño, sin barba o gigote, su rostro era sereno, pero en ocasiones fiero como el fuego, mi abuela volvió a asentir y se encamino a la vela del oeste, dijo:

-Oh señora y guardiana del oeste, atalaya del agua, te invito a que estés hoy en mi circulo, bienvenida seas.

La abuela encendió la vela azul, el humo se libero formando otra figura, esta vez era una mujer de larga cabellera, andares dulces, refinados y muy místicos, la abuela hizo otro asentimiento, solo que más pronunciado y se dirigió hacia la última vela, la vela sur, dijo:

-Oh señora y guardiana del sur, atalaya de la tierra, te invito a que estés hoy en mi circulo, bienvenida seas.

La abuela encendió la vela verde, y esta con su humo, formo otra figura, otra mujer, impasible, de semblante firme y estable pero de mirada dulce y cabello corto, la abuela hizo una inclinación de cabeza más grande y se dirigió hacia la punta central de la estrella, la abuela miro a Elsie que estaba a su derecha y a Johan que estaba a su izquierda, solo a este punto me di cuenta de que ambos tenían dos velas.

Johan llevaba una vela plateada, mientras que Elsie llevaba una dorada, la sostuvieron en sus manos en alto, la abuela se dirigió primero hacia la vela plateada que Johan llevaba y dijo:

-Oh Señora, Diosa y Doncella, vientre divino, creadora del universo, te invito a que estés hoy en mi circulo, Bienvenida seas.

Una columna de humo de color plata se desprendió de la vela y formo la figura de una mujer, sus manos era apacibles, su cabello largo se ondeaba con el viento y llevaba una corona en la cabeza, su cara era perfecta, suave, dulce y con un profundo aire juvenil, como una bella doncella, que se da a conocer en un reino lejano, me sentí muy conectada a ella y tanto mi abuela como mis hermanos se inclinaron hacia ella y yo recline mi cabeza mirando hacia el suelo.

Ella me miro y sentí que algo calentó en una zona de mi espalda, como si brillara, volví a envararme y me di cuenta que la señora me estaba mirando y sonriéndome como si las dos guardáramos un secreto, una travesura que nadie más sabia.

La abuela se dirigió a la vela que sostenía Elsie, ella la alzó, con el pulso tembloroso, la abuela la miro y luego dirigió la mirada a la vela, dijo:

-Oh señor, Dios y Príncipe, falo protector, creador del universo, te invito a que estés hoy en mi circulo, Bienvenido seas.

Una columna de humo de color dorado se desprendió de la vela y formo la figura de un hombre, en sus manos llevaba un cetro, su cabello era corto con una corona en la cabeza, su cara era perfecta, firme e imponente, pero a la vez dulce e indulgente, con un aire más señorial como un joven príncipe responsable en busca de su doncella, lo mire e hice una reverencia en señal de aprecio y respeto.

La abuela y mis hermanos hicieron otra reverencia, se levantaron, mi abuela encendió las nueve velas que estaba dentro de la estrella, luego saco de la manga de su vestido un espejo de mano, proyectó la luz de las velas en el espejo, de tal modo que el resplandor de la luz reflejara en mí, la abuela empezó a decir mientras caminaba en círculos alrededor mío:

-Gran Diosa de la luz lunar
Y Señora de los mares;
Gran diosa de la noche mística
Y de los misterios;
En esta mujer de resplandeciente luz de las velas
Y con este espejo cercano;
Protégela con tu enorme poder
¡Mientras que las vibraciones negativas y el peligro desaparezcan!

Elsie entro en el circulo interior detrás de la abuela, reflejándome con otro de los espejos, mi abuela volvió a repetir el conjuro, luego entró Johan, después María y por ultimo Veera, todos con un espejo en la mano y trazando el circulo junto con la abuela.

No me di cuenta de que la vela dorada y la vela plateada flotaban delante de nuestras cabezas movidas por su propia magia, mis hermanos seguían el ritmo de mi abuela dando círculos a mí alrededor.

La Señora y Diosa tendió su mano hacia mí, el Señor y Dios en cambio tendió su cetro, alce las manos con las palmas hacia arriba como si quisiera tener el mayor contacto con ellos, las manos delicadas de la Señora entraron en contacto con las mías, me dijo en una voz dulce, suave y pausada:

-Eres una parte de mí, siempre estarás conmigo, por eso te doy mi protección – La señora miro a su consorte, el sonrió de tal modo que aprobó las palabras de esta, me dijo:

-Eres mi opuesta parte y a la vez parte de mi complemento, por eso te brindo también mi protección.

Uno a uno mis hermanos se fueron colocando en sus lugares, primero fue Veera, luego María, después Elsie, luego Johan y por último la abuela, esta miro a la señora y al señor les dijo:

-Muchas gracias, señor y señora, muchas gracias – inclino su cabeza e hizo una reverencia al igual que mis hermanos, ellos levantaron la vista y mi abuela dijo dirigiéndose a la señora:

-Señora y Diosa, gracias por estar hoy en mi círculo, feliz partida y feliz regreso, Así sea.

Johan apago la vela y el humo remitió dejando solamente un profundo olor a flores de jardín, la abuela hizo otra reverencia hacia el señor, le dijo:

-Señor y Dios, gracias por estar hoy en mi círculo, feliz partida y feliz regreso, así sea

Elsie apago la vela y el humo del mismo modo que la vela plateada, remitió dejando un olor a benjuí, mi abuela hizo otra reverencia del mismo modo que mis hermanos, luego ella se dirigió hacia la vela verde, diciendo.

-Guardián y atalaya del sur, señora de la tierra, gracias por estar hoy en mi círculo, feliz partida y feliz regreso, así sea.

Apago la vela y se dirigió hacia la vela azul diciendo:

-Guardián y atalaya del oeste, señora del agua, gracias por estar hoy en mi círculo, feliz partida y feliz regreso, así sea.

Apago la vela y se dirigió hacia la vela roja, diciendo:

-Guardián y atalaya del norte, señor del fuego, gracias por estar hoy en mi círculo, feliz partida y feliz regreso, así sea.

Apago la vela y por último se dirijo hacia la vela blanca, diciendo:

-Guardián y Atalaya del este, señor del aire, gracias por estar hoy en mi círculo, feliz partida y feliz regreso, así sea.

Las imágenes de las cuatro velas desaparecieron, y pude sentir que la noche se me vino encima, tenía los ojos soñolientos y mi cuerpo muy cansado, mi abuela retiro las velas a mí alrededor y me dijo:

-Cariño, te ves exhausta, ve a dormir, mañana será otro día, tendrás mucho que hacer, mucho que pensar y mucho en que redimirte.

Camine por inercia a mi cuarto, me quite el vestido y lo coloque sobre el baúl, del mismo modo que las joyas y las sandalias, mire mi reloj de pared, eran las 11:50 P.M. me tire en la cama y me dormí enseguida, pero fue una noche llena de recuerdos y sueños, con mi madre, con la Diosa y con la luna, me desperté después de seis horas de sueño, con la cabeza embotada, recordaba los sueños pero aun no tenia cabeza para pensar en ellos, solo quería salir tan rápido de mi cabeza como lo hacía de las demás, aunque eso era más difícil.

Me fui al baño y me di una ducha rápida, me detuve un momento en una parte de mi acto de ducharme, cuando recordé las palabras de la señora en el sueño:

-Eres una parte de mi, eres mi doncella, debes buscar a las otras tres damas de la noche, tus otras hermanas y a las cuatro piedras de luna, hay cosas que debes hacer, tienes el poder dentro de ti, puedes controlarlo del mismo modo en que puedes controlar todo lo demás, estaré visitándote en tus sueños…

Y sin más desapareció, había visto en mis sueños un baúl de color terracota que estaba escondido en el sótano de la casa, decidí bañarme y alistarme y después iría a inspeccionar al sótano para ver si era solo un sueño o si en verdad me estaban haciendo un llamado raro en mis sueños.

Salí de la ducha con ese pensamiento clavado en mi mente, me envolví en una toalla y camine hacia el sótano, encendí la luz y solo vi cajas, viejos objetos y cuadros pintados por mi madre, iba a salir de allí lo más rápido posible repitiéndome constantemente que era una tonta, me di la vuelta e iba a salir cuando atisbe una puerta que estaba detrás de una cantidad de cajas, me dirigí hacia allá y la abrí.

Era un cuarto más pequeño, solo había un gran baúl de terracota, con el tallado del escudo de armas de mi familia, lo abrí con las manos temblorosas e inspeccione el fondo, encontré muchos vestidos, un cofre más pequeño que el mío donde habían otra cantidad de joyas, pero hubo algo que me llamo más la atención, el BOS de mi madre estaba ahí también, era encuadernado en negro con la portada de piel y la runa de la protección grabada en la portada.

Lo tome en mis manos y lo guarde debajo de la toalla, cerré el baúl, la puerta y salí del sótano apagando la luz, volví a mi cuarto y me cambie con un sencillo vestido azul de flores, para estar lista para ir al instituto, abrí la portada del libro y empecé a hojearlo, me detuve en una hoja lo suficientemente llamativa para no verla, leí:

“Como realizar un hechizo para contactar a los muertos”

Mire de arriba abajo la página e iba a empezar a leerla, cuando tocaron la puerta:

-De, ¿ya estas lista? El desayuno ya esta – dijo Elsie con su voz apacible y dulce

-Si, voy en un minuto – conteste guardando el BOS en mi mochila, la cargue al hombro y baje.

El desayuno de Elsie consistía en huevos revueltos, tostadas, café con leche y jugo de naranja, todos desayunamos con tranquilidad, mis hermanos se levantaron y se dirigieron cada uno a su cuarto, me quede sola con la abuela pero no levante la mirada, la abuela me pregunto.

-Denise, ¿Estás bien?

-Si abuela, es que… anoche tuve un sueño raro, soñé con mamá, con la Señora y con un baúl de madera de terracota con nuestro escudo de armas

-ya está empezando – murmuro la abuela

-¿Empezando qué? –pregunte impasible mientras terminaba de desayunar, la mire a los ojos y ella me dijo sorprendida:

-¿No te has dado cuenta del color de tus ojos la mañana de hoy?

-No, ¿Por qué? ¿Qué le pasan a mis ojos?

-Son de color azul turquesa y hasta ayer eran café chocolate

Me levante de súbito y me dirigí hacia el espejo de la sala, mis ojos, tal y como había dicho la abuela eran azules turquesa, muy bonitos pero muy diferentes a los que llevaba comúnmente, mire a la abuela que estaba de espaldas a mí, le pregunte:

-¿Que pasa abuela? ¿Por qué mis ojos cambiaron de color?

-Porque la señora te ha reconocido… reconocido como una parte de ella. – dijo con una sonrisa en los labios

-No entiendo – le conteste con el seño fruncido, la mire y ella me contesto:

-Te lo explicare cuando venga, ahora ve a terminar de alistarte, vais a llegar tarde al instituto.

Me dirigí hacia mi cuarto y me lave los dientes rápida y minuciosamente, baje a la carrera, recogí mi bolso y revise que el BOS de mi madre estuviera aun adentro, me despedí de la abuela con un beso, abracé a Veera y le di un beso.

Salí con mis hermanos hacia mi carro, pero Johan estaba antojado de conducir él, por lo que sacó su BMW y se montó, María iba junto con él, por lo que Elsie y yo nos montamos en mi porshe, y conduje hacia el instituto, sin mirar hacia ningún lado y solo pensando en aquel sueño extraño y en la hoja delhechizo.




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